Zumbipedia · Desde el Colmenar™
¿Quién manda realmente en una colmena? Cuanto más sabemos de abejas, más nos sorprenden
Después de más de 14 años trabajando con abejas, hay una cosa que tengo cada vez más clara: cuanto más aprendo sobre ellas, más consciente soy de todo lo que todavía no sé. Puedes aprender a interpretar una colmena, anticipar lo que probablemente va a ocurrir y reconocer muchas de sus señales.
Y entonces llegan las abejas y hacen otra cosa. A su manera. En su momento. Porque la colmena tiene sus propios tiempos.
Desde el Colmenar™ · Experiencias y observaciones reales de La Colmena de Teo.
Respuesta rápida: entonces, ¿quién manda realmente en una colmena?
En una colmena no hay una abeja que mande como entendemos los humanos el concepto de mandar. La reina tampoco es una jefa que dé órdenes. La colonia funciona mediante miles de interacciones, señales y respuestas colectivas.
Pero este artículo no pretende volver a explicar la organización biológica de una colonia. Para eso ya tenemos una guía específica sobre por qué una colmena no tiene jefe y otra sobre cómo se organiza una colmena.
Aquí quiero contar otra cosa: qué significa trabajar durante años con un organismo que puedes aprender a interpretar, pero que nunca terminas de controlar.
En este artículo aprenderás:
- Por qué cuanto más sabemos de abejas, menos creemos saberlo todo
- La diferencia entre interpretar una colmena y controlarla
- Qué ocurrió cuando pusimos un alza para miel y la reina decidió usarla para criar
- Por qué una colonia puede cambiar muchísimo en apenas dos semanas
- Cómo las abejas reorganizan incluso sus reservas
- Por qué con los años he aprendido a observar más y abrir menos
- Qué significa para nosotros intervenir lo justo y necesario
- Por qué digo que la abeja es la que manda
Cuanto más sabemos de abejas, menos conocemos el mundo de las abejas
Puede parecer una contradicción, pero es probablemente una de las cosas más importantes que he aprendido durante estos años.
«Mientras más sabes de abejas, menos conoces el mundo de las abejas.»
— Teo · La Colmena de Teo
Cuando empiezas en apicultura quieres entenderlo todo. Buscas la reina, miras los panales, intentas interpretar cada celda y quieres saber qué va a hacer la colonia después.
Con el tiempo aprendes mucho más. Reconoces señales que antes pasaban desapercibidas. Entiendes mejor los ritmos de la cría, la entrada de polen, el desarrollo de la población, las reservas o el comportamiento de las abejas.
Precisamente por saber más empiezas a descubrir algo bastante curioso: la experiencia no te permite controlar una colmena; te permite interpretar mejor lo que está ocurriendo.
Hay veces que esperamos una cosa y las abejas hacen otra. En ocasiones hacen exactamente lo que esperábamos, pero tres semanas después. Otras veces una colonia que parecía ir disparada se frena mientras otra que parecía atrasada cambia completamente en muy poco tiempo.
🐝 Observación del Colmenar™
Una de las cosas que más me han enseñado las abejas es a desconfiar de las certezas absolutas. Puedes conocer la teoría, llevar años trabajando con ellas y reconocer muchas señales. Aun así, la colonia puede responder de una manera que no esperabas.
No significa que no sepamos interpretar lo que vemos. Significa que estamos trabajando con un organismo vivo.
Interpretar una colmena no es lo mismo que controlarla
Esta diferencia explica bastante bien nuestra forma de trabajar.
El conocimiento apícola sirve para tomar decisiones. Nos ayuda a saber cuándo una colonia necesita espacio, cuándo puede estar ocurriendo algo extraño, cuándo conviene revisar y cuándo probablemente es mejor dejarla tranquila.
Nosotros no entendemos ese conocimiento como una obligación de hacer que todas las colonias sigan exactamente el mismo camino.
DESDE EL COLMENAR™
OBSERVAMOS
↓
Leemos las señales de la colonia
↓
INTERPRETAMOS
↓
Valoramos si realmente necesita algo
↓
¿HACE FALTA INTERVENIR?
Hacemos lo necesario
Dejamos que la colonia continúe
Parece sencillo escrito así. En el campo no siempre lo es.
El día que pusimos espacio para miel y la reina decidió que lo necesitaba para criar
Un ejemplo explica muy bien de qué estoy hablando.
Hay momentos de la primavera en los que vemos que una colonia está creciendo y necesita más espacio. Entonces podemos colocar un alza o una media alza.
Al observar la colonia puedes pensar: ahora tendrán sitio para estirar cera y empezar a almacenar miel arriba.
Algunas veces ocurre exactamente eso.
En otras ocasiones vuelves y descubres que la reina ha subido y ha empezado a poner huevos en el alza.
Nosotros habíamos interpretado que aquel espacio iba a utilizarse principalmente para almacenar miel. La colonia, sin embargo, tenía otra necesidad más inmediata: seguir desarrollándose.
