Ergonomía y seguridad durante la extracción y manipulación de miel

Cuando las alzas llegan a la sala de extracción, las abejas dejan de ser protagonistas.

Sin embargo, el trabajo físico no termina.

Alzas.

Cuadros.

Desoperculado.

Extractor.

Cubos.

Maduradores.

Bidones.

Limpieza.

Durante unas horas podemos repetir los mismos movimientos decenas o incluso cientos de veces.

Además, aparece algo que en el colmenar prácticamente no existe: una combinación continua de maquinaria, herramientas, cargas y superficies que pueden terminar mojadas o pegajosas.

Por eso la seguridad durante la extracción de miel merece una guía propia.

En esta entrada de Zumbipedia veremos cómo organizar la sala, las alturas de trabajo, las cargas, el desoperculado, el extractor, los recipientes y la limpieza para reducir esfuerzos innecesarios y accidentes.

No existe una distribución perfecta para todas las salas de miel. Sin embargo, sí existen principios ergonómicos que pueden aplicarse tanto a una pequeña explotación como a una instalación con mayor volumen.

Esta entrada forma parte de nuestro clúster de Salud y seguridad del apicultor.

alt="Imagen del clúster Salud y seguridad del apicultor para una guía sobre ergonomía y seguridad durante la extracción de miel." loading="lazy">
La ergonomía de la extracción empieza organizando alturas, recorridos, cargas, herramientas y equipos antes de comenzar a desopercular.

Qué aprenderás en esta guía

  • Qué riesgos aparecen durante la extracción de miel.
  • Cómo organizar el flujo de trabajo para mover menos peso.
  • Por qué la altura de mesas y recipientes importa.
  • Cómo reducir movimientos repetitivos durante el desoperculado.
  • Qué precauciones requieren extractores y otros equipos móviles.
  • Cómo evitar resbalones provocados por agua o miel.
  • Cómo manipular cubos, maduradores y bidones con menos esfuerzo.
  • Qué revisar antes, durante y después de una jornada de extracción.

La sala de extracción tiene riesgos diferentes al colmenar

En el campo prestamos atención a picaduras, terreno, calor, cargas y condiciones meteorológicas.

En cambio, dentro de una sala de extracción aparecen otros factores.

Entre ellos destacan:

  • trabajo repetitivo;
  • posturas mantenidas;
  • movimiento de recipientes pesados;
  • herramientas cortantes;
  • superficies calientes;
  • maquinaria con partes móviles;
  • suelo húmedo o resbaladizo;
  • equipos eléctricos.

Además, algunos riesgos del colmenar siguen presentes. Especialmente la manipulación de cargas.

El primer riesgo llega dentro de las alzas

Antes de empezar a extraer hay que introducir el material en la sala.

Una alza llena de miel puede representar una carga considerable. Además, durante una cosecha podemos mover muchas.

El riesgo no depende únicamente del peso. También influyen:

  • frecuencia;
  • altura;
  • agarre;
  • distancia al cuerpo;
  • giros;
  • recorrido;
  • espacio disponible.

El INSST identifica precisamente estos factores como relevantes durante la manipulación manual de cargas.

Por eso la primera pregunta debería ser:

¿cómo podemos hacer que las alzas recorran la menor distancia posible en nuestras manos?

Acercar la carga al proceso

Un diseño eficiente intenta evitar una secuencia muy habitual: descargar, mover, volver a mover, apilar, desapilar y levantar de nuevo.

Cuantas más manipulaciones manuales eliminemos, menos oportunidades habrá de acumular sobreesfuerzo.

Por tanto, puede ser útil plantear un recorrido lógico:

  1. entrada de alzas;
  2. zona de espera;
  3. desoperculado;
  4. extractor;
  5. salida de cuadros;
  6. gestión de la miel;
  7. almacenamiento.

En otras palabras, el material debería avanzar. No recorrer la sala varias veces.

