Caídas, golpes y cortes trabajando en el colmenar
En apicultura solemos pensar primero en las abejas.
Picaduras.
Defensividad.
Veneno.
Pero muchos accidentes del trabajo diario pueden ocurrir sin que ninguna abeja tenga nada que ver.
Una piedra escondida entre la hierba.
Una caja mal apoyada.
Una palanca que resbala.
Una chapa con un borde cortante.
Un clavo que sobresale.
Una puerta del vehículo.
Una caída mientras transportamos una carga.
Por eso esta guía de Zumbipedia se centra en caídas, golpes, cortes y pequeños accidentes mecánicos que pueden aparecer durante el trabajo en el colmenar.
No se trata de convertir cada visita a las colmenas en una operación de alto riesgo.
Se trata de identificar situaciones bastante normales que podemos organizar mejor.
Esta entrada forma parte de nuestro clúster de Salud y seguridad del apicultor.
Los accidentes en apicultura no vienen solamente de las abejas
El trabajo apícola combina varios factores:
- terreno rural;
- herramientas manuales;
- cargas;
- cajas de madera;
- vehículos;
- estructuras metálicas;
- trabajo al aire libre;
- movimientos alrededor de las colmenas.
El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo incluye precisamente entre los riesgos mecánicos del sector agrario los golpes, atrapamientos y cortes con herramientas, maquinaria y otros elementos del trabajo.
También recuerda que la manipulación manual de cargas puede relacionarse con:
- caídas al mismo nivel;
- cortes;
- golpes;
- caída de objetos.
En apicultura, muchas de esas situaciones se combinan.
El suelo del colmenar merece más atención de la que recibe
Cuando abrimos una colmena solemos mirar hacia dentro.
Pero antes de llegar a ella estamos caminando por un terreno que puede tener:
- piedras;
- agujeros;
- ramas;
- vegetación alta;
- barro;
- pendientes;
- restos de material.
Un tropiezo sin carga puede quedarse en un susto.
El mismo tropiezo mientras transportamos una alza llena puede convertirse en algo bastante diferente.
Las caídas al mismo nivel también son accidentes
No hace falta caer desde una escalera para sufrir una caída laboral.
Las caídas al mismo nivel pueden producirse simplemente por:
- tropezar;
- resbalar;
- pisar una piedra inestable;
- enganchar el pie en una rama;
- perder el equilibrio sobre una pendiente.
En un colmenar estas situaciones pueden verse agravadas cuando:
- llevamos peso;
- el velo reduce parcialmente la visión periférica;
- caminamos hacia atrás;
- estamos pendientes de las abejas;
- intentamos alejarnos rápidamente de una colonia defensiva.
La vegetación puede esconder más de lo que parece
La hierba alta puede ocultar:
- piedras;
- desniveles;
- agujeros;
- mangueras;
- palés;
- restos de material.
Mantener razonablemente despejadas las zonas de paso alrededor de las colmenas puede mejorar tanto el acceso como la seguridad.
No necesitamos convertir el monte en un suelo industrial.
Pero sí conviene saber dónde ponemos los pies.
Preparar un recorrido antes de cargar
Antes de levantar una alza o una caja pesada merece la pena mirar primero el camino.
Conviene comprobar:
- dónde vamos a pisar;
- si existe una pendiente;
- si hay obstáculos;
- dónde dejaremos la carga;
- si podemos acercar un carro o vehículo.
Una carga reduce nuestra capacidad para corregir un tropiezo inesperado.
Por eso la prevención de caídas también forma parte de la manipulación de cargas.
Puedes ampliar esta parte en:
Cómo mover colmenas y cargas pesadas en apicultura.
No caminar hacia atrás sin mirar
Durante una revisión puede resultar tentador retroceder mientras seguimos mirando la colonia.
Especialmente si las abejas están defensivas.
Pero caminar hacia atrás sobre terreno irregular reduce nuestra capacidad de detectar obstáculos.
Cuando necesitemos alejarnos, conviene recuperar primero una posición segura y controlar el recorrido.
Unos segundos pueden evitar una caída.
El calzado puede marcar una diferencia importante
El calzado del apicultor no sirve únicamente para impedir que entren abejas.
