Hablar de Columela y la apicultura es acercarse al trabajo cotidiano de un colmenar romano. En el libro IX de De re rustica, este autor nacido en Gades, la actual Cádiz, explica dónde colocar las colmenas, qué vegetación buscar, cómo conseguir nuevas colonias y de qué manera aprovechar la miel y la cera.
Entre sus páginas aparecen asuntos muy reconocibles: agua disponible, protección frente al viento, reservas para los meses difíciles e incluso traslados hacia otras floraciones. También hay errores y remedios propios de la Antigüedad. Su interés está en mostrar cómo se organizaba el oficio cuando todavía faltaba mucho para los cuadros móviles y los extractores.
Quién fue Columela y qué escribió sobre apicultura
Lucio Junio Moderato Columela fue un escritor agronómico romano del siglo I d. C., originario de Gades. Su obra más conocida, De re rustica, reúne doce libros sobre la organización y el trabajo de las explotaciones agrícolas.
Trata cultivos, viñedos, árboles, animales y tareas domésticas de la finca. Dentro de ese conjunto, el libro IX dedica sus capítulos 2 a 16 a las abejas y su aprovechamiento.
Columela reconoce a autores anteriores, como Higino, Virgilio y Celso. Dialoga con ellos, recoge sus propuestas y en ocasiones discrepa. Su tratado combina conocimientos transmitidos con valoraciones sobre lo que considera más conveniente para la explotación.
- Autor
- Lucio Junio Moderato Columela.
- Origen y época
- Gades, actual Cádiz; siglo I d. C.
- Obra
- De re rustica, tratado agrícola en latín de doce libros.
- Pasajes apícolas
- Libro IX, capítulos 2 a 16.
Al comenzar su exposición, deja clara su prioridad: quiere ocuparse de cuestiones útiles para quienes cuidan las colmenas. Esa intención práctica da personalidad a todo el recorrido.
El lugar del colmenar: flores, agua y protección
Para Columela, el cuidado de las abejas empieza por el emplazamiento. Examina el viento, la exposición al sol, las temperaturas, los olores y la cercanía de personas y animales. También valora que el responsable pueda visitar el apiario con frecuencia.
Sus indicaciones responden al contexto agrícola de su época. Lo que resulta especialmente interesante es la atención al conjunto: la colmena depende tanto de su alojamiento como del territorio que la rodea.
El agua también forma parte del colmenar
En el capítulo 5 propone disponer de agua permanente o aportarla cuando sea necesario. Añade un detalle concreto: colocar ramas y piedras que permitan a las abejas posarse.
Es una de esas observaciones pequeñas que acercan un texto antiguo al oficio actual. Además de localizar el recurso, se preocupa por cómo pueden utilizarlo las abejas.
Las plantas y las diferencias entre mieles
Columela menciona tomillos, romero, ajedrea, frutales y otras plantas. Distingue su valor para las abejas y establece preferencias sobre el sabor de las mieles asociadas a distintas floraciones.
Esas valoraciones reflejan gustos y conocimientos antiguos; no equivalen a una clasificación comercial moderna. Sin embargo, muestran que la relación entre vegetación, procedencia y características de la miel ya recibía atención.
Cómo eran las colmenas que describe Columela
El capítulo 6 compara materiales según su disponibilidad y sus propiedades. Columela aprecia el corcho por su protección frente al frío y al calor. También contempla la férula, el mimbre y la madera, tanto de troncos huecos como de tablas.
Menciona recipientes de barro, pero los considera desfavorables por calentarse en verano y enfriarse en invierno. Por eso conviene distinguir entre los materiales que enumera y los que recomienda.
Estas colmenas carecían de cuadros móviles. Las abejas construían panales fijos, aunque los recipientes podían abrirse para realizar determinadas inspecciones e intervenciones. La cosecha implicaba cortar parte de los panales.
Puedes seguir la evolución de estas herramientas en nuestra historia de la apicultura .
Cómo conseguían abejas para el colmenar
Columela contempla la compra de colonias y explica qué observar antes de adquirirlas: población, actividad y señales perceptibles desde el exterior cuando no se puede revisar el interior.
También describe la localización de colonias silvestres siguiendo a las abejas desde los puntos de agua. Recoge métodos para reconocer sus recorridos y orientarse hacia el lugar donde se alojan.
Otro recurso consistía en disponer recipientes preparados para que los ocuparan enjambres. El autor introduce incluso una consideración económica: en determinados lugares podían robar los recipientes vacíos antes de que llegaran las abejas.
