Miel · Biodiversidad · Floraciones · Producción
Biodiversidad y producción de miel: qué relación existe realmente
Un paisaje con muchas especies vegetales puede ofrecer a las abejas más variedad de recursos y floraciones en distintos momentos del año. Pero eso no significa automáticamente más miel. Para entender una cosecha hay que mirar también el néctar disponible, el clima, la fuerza de las colonias, la ubicación y lo ocurrido durante esa campaña.
¿Más biodiversidad significa más miel?
No necesariamente.
Un territorio con gran diversidad vegetal puede proporcionar recursos diferentes a las abejas durante buena parte del año.
Eso tiene mucho valor.
Pero producción de miel y biodiversidad no son sinónimos.
Para que exista una buena cosecha tienen que coincidir varias condiciones:
- plantas capaces de producir néctar o mielada;
- una cantidad suficiente de esos recursos;
- condiciones meteorológicas favorables;
- colonias con población suficiente para aprovecharlos;
- una buena coincidencia entre floración y desarrollo de la colonia;
- y condiciones adecuadas durante el periodo de pecoreo.
La biodiversidad puede ofrecer oportunidades. Para producir miel, esas oportunidades tienen que convertirse realmente en recursos aprovechables por las abejas.
Qué relación existe realmente entre biodiversidad y producción de miel
La relación existe, pero es más compleja que decir “cuantas más flores, más miel”.
Un paisaje diverso puede contener numerosas especies que florecen en momentos diferentes.
Eso puede ayudar a que las colonias encuentren recursos antes, durante y después de una floración principal.
También reduce la dependencia de una única especie vegetal.
Si una floración falla, puede existir otra que proporcione recursos.
Sin embargo, ninguna de esas ventajas garantiza por sí sola una gran cosecha.
Si quieres entender la biodiversidad como concepto, y no específicamente su relación con la producción, puedes consultar nuestra guía sobre biodiversidad en el colmenar .
Para producir miel hace falta néctar
Esta parece una obviedad, pero ayuda a entender todo lo demás.
No todas las flores tienen el mismo interés desde el punto de vista de una cosecha de miel.
Algunas pueden aportar principalmente polen. Otras producen néctar. Algunas ofrecen ambos recursos. Y su disponibilidad puede variar enormemente según las condiciones ambientales.
Para las abejas, una planta que aporta polen puede ser muy importante aunque de ella no obtengamos una cosecha de miel.
Por eso hay que separar dos preguntas:
| Pregunta | Qué debemos observar |
|---|---|
| ¿Es un recurso útil para la colonia? | Néctar, polen y momento en que está disponible. |
| ¿Puede generar una cosecha de miel? | Abundancia y disponibilidad real de néctar o mielada suficiente para generar excedente. |
No son exactamente lo mismo.
Importa la cantidad y duración de las floraciones
Podemos tener muchas especies diferentes alrededor de un colmenar y, sin embargo, no disponer de una entrada extraordinaria de néctar.
También puede ocurrir lo contrario.
Una determinada especie puede ocupar una superficie enorme, florecer intensamente durante unas semanas y ofrecer una entrada de néctar muy importante.
En ese momento, la diversidad del paisaje no explica por sí sola la cantidad que entra en las colmenas.
La intensidad de esa floración concreta puede ser mucho más determinante para la cosecha.
Por eso, cuando hablamos de producción, observamos al menos:
- qué está floreciendo;
- cuánta superficie ocupa;
- cuánto néctar está ofreciendo;
- cuánto dura;
- si las abejas pueden trabajarla;
- y qué ocurre meteorológicamente durante esos días.
El clima puede cambiarlo todo
Podemos llegar a una campaña con una floración aparentemente extraordinaria y terminar cosechando muy poco.
Una planta puede estar llena de flores y no producir el néctar que esperábamos.
También puede producirlo y que las abejas apenas puedan aprovecharlo.
Influyen factores como:
- lluvias previas;
- temperatura;
- humedad;
- viento;
- sequía;
- golpes de calor;
- y lluvias durante la propia floración.
Una lluvia puede favorecer el desarrollo de una planta y otra, caída en el momento equivocado, puede dificultar varios días de pecoreo.
Ver muchas flores no significa necesariamente que esté entrando mucho néctar. Las colmenas terminan diciendo lo que realmente está ocurriendo.
También importa la fuerza de la colonia
El paisaje puede ofrecer una gran oportunidad, pero la colonia tiene que estar preparada para aprovecharla.
Una colonia con una población abundante de pecoreadoras en el momento adecuado no tiene la misma capacidad de recolección que otra más débil.
Por eso dos colmenas situadas en el mismo asentamiento pueden terminar una floración con resultados muy diferentes.
El territorio pone los recursos.
La colonia necesita estar en condiciones de aprovecharlos.
Una gran floración puede producir mucha miel
Esta es otra razón por la que no podemos equiparar biodiversidad con producción.
Algunas cosechas se producen precisamente porque existe una floración dominante suficientemente intensa y abundante.
Romero, azahar, girasol, lavanda u otras especies pueden protagonizar una cosecha cuando las condiciones son adecuadas.
Un paisaje puede ser menos diverso y, durante una determinada floración, ofrecer una enorme cantidad de néctar.
Mientras tanto, otro paisaje mucho más diverso puede proporcionar alimento durante meses pero no generar en ese momento un excedente comparable.