También debe ayudarnos a mantener estabilidad sobre:
- tierra;
- grava;
- barro;
- pendientes;
- vegetación.
Por eso conviene valorar:
- agarre de la suela;
- estado del calzado;
- sujeción del pie;
- protección adecuada para la tarea.
Tenemos una guía específica sobre:
Equipo de protección del apicultor: traje, velo, guantes y calzado.
Las cajas también pueden caer
Una alza apoyada de forma inestable puede volcar.
Una pila de cajas puede desplazarse.
Una tapa puede caer sobre un pie.
Una colmena colocada sobre un soporte deteriorado puede perder estabilidad.
Por eso conviene revisar:
- soportes;
- palés;
- nivelación;
- estado de la madera;
- forma en que apilamos el material.
El orden también es una medida preventiva.
Una alza colocada “solo un momento” también tiene que estar estable
Muchas veces dejamos una caja en el suelo durante unos segundos mientras continuamos la revisión.
Ese apoyo temporal debería ser suficientemente estable.
Especialmente cuando:
- el terreno está inclinado;
- la caja pesa;
- hay otra persona trabajando cerca;
- vamos a colocar más cajas encima.
El carácter temporal de una maniobra no elimina el riesgo.
Los golpes pueden aparecer en maniobras muy normales
Podemos golpearnos con:
- cajas;
- tapas;
- vehículos;
- ramas;
- herramientas;
- soportes;
- otros elementos del asentamiento.
También podemos golpearnos entre nosotros durante una manipulación a dos personas si la maniobra no está coordinada.
Por eso mover una colmena entre dos no consiste solamente en levantar al mismo tiempo.
Conviene acordar:
- cuándo levantar;
- hacia dónde desplazarse;
- dónde depositarla;
- qué hacer si alguien necesita detenerse.
Los dedos suelen estar demasiado cerca de las cajas
Cuando colocamos:
- alzas;
- cámaras de cría;
- tapas;
- alimentadores;
las manos pueden quedar cerca de zonas de contacto entre piezas pesadas.
Conviene prestar atención a dónde están los dedos antes de apoyar completamente una caja.
Una maniobra aparentemente pequeña puede generar un atrapamiento doloroso.
La palanca es pequeña, pero sigue siendo una herramienta
La palanca del apicultor probablemente sea una de las herramientas manuales que más utilizamos.
Sirve para:
- separar cuadros;
- despegar cajas;
- levantar tapas;
- raspar cera y propóleo.
Pero también tiene:
- bordes;
- extremos metálicos;
- puntos donde aplicamos fuerza.
El INSST identifica los golpes y cortes en manos como algunos de los riesgos principales asociados al uso de herramientas manuales.
Una herramienta que resbala puede terminar donde no esperamos
Cuando una caja está muy propolizada podemos aplicar bastante fuerza con la palanca.
Si la herramienta resbala, esa fuerza sigue existiendo.
Por eso conviene evitar trabajar:
- dirigiendo el extremo hacia nuestra mano;
- hacia otra persona;
- desde una postura inestable;
- con herramientas deterioradas.
La dirección de la fuerza importa.
Herramientas en buen estado
Una herramienta manual debería mantenerse en condiciones adecuadas.
Conviene revisar:
- deformaciones;
- bordes peligrosamente deteriorados;
- mangos sueltos;
- óxido importante;
- roturas;
- suciedad que dificulte el agarre.
Una herramienta deteriorada puede obligarnos a utilizar más fuerza o trabajar con menos control.
Cuchillos y otros elementos de corte
En determinadas tareas apícolas pueden utilizarse cuchillos, cúteres u otras herramientas con filo.
Por ejemplo para:
- abrir embalajes;
- cortar cuerdas;
- trabajar con materiales;
- realizar determinadas operaciones en almacén o sala de extracción.
Siempre que exista una herramienta de corte conviene:
- utilizarla para la función prevista;
- mantener el recorrido del filo alejado del cuerpo;
- guardarla protegida cuando no se usa;
- no dejarla oculta entre cajas o materiales.
La madera también corta
No hace falta un cuchillo.