Con el tiempo nacerán las abejas de esas celdillas y ese espacio podrá terminar utilizándose también para almacenar miel. Pero en aquel momento la prioridad de la colonia no coincidía exactamente con la que nosotros habíamos imaginado.
Y no pasa nada.
El alza era espacio. Las abejas decidieron cómo utilizarlo.
La colmena que hoy parece floja puede estar a reventar dentro de dos semanas
Esta es otra de esas cosas que cuesta entender hasta que la ves muchas veces.
Hay colonias que visitas y parecen tener poca población. Las ves flojas y piensas que van retrasadas respecto a las demás.
Regresas un par de semanas después y están, como decimos nosotros, a reventar de abejas.
También sucede al contrario.
Una colonia que parecía especialmente fuerte puede frenarse o venir abajo. Entre una visita y otra pueden haber cambiado la temperatura, las lluvias, la disponibilidad de alimento, el desarrollo de la cría, la floración o muchos otros factores.
Una colmena no es una fotografía. Es un proceso que está ocurriendo continuamente.
UNA COLMENA ESTÁ CAMBIANDO CONTINUAMENTE
LO QUE VEMOS HOY
↓
Es una señal de su estado actual
↓
Clima + floración + cría + población + reservas + entorno
↓
LA COLONIA SIGUE CAMBIANDO
Dentro de dos semanas podemos encontrar una situación muy diferente.
Hasta la miel puede cambiar de sitio
Otra situación que he observado es cómo las propias abejas pueden reorganizar las reservas dentro de la colmena.
Puedes encontrar miel almacenada durante una parte de la campaña y comprobar posteriormente que han movido recursos y liberado determinadas zonas del panal.
Desde fuera podríamos pensar en el panal como una estructura fija: aquí está la cría, aquí el polen y aquí la miel.
Sin embargo, una colonia está continuamente gestionando espacio y recursos según sus necesidades. La cría crece o disminuye, puede aparecer una entrada fuerte de néctar, cambia la floración o aumenta la población.
El interior de una colmena está vivo también en ese sentido: no es un almacén estático.
Al principio buscaba a la reina. Ahora muchas veces ni necesito verla
Esta quizá sea una de las cosas que más ha cambiado en mi manera de trabajar.
Cuando empecé tenía mucha curiosidad por encontrar a la reina. Abría la colmena y miraba panal por panal intentando localizarla.
Hoy muchas veces no necesito hacerlo.
Antes de abrir ya puedo observar la actividad de la piquera. Puedo ver si están entrando abejas cargadas de polen, cómo es el vuelo o cómo se comporta la colonia.
Si necesito comprobar algo más, puedo levantar la tapa y observar. Una colonia con actividad normal suele transmitir una sensación muy diferente a una colonia en la que algo no marcha como debería.
La entrada de polen, por ejemplo, es una señal que utilizamos en el colmenar porque suele estar relacionada con las necesidades de alimentación de la cría.
Eso no significa que una única abeja entrando con polen sea una prueba absoluta de que todo está perfecto. Es una señal más dentro del conjunto que aprendemos a interpretar.
Con los años he pasado de querer verlo todo a intentar entender lo suficiente antes de molestar.
📓 Cuaderno del apicultor
Lo que puedo observar
Vuelo, entrada de polen, comportamiento, población visible y estado general.
Lo que intento interpretar
Si la colonia está desarrollándose con normalidad o si hay alguna señal que merece una revisión.
La pregunta antes de abrir
¿Necesito realmente mirar dentro?
Dejar hacer no significa abandonar una colmena
Cuando explico nuestra forma de trabajar podría parecer que simplemente ponemos las colmenas en el campo y dejamos que ocurra lo que tenga que ocurrir.
No es eso.
Hay situaciones en las que intervenimos porque entendemos que podemos ayudar.
Si encontramos una colonia huérfana en una época adecuada, por ejemplo, podemos introducir un panal con huevos o larvas jóvenes procedente de otra colonia. De esta forma le damos la posibilidad de iniciar la cría de una nueva reina si se dan las condiciones necesarias.
Si encontramos panales afectados por polilla de la cera en una colonia debilitada, podemos retirarlos. La polilla suele aprovechar especialmente colonias débiles o material que las abejas ya no pueden proteger correctamente.
En otoño también podemos reducir la piquera cuando observamos una presión importante de avispas. Una entrada más pequeña puede facilitar a las abejas la defensa del acceso.
Si llegamos al asentamiento y encontramos una colmena volcada o una tapadera desplazada por el viento, evidentemente actuamos.
Para nosotros, intervenir lo justo y necesario no significa no hacer nada. Significa intentar distinguir entre una situación que requiere nuestra ayuda y otra en la que simplemente estamos viendo a las abejas desarrollar su propio ciclo.
Entonces, ¿dejamos que las abejas hagan lo que quieran?