El flujo de trabajo también es ergonomía

Una sala puede tener máquinas excelentes y, aun así, seguir estando mal organizada.

Por ejemplo, si entre el desoperculado y el extractor tenemos que girar continuamente, caminar varios metros, levantar cuadros desde el suelo o esquivar cajas, estamos incorporando movimientos que no producen ninguna miel adicional.

Precisamente por eso la ergonomía intenta eliminar ese esfuerzo improductivo.

Tenemos una guía general sobre este principio:

Ergonomía en apicultura: cómo reducir esfuerzos y posturas forzadas.

La altura de trabajo importa

Desopercular demasiado bajo obliga a inclinar el tronco.

Por el contrario, trabajar demasiado alto puede exigir mantener elevados hombros, brazos y codos.

No existe una altura universal perfecta. De hecho, depende de:

  • estatura de la persona;
  • tarea;
  • herramienta utilizada;
  • dimensiones del cuadro;
  • fuerza necesaria.

El objetivo es permitir trabajar evitando, en la medida de lo posible, posturas mantenidas muy inclinadas o con los brazos innecesariamente elevados.

Una mesa diseñada para almacenar no siempre sirve para trabajar

Que una superficie tenga cuatro patas no significa que su altura sea ergonómicamente adecuada.

Por eso, en una sala de extracción conviene valorar específicamente la altura de:

  • banco de desoperculado;
  • mesa auxiliar;
  • entrada del extractor;
  • recipientes donde colocamos cuadros;
  • zona de envasado cuando corresponda.

Además, unos pocos centímetros pueden cambiar bastante la postura cuando repetimos el mismo movimiento cientos de veces.

Desopercular es una tarea repetitiva

Primero tomamos un cuadro. Después lo colocamos y desoperculamos una cara.

A continuación lo giramos, trabajamos la segunda cara y finalmente lo trasladamos al extractor.

Después, el ciclo vuelve a empezar.

El INSST considera trabajo repetitivo aquel en el que se realizan continuamente movimientos similares que implican los mismos grupos musculares.

Durante el desoperculado pueden participar especialmente:

  • mano;
  • muñeca;
  • antebrazo;
  • codo;
  • hombro.

La repetición no depende únicamente del número de cuadros

También importan la velocidad, la fuerza aplicada, la postura, la duración y el tiempo de recuperación.

De hecho, el INSST señala frecuencia, fuerza, posturas forzadas y recuperación insuficiente entre los factores que deben considerarse en trabajos repetitivos.

Por tanto, no tiene sentido definir una cifra como:

“hasta X cuadros no existe riesgo”.

La realidad depende de cómo se realiza la tarea.

Alternar tareas puede reducir exposición repetitiva

Cuando trabajan varias personas puede ser útil evitar que alguien pase toda la jornada realizando exactamente el mismo movimiento.

Por ejemplo, dependiendo de la organización, pueden alternarse:

  • desoperculado;
  • carga del extractor;
  • descarga;
  • movimiento de material;
  • otras tareas compatibles.

Sin embargo, rotar solamente tiene sentido si la tarea alternativa exige realmente grupos musculares o patrones de trabajo diferentes.

Cambiar de un movimiento repetitivo a otro prácticamente igual no resuelve demasiado.

Sobre esta cuestión tenemos:

Tendinitis y movimientos repetitivos en apicultura.

Colocar las herramientas dentro de una zona cómoda

Una herramienta utilizada continuamente no debería obligarnos a realizar grandes alcances cada vez.

Por eso conviene organizar cerca del puesto:

  • cuchillo;
  • tenedor de desopercular;
  • recipientes;
  • cuadros;
  • otros utensilios frecuentes.

Así evitamos cientos de alcances innecesarios durante una jornada.

Cuchillos y herramientas de desoperculado

Algunas herramientas utilizadas durante el desoperculado pueden cortar.