Una caja vieja puede tener:
- astillas;
- bordes rotos;
- clavos;
- grapas;
- tornillos sobresalientes.
El mantenimiento del material apícola también reduce este tipo de accidentes.
Una tabla deteriorada que “todavía aguanta” puede seguir aguantando miel y, al mismo tiempo, convertirse en una fuente de cortes.
Los clavos que sobresalen merecen desaparecer
Un clavo expuesto puede provocar:
- cortes;
- pinchazos;
- desgarros en la ropa;
- enganches.
Conviene reparar o retirar esos elementos cuando se detectan.
El hecho de conocer perfectamente dónde está el clavo no garantiza que vayamos a recordarlo durante una jornada de trabajo intensa.
Las chapas también pueden tener bordes peligrosos
Tapas metálicas, alimentadores, protectores u otras piezas pueden desarrollar:
- aristas;
- deformaciones;
- bordes cortantes.
Especialmente después de años de uso.
Una revisión periódica del material permite detectar estos puntos antes de que terminen en una mano.
Los guantes ayudan, pero no vuelven las manos invulnerables
Los guantes pueden reducir determinados cortes, rozaduras o picaduras.
Pero su nivel de protección depende del material y de la tarea.
Un guante pensado principalmente para trabajar con abejas no debe considerarse automáticamente adecuado frente a:
- filos importantes;
- productos químicos;
- calor;
- otros riesgos específicos.
La protección debe seleccionarse según el riesgo real.
La visibilidad del velo puede influir en los tropiezos
La careta es esencial para proteger la cara.
Pero una malla:
- sucia;
- deformada;
- mal colocada;
puede reducir nuestra visión.
Especialmente hacia el suelo o la periferia.
Por eso mantener limpio y correctamente colocado el velo también puede contribuir a desplazarnos con mayor seguridad.
Las prisas aumentan las posibilidades de error
Una colonia empieza a ponerse defensiva.
Queremos terminar rápido.
Recogemos herramientas.
Cerramos cajas.
Caminamos hacia el vehículo.
Precisamente en esos momentos puede aumentar la posibilidad de:
- tropezar;
- dejar caer material;
- pillarnos los dedos;
- olvidar una herramienta en un lugar peligroso.
La rapidez no siempre mejora la seguridad.
La fatiga también modifica cómo nos movemos
Después de varias horas de trabajo puede disminuir nuestra precisión.
Eso resulta especialmente relevante cuando acumulamos:
- calor;
- carga física;
- muchas horas de pie;
- levantamientos repetidos.
Tenemos una guía específica sobre:
Fatiga física en apicultura: jornadas, pausas y organización del trabajo.
Cargar y descargar el vehículo concentra varios riesgos
En pocos minutos podemos combinar:
- cargas pesadas;
- bordes;
- puertas;
- cajas apiladas;
- subidas y bajadas;
- espacio reducido.
Conviene organizar previamente:
- dónde se coloca cada caja;
- cómo se accede al vehículo;
- qué cargas necesitan ayuda;
- cómo se evita que el material pueda desplazarse.
Improvisar una pila cuando ya tenemos una alza en las manos suele ser peor que prepararla antes.
No saltar desde la zona de carga
Bajar de un vehículo dando un salto puede parecer una maniobra insignificante.
Repetida muchas veces, sobre terreno irregular o con fatiga, puede aumentar el riesgo de perder el equilibrio.
Siempre que exista un sistema razonable de acceso, merece la pena utilizarlo.
Orden alrededor del colmenar
Un asentamiento puede acumular:
- tapas;
- alimentadores;
- cajas;
- palés;
- herramientas;
- bidones;
- restos de material.
Si todo termina en las zonas de paso, el propio material se convierte en un obstáculo.
El orden no es una cuestión estética.
Es una forma sencilla de reducir tropiezos, golpes y movimientos innecesarios.
¿Qué podemos revisar antes de empezar?
1. El terreno
Piedras, agujeros, barro, ramas y obstáculos en las zonas de paso.
2. El soporte de las colmenas
Estabilidad, deterioro y nivelación.
3. Las herramientas
Estado general, agarre y posibles bordes peligrosos.