Durante la época de enjambrazón, el cuidador debía prestar especial atención a las salidas y tener alojamientos disponibles. El tratado muestra así cuánto dependía el crecimiento del apiario de observar y aprovechar la formación de nuevas colonias.
Trasladar colmenas para seguir las floraciones
Uno de los pasajes más interesantes aparece en el capítulo 14. Columela recoge la recomendación de Celso de trasladar las colmenas cuando, después de la primavera, escasean las flores adecuadas. El destino serían lugares con floraciones más tardías.
Cita movimientos de colmenas en territorios griegos y en Sicilia. También transmite indicaciones sobre revisar los panales antes del viaje y transportar los recipientes de noche, evitando sacudidas.
El texto documenta una forma antigua de apicultura trashumante. Trasladar las abejas para aprovechar otros recursos florales ya formaba parte de las prácticas que conocían los agrónomos romanos.
Esta preocupación explica además su rechazo a las colmenas construidas de manera que no pudieran moverse: consideraba importante conservar la posibilidad de llevarlas a otro territorio.
La cosecha de miel y el aprovechamiento de la cera
Columela organiza los trabajos según las estaciones y dedica el capítulo 15 a la recolección y preparación de la miel. Entre las señales que describe está el cierre de las celdillas llenas mediante una cubierta de cera: lo que llamamos operculado.
La obtención de miel partía de los panales retirados. No existía la extracción centrífuga que permite vaciar cuadros y devolverlos a la colmena conservando buena parte de su estructura.
Las reservas aparecen también en su calendario de cuidados. En el capítulo 14 señala que determinadas provisiones reunidas para el invierno debían quedar para las abejas. Las fechas y cantidades antiguas pertenecen a aquel contexto; hoy se valoran según las condiciones de cada colonia y territorio.
El capítulo 16 aborda la elaboración de la cera a partir de los restos del panal. Miel y cera constituían dos aprovechamientos relacionados dentro de la economía de la finca.
Qué podemos aprender de Columela y qué quedó superado
Su enfoque práctico convive con explicaciones equivocadas. Habla de «reyes» para referirse a las reinas y utiliza imágenes políticas para interpretar la vida de la colonia. Tampoco dispone de una explicación correcta de la reproducción o del origen de la miel y la cera.
Sus remedios y diagnósticos forman parte de la historia del conocimiento. Deben interpretarse en ese marco, sin convertirlos en instrucciones actuales de manejo o sanidad apícola.
| Tema | Interés del texto |
|---|---|
| Emplazamiento | Relaciona el apiario con el agua, el clima y la vegetación. |
| Materiales | Compara aislamiento, disponibilidad y facilidad de traslado. |
| Trashumancia | Recoge movimientos de colmenas hacia nuevas floraciones. |
| Cuidados estacionales | Organiza las tareas a lo largo del año y atiende a las reservas. |
| Biología y enfermedades | Conserva teorías y remedios que requieren interpretación histórica. |
Preguntas frecuentes sobre Columela y la apicultura
¿Quién fue Columela?
Lucio Junio Moderato Columela fue un escritor agronómico romano del siglo I d. C., originario de Gades, la actual Cádiz. Su obra más conocida es De re rustica.
¿En qué libro escribió sobre las abejas?
En el libro IX de De re rustica. Los capítulos 2 a 16 abordan las abejas, el colmenar, sus cuidados y la obtención de miel y cera.
¿Columela hablaba de apicultura trashumante?
Sí. Recoge el traslado de colmenas hacia lugares con nuevas floraciones y menciona ejemplos en territorios griegos y Sicilia. No significa que inventara esta práctica.
¿Qué materiales recomendaba para las colmenas?
Valoraba el corcho y contemplaba otros materiales disponibles, como férula, mimbre y madera. En cambio, consideraba poco adecuados los recipientes de barro por su comportamiento térmico.
¿Sus consejos se pueden aplicar hoy?
Algunos asuntos generales siguen siendo relevantes, como el emplazamiento, los recursos florales y las reservas. Las prácticas concretas, los tratamientos y las explicaciones biológicas deben leerse como documentación histórica.
Fuente y lecturas para continuar
La fuente principal es el libro IX de De re rustica, de Columela , disponible en latín en The Latin Library. Son especialmente relevantes los capítulos 4 y 5 sobre vegetación y emplazamiento; el 6 sobre materiales; el 8 sobre adquisición de colonias; el 14 sobre cuidados estacionales y traslados; y los capítulos 15 y 16 sobre miel y cera.
Las ideas del tratado se han resumido y explicado en español; no se presentan como citas literales.
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