Por eso conviene:

  • trabajar sobre un soporte estable;
  • mantener las manos fuera de la trayectoria del filo;
  • evitar movimientos hacia el cuerpo;
  • utilizar la herramienta para la función prevista;
  • mantenerla en buen estado;
  • guardarla de forma segura cuando no se utiliza.

Además, un cuchillo depositado dentro de una pila de utensilios deja de ser visible.

Y un filo invisible sigue cortando.

Cuchillos calientes: aparece otro riesgo

Cuando se utilizan herramientas eléctricas o calentadas para desopercular, además del corte puede existir riesgo de quemadura.

Por eso conviene seguir las instrucciones del fabricante y disponer de un lugar estable donde dejar la herramienta cuando no está en la mano.

Asimismo, no debería apoyarse de cualquier manera sobre:

  • plástico;
  • cables;
  • ropa;
  • material inflamable;
  • zonas donde alguien pueda tocarla accidentalmente.

El extractor es una máquina, no solamente un recipiente grande

Un extractor motorizado contiene elementos que giran a velocidad.

Por tanto, debemos tratarlo como un equipo de trabajo.

Sus protecciones, tapas, sistemas de cierre y dispositivos de seguridad tienen una función.

No están ahí simplemente para hacer más lento el trabajo.

No introducir manos ni herramientas con el extractor en movimiento

La regla debería ser sencilla.

Si existe una parte móvil capaz de atraparnos, no intervenimos mientras continúa moviéndose.

Esto se aplica especialmente cuando:

  • un cuadro se desplaza;
  • algo queda mal colocado;
  • aparece un ruido extraño;
  • necesitamos retirar un objeto;
  • vamos a limpiar el equipo.

Por tanto, primero paramos. Después resolvemos.

La inercia también cuenta

Accionar el botón de parada no significa necesariamente que todas las partes móviles se detengan instantáneamente.

Por ejemplo, un tambor puede continuar girando por inercia.

Por eso, antes de intervenir, debemos comprobar que el movimiento peligroso ha terminado.

El INSST insiste en detener los equipos y controlar las energías antes de operaciones de limpieza, mantenimiento o retirada de obstrucciones cuando existe riesgo de atrapamiento.

No anular protecciones para trabajar más rápido

Si un extractor dispone de tapa, resguardo, enclavamiento o parada de emergencia, no deberían modificarse o puentearse por comodidad.

Precisamente, los resguardos están diseñados para mantener al operador alejado de partes móviles peligrosas.

Un extractor que vibra necesita atención

Una carga desequilibrada puede generar vibraciones, movimientos, ruido y esfuerzos sobre la máquina.

Si el equipo empieza a comportarse de forma anormal, lo razonable es detenerlo.

Después conviene comprobar:

  • distribución de los cuadros;
  • estabilidad;
  • estado del equipo;
  • instrucciones del fabricante.

En cambio, intentar sujetar físicamente una máquina descontrolada mientras continúa funcionando puede aumentar el riesgo.

El mantenimiento también es prevención

Conviene revisar periódicamente:

  • cierres;
  • tapas;
  • resguardos;
  • cables;
  • enchufes;
  • soportes;
  • elementos móviles;
  • paradas y controles.

Si un sistema de seguridad deja de funcionar, la respuesta no debería ser acostumbrarnos a trabajar sin él.

Limpieza de maquinaria: máquina parada

La limpieza es una parte inevitable del trabajo con miel.

Sin embargo, limpiar una máquina puede acercarnos precisamente a ejes, motores, rotores, transmisiones y otras partes móviles.

Por eso las operaciones de limpieza o mantenimiento que puedan implicar contacto con zonas peligrosas deben realizarse con el equipo detenido y siguiendo el procedimiento indicado por el fabricante.

Agua y electricidad necesitan orden

Una sala de extracción puede combinar lavado, agua, equipos eléctricos, extractores, bombas y herramientas.