4. Las cajas
Astillas, clavos, grapas y zonas deterioradas.
5. El calzado
Agarre y estabilidad adecuados para el terreno.
6. Las zonas de carga
Espacio suficiente para mover material sin improvisar.
7. El recorrido
Saber por dónde vamos a caminar cuando llevemos peso.
Errores sencillos que podemos intentar evitar
- Dejar la palanca tirada en una zona de paso.
- Apilar alzas sobre suelo claramente inestable.
- Caminar hacia atrás sin controlar el terreno.
- Cargar una caja sin saber dónde vamos a depositarla.
- Trabajar con clavos o aristas sobresalientes durante meses.
- Seguir utilizando una herramienta deteriorada.
- Transportar una carga que nos impide ver por dónde caminamos.
- Saltar repetidamente desde la zona de carga del vehículo.
- Acumular material en los recorridos habituales.
¿Qué hacer ante un corte o golpe?
La actuación dependerá de la gravedad.
Una lesión leve no se maneja igual que:
- una hemorragia importante;
- una herida profunda;
- un traumatismo intenso;
- una posible fractura;
- una pérdida de conciencia.
Esta entrada no pretende convertirse en un manual clínico de primeros auxilios.
Ante una lesión grave, una hemorragia que no se controla, pérdida de conciencia, dificultad para moverse o cualquier situación preocupante, debe solicitarse asistencia sanitaria.
En España, ante una emergencia:
112.
Tener un botiquín cerca
Trabajar lejos de una población hace especialmente útil disponer de material básico de primeros auxilios.
Pero el contenido adecuado del botiquín merece una entrada propia dentro de este clúster:
Botiquín del apicultor: qué conviene llevar al colmenar.
Allí abordaremos ese tema sin duplicarlo aquí.
Una pequeña reparación puede evitar un accidente durante años
Una tabla rota.
Un clavo.
Una piedra en medio del paso.
Una herramienta con el mango suelto.
Son problemas pequeños.
Y precisamente por eso pueden quedarse ahí durante meses.
Hasta el día que dejan de ser pequeños.
Buena parte de la prevención cotidiana consiste simplemente en corregir las pequeñas cosas cuando todavía son pequeñas.
No todo accidente es inevitable por trabajar en el campo
El terreno nunca será perfecto.
Las cajas seguirán pesando.
Las herramientas seguirán teniendo bordes.
Y las colmenas estarán donde tengan que estar.
Pero sí podemos controlar:
- el orden;
- el mantenimiento;
- el recorrido;
- el equipo;
- la forma de colocar las cargas;
- la manera de utilizar las herramientas.
Ahí está gran parte de la prevención.
Lo importante en una frase
Muchos golpes, cortes y caídas en el colmenar pueden reducirse simplemente manteniendo zonas de paso despejadas, herramientas en buen estado, cargas estables y atención al terreno antes de empezar a movernos.
Nota editorial: Este contenido tiene finalidad divulgativa y preventiva y no sustituye una evaluación profesional de riesgos ni una formación específica en primeros auxilios. Ante una lesión grave, hemorragia importante, pérdida de conciencia, posible fractura u otra situación urgente, solicita asistencia sanitaria y llama al 112 cuando corresponda.
Fuentes y referencias
- <a href="https://www.insst.es/materias/sectores-de-actividad/agrario" rel="noopener noreferrer"> Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) — Riesgos laborales en el sector agrario
- <a href="https://www.insst.es/documentacion/material-tecnico/documentos-tecnicos/metodos-de-evaluacion-de-riesgos-derivados-de-la-manipulacion-manual-de-cargas-2023" rel="noopener noreferrer"> INSST — Métodos de evaluación de riesgos derivados de la manipulación manual de cargas
- <a href="https://www.insst.es/documents/94886/326853/ntp_392.pdf" rel="noopener noreferrer"> INSST — NTP 392: Herramientas manuales. Condiciones generales de seguridad
- <a href="https://www.insst.es/materias/sectores-de-actividad/agrario/ergonomia-y-psicosociologia" rel="noopener noreferrer"> INSST — Ergonomía y factores físicos en el sector agrario
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