Si alguien me lo preguntara así, probablemente le diría que, en buena medida, la abeja es la que manda.
No porque nosotros no sepamos qué estamos haciendo.
Precisamente los años trabajando con ellas me han llevado a entender nuestra función de otra manera.
«Yo soy un compañero de trabajo más. La abeja es la que manda. Intento arreglar algo cuando algo va mal, en la medida de lo posible, y cosecho lo que se puede cosechar.»
— Teo · La Colmena de Teo
Hay otros apicultores que trabajan de otra manera. Se pueden marcar reinas, sustituirlas, introducir reinas seleccionadas, controlar determinados procesos de enjambrazón o utilizar otros manejos.
No estamos diciendo que esos manejos estén bien o mal.
Cada apicultor trabaja según su experiencia, sus circunstancias, sus objetivos y la manera en la que entiende su explotación.
Nosotros contamos la nuestra.
Más de 14 años después, sigo aprendiendo
Nuestra forma de trabajar tampoco nació escrita en un manual.
Ha ido cambiando con los años porque las propias abejas nos han ido enseñando cosas. Al principio buscaba mucho más la reina y revisaba más panales. También prestaba más atención a cuántos kilos podía dar cada colmena.
Hoy, evidentemente, necesito cosechar miel. Este es mi trabajo y mi negocio depende de ello. Pero producir el máximo número posible de kilos por colmena no es lo que decide cada actuación.
Hay campañas mejores y campañas peores. Algunas variedades ciertos años prácticamente desaparecen y otras vienen con más fuerza. En el campo, un año puede ayudar a compensar otro.
Hemos aprendido a adaptarnos a eso.
Si nuestra forma de trabajar no fuese viable, después de todos estos años habría tenido que cambiarla. Los años me han demostrado que, a día de hoy, funciona para nosotros. Por eso no veo la necesidad de cambiar algo que sigo observando que funciona.
Eso tampoco significa que dentro de otros 14 años vayamos a pensar exactamente igual que hoy. Sería extraño decir que las abejas nos enseñan continuamente y, al mismo tiempo, pensar que ya lo sabemos todo.
LA FIRMA DEL COLMENAR
Mientras más sabes de abejas, menos conoces el mundo de las abejas.
Después de más de 14 años trabajando con ellas, para mí la experiencia no consiste en conseguir que una colmena haga siempre lo que yo había previsto.
Consiste en aprender a reconocer sus señales, entender cuándo puedo ayudar y aceptar también que muchas veces ellas conocen sus tiempos bastante mejor que yo.
Teo · La Colmena de Teo
Desde el Colmenar™
Para seguir entendiendo la colmena
Esta entrada cuenta nuestra experiencia trabajando con las abejas. Si quieres profundizar en la biología que hay detrás, puedes continuar por estas guías de Zumbipedia:
- ¿Quién manda en una colmena? La verdad sobre la abeja reina
- Cómo se organiza una colmena: reina, obreras y zánganos
- La colmena como superorganismo
- Cómo trabajamos la miel en La Colmena de Teo
Preguntas frecuentes
¿Quién manda realmente en una colmena?
No existe una jefa que dé órdenes a todas las demás abejas. La colonia se organiza de forma colectiva mediante señales químicas, comunicación, comportamiento individual y respuestas a las necesidades del conjunto. La reina tiene un papel reproductivo fundamental, pero no gobierna la colmena como una monarca.
¿Un apicultor puede saber siempre qué va a hacer una colonia?
No. La experiencia permite reconocer señales, anticipar comportamientos probables y tomar mejores decisiones, pero una colonia es un sistema vivo condicionado por numerosos factores. No siempre responde exactamente como esperamos ni en el momento que habíamos previsto.
¿Es necesario encontrar la reina cada vez que se revisa una colmena?
No necesariamente. Dependiendo de lo que se quiera comprobar, el apicultor puede utilizar distintas señales de la colonia. En nuestro caso observamos, entre otras cosas, el vuelo, la entrada de polen, el comportamiento y el estado general antes de decidir cuánto necesitamos revisar.
¿En La Colmena de Teo no intervenís nunca?
Sí intervenimos cuando consideramos que existe una razón para hacerlo. Nuestra forma de trabajar consiste en intentar evitar intervenciones innecesarias, no en abandonar las colonias.
¿Decir que “la abeja manda” significa que esa sea la única forma correcta de hacer apicultura?
No. Es una forma sencilla de explicar nuestra manera de entender el oficio después de años trabajando con nuestras colmenas. Existen otros manejos apícolas y no pretendemos juzgarlos ni convencer a otros apicultores para que trabajen como nosotros.
LO IMPORTANTE EN UNA FRASE
Trabajar con abejas nos ha enseñado que conocer una colmena no significa dominarla: significa aprender a observarla, interpretar sus señales, intervenir cuando hace falta y aceptar que la colonia tiene sus propios tiempos.