Por eso conviene evitar:

  • cables deteriorados;
  • enchufes dañados;
  • conexiones improvisadas;
  • equipos eléctricos expuestos innecesariamente al agua;
  • manipular conexiones con las manos mojadas.

Además, las instalaciones y equipos eléctricos deben ser adecuados al lugar y mantenerse correctamente.

La miel en el suelo también es un riesgo

La miel tiene una característica bastante evidente: es pegajosa.

Sin embargo, mezclada con agua durante la limpieza puede crear zonas donde el suelo resulte resbaladizo.

También pueden aparecer:

  • cera;
  • agua;
  • restos de opérculo;
  • otros materiales.

Los suelos mojados o resbaladizos son un riesgo reconocido en instalaciones de trabajo.

Por eso un pequeño derrame merece limpiarse antes de que pase por encima toda la jornada.

Limpiar pronto es más fácil que recordar dónde estaba el charco

Puede resultar tentador pensar:

“lo limpio cuando terminemos”.

Sin embargo, mientras tanto el derrame permanece en una zona de trabajo.

Por eso una política más segura es:

  • retirar obstáculos;
  • limpiar derrames;
  • mantener recorridos despejados;
  • evitar acumulaciones de agua.

El calzado sigue siendo importante dentro

El mismo calzado que utilizamos para protegernos en el campo no necesariamente será el más cómodo o adecuado para una sala de extracción.

En el interior importan especialmente:

  • agarre;
  • estabilidad;
  • comodidad durante muchas horas de pie;
  • compatibilidad con posibles zonas húmedas.

Por tanto, la suela tiene mucho que decir cuando el suelo empieza a mojarse.

Estar muchas horas de pie también genera carga física

La extracción puede concentrarse durante determinadas épocas.

Eso puede significar jornadas prolongadas realizando tareas de pie.

Por eso conviene evitar mantener exactamente la misma postura durante horas.

Puede ayudar:

  • cambiar de tarea;
  • modificar ligeramente la posición;
  • organizar pausas;
  • utilizar puestos correctamente dimensionados.

Además, la fatiga también forma parte de la seguridad.

Consulta:

Fatiga física en apicultura: jornadas, pausas y organización del trabajo.

Los cubos llenos pesan más de lo que parece cuando llevamos muchos

Después de extraer aparece otra fase de manipulación manual.

La miel tiene que recogerse, trasladarse, decantarse, almacenarse y envasarse.

Un recipiente individual puede resultar perfectamente manejable. Sin embargo, la carga acumulada durante una jornada puede ser considerable.

Por eso conviene valorar:

  • tamaño de los recipientes;
  • distancia de transporte;
  • altura a la que se llenan;
  • cómo se vacían;
  • si podemos utilizar carros o ruedas.

Un recipiente más grande reduce viajes, pero aumenta cada carga

Este equilibrio es importante.

Utilizar recipientes enormes puede reducir el número de desplazamientos. Sin embargo, también puede transformar cada desplazamiento en una manipulación mucho más exigente.

El mejor sistema no es necesariamente “el recipiente más grande que podemos levantar”.

En cambio, conviene integrar:

  • capacidad;
  • transporte;
  • bombeo;
  • carros;
  • altura;
  • sistema de vaciado.

Los bidones llenos no están pensados para abrazarlos

Cuando una cantidad de miel alcanza cierto peso, la estrategia debería cambiar.

En vez de intentar aumentar nuestra capacidad física, conviene utilizar:

  • carros;
  • transpaletas;
  • bombas;
  • sistemas de elevación;
  • otros medios adecuados al volumen de trabajo.

Además, el INSST recuerda que la manipulación manual de cargas no solo puede provocar sobreesfuerzos y trastornos musculoesqueléticos, sino también golpes, caídas y caída de objetos.

Puedes ampliar esta parte en:

Cómo mover colmenas y cargas pesadas en apicultura.

Levantar desde el suelo debería ser la excepción cuando podemos diseñar otra altura

Dejar continuamente cubos, cajas o recipientes en el suelo implica volver a levantarlos desde una altura desfavorable.