Ninguno de los dos hechos convierte automáticamente un territorio en “mejor” que el otro.
Estamos midiendo cosas diferentes.
Qué ocurre con las mieles multiflorales
En una miel multifloral intervienen néctares procedentes de distintas especies.
Aquí la diversidad floral del territorio puede hacerse especialmente visible.
Pero tampoco existe una fórmula sencilla.
Que haya cincuenta especies alrededor no significa que las cincuenta aparezcan con la misma importancia en la miel.
Las abejas aprovecharán los recursos disponibles y atractivos en cada momento.
Algunas floraciones pueden dominar. Otras tendrán una presencia menor. Y otras quizá ni siquiera aporten néctar a esa cosecha.
Por eso una miel multifloral puede cambiar de una campaña a otra incluso procediendo del mismo territorio.
Esta cuestión la desarrollamos también en cómo el entorno define el origen de la miel y en por qué la miel sabe distinta .
¿Más biodiversidad significa miel de mayor calidad?
Tampoco.
No deberíamos utilizar biodiversidad como una escala para decidir que una miel es mejor que otra.
Una miel monofloral procedente de una floración muy dominante puede tener una identidad extraordinaria.
Y una miel multifloral puede expresar una combinación muy compleja de floraciones.
Son perfiles diferentes.
La biodiversidad del territorio puede influir en las fuentes disponibles, pero la calidad de una miel no se puede reducir al número de especies vegetales existentes alrededor de las colmenas.
Entonces, ¿qué puede aportar la biodiversidad a las colmenas?
Principalmente, diversidad de oportunidades.
Un paisaje con especies diferentes puede proporcionar:
- floraciones en distintos momentos;
- fuentes variadas de polen;
- fuentes diferentes de néctar;
- recursos antes y después de las grandes floraciones;
- y alternativas cuando una especie falla.
Esto puede ser muy importante para la alimentación y dinámica de las colonias.
Pero volvemos a la distinción fundamental:
disponer de más tipos de recursos no significa necesariamente producir más kilos de miel.
Desde el colmenar: cuando las flores no cuentan toda la historia
Esto se entiende mucho mejor después de varias campañas.
Hay años en los que miras el campo y parece que todo está preparado.
Hay flor. Las colmenas tienen población. Esperas una buena entrada.
Y no ocurre.
O llega una semana de calor, cambia el tiempo o la floración dura menos de lo previsto.
También sucede lo contrario.
Una floración concreta encuentra las condiciones adecuadas y durante unos días las colmenas trabajan a un ritmo extraordinario.
El campo puede estar lleno de flores. La miel solo aparece cuando coinciden muchas más cosas.
Lo que nos enseña trabajar distintas floraciones
En La Colmena de Teo trabajamos con unas 200 colmenas y hacemos trashumancia por distintos puntos de Andalucía.
Eso nos permite ver cómo una misma campaña puede comportarse de manera muy diferente según el asentamiento.
Cambian las plantas. Cambia el suelo. Cambia la lluvia. Cambia la temperatura. Cambia la fuerza de las colonias.
Y cambia la cosecha.
Incluso una misma variedad de miel no tiene por qué ser idéntica todos los años.
Por eso no mezclamos partidas para obligarlas a parecer iguales.
Cada cosecha tiene detrás unas condiciones concretas que forman parte de su identidad.
De la biodiversidad al tarro
Cuando finalmente cosechamos, todo lo ocurrido durante la campaña queda de alguna manera resumido en los panales.
Después nuestro trabajo consiste en intervenir lo menos posible: extraemos la miel a temperatura ambiente, dejamos que decante naturalmente, no la filtramos y la envasamos por gravedad.
Tampoco mezclamos partidas para forzar una uniformidad que el campo no tiene.
Si quieres conocer nuestras cosechas, puedes visitar nuestras mieles crudas .
Preguntas frecuentes sobre biodiversidad y producción de miel
¿Más biodiversidad produce más miel?
No necesariamente. La producción depende de la disponibilidad real de néctar o mielada, la intensidad de las floraciones, el clima, la fuerza de las colonias y las condiciones de cada campaña.
¿Para qué sirve entonces tener distintas floraciones?
Pueden proporcionar recursos en diferentes momentos del año y reducir la dependencia de una única floración. Eso no implica automáticamente una mayor cosecha.
¿Muchas flores significan mucha miel?
No. Una floración abundante visualmente no garantiza una gran producción de néctar, y el clima puede impedir que las abejas aprovechen los recursos disponibles.
¿Una miel multifloral procede de todas las flores del entorno?
No necesariamente. Las abejas aprovechan determinadas fuentes según su disponibilidad y atractivo, por lo que unas especies pueden tener mucha más presencia que otras en una cosecha.
¿Una miel de un paisaje con mayor biodiversidad es mejor?
No puede establecerse esa relación. Una miel monofloral y una multifloral pueden tener perfiles extraordinarios. La biodiversidad del paisaje no funciona como una escala de calidad de la miel.
¿Por qué cambia la producción de miel de un año a otro?
Porque cambian las lluvias, temperaturas, floraciones, disponibilidad de néctar, fuerza de las colonias y muchas otras condiciones de la campaña.
¿La biodiversidad puede influir en el sabor de la miel?
Puede influir indirectamente porque determina parte de las especies vegetales disponibles. Sin embargo, el perfil de la miel depende especialmente de las fuentes de néctar o mielada que predominen realmente en esa cosecha.