Por eso, cuando sea posible, puede ser mejor disponer de:

  • carros;
  • soportes;
  • palés;
  • plataformas;
  • mesas auxiliares.

Así reducimos manipulaciones desde niveles muy bajos.

También debemos pensar en cómo vamos a vaciar el recipiente

Un cubo puede ser fácil de transportar. Sin embargo, si después tenemos que levantarlo hasta el pecho para verterlo en un madurador, hemos desplazado el problema.

Por eso conviene diseñar conjuntamente:

  • recogida;
  • transporte;
  • vaciado;
  • almacenamiento.

La ergonomía debe observar el proceso entero.

La gravedad puede trabajar para nosotros

Cuando el diseño sanitario y operativo lo permite, parte del movimiento del producto puede realizarse mediante gravedad, bombas o conductos adecuados.

De esta forma puede reducirse la necesidad de levantar manualmente recipientes llenos.

No siempre podremos hacerlo. Sin embargo, merece la pena plantearlo antes de acostumbrarnos a cargar cubos durante años.

Ordenar la sala antes de empezar

Durante la extracción pueden acumularse rápidamente alzas, cuadros, cubos, tapas, herramientas, mangueras y envases.

Si las zonas de paso terminan ocupadas, aumentan los tropiezos, los giros, los alcances y los desplazamientos innecesarios.

Por tanto, el orden forma parte tanto de la ergonomía como de la seguridad.

Una zona para cada fase

Puede ser útil diferenciar claramente:

  • entrada de alzas;
  • alzas pendientes;
  • desoperculado;
  • extracción;
  • cuadros ya extraídos;
  • recogida de opérculos;
  • miel;
  • limpieza.

De esta forma reducimos cruces y movimientos improvisados.

Dos personas necesitan coordinarse

Cuando varias personas trabajan alrededor de una misma línea conviene saber quién carga, quién descarga, dónde se dejan los cuadros y quién pone en marcha una máquina.

Asimismo, todos deberían saber quién puede detenerla.

La falta de comunicación puede convertirse en un riesgo cuando existen partes móviles o cargas.

La limpieza también debe diseñarse

Una sala pensada únicamente para extraer pero no para limpiar puede generar mucho trabajo adicional.

Por eso conviene valorar:

  • acceso a superficies;
  • recogida de agua;
  • posición de equipos;
  • zonas difíciles de alcanzar;
  • peso de elementos desmontables.

En definitiva, la seguridad durante la limpieza forma parte del diseño del proceso.

alt="Imagen identificativa del clúster Salud y seguridad del apicultor aplicada a la sala de extracción y manipulación de miel." loading="lazy">
Una buena sala de extracción reduce movimientos innecesarios: el producto avanza y el apicultor no tiene que compensar un mal diseño con más esfuerzo.

Checklist antes de empezar una jornada de extracción

Zona de trabajo

  • ¿Los recorridos están despejados?
  • ¿Sabemos dónde se colocarán las alzas llenas y vacías?
  • ¿Las superficies de trabajo están a una altura razonable?

Extractor

  • ¿Está estable?
  • ¿Tapa y protecciones funcionan?
  • ¿Los controles funcionan correctamente?
  • ¿Cables y conexiones están en buen estado?

Herramientas

  • ¿Cuchillos y utensilios están en buen estado?
  • ¿Existe un lugar seguro para dejarlos?
  • ¿Las herramientas calientes tienen un soporte adecuado?

Cargas

  • ¿Cómo introduciremos las alzas?
  • ¿Tenemos carros u otras ayudas?
  • ¿Cómo moveremos la miel una vez extraída?

Limpieza

  • ¿Podemos retirar rápidamente un derrame?
  • ¿Disponemos de zonas de paso que puedan mantenerse secas?

Durante el trabajo

  • Evitar acumular alzas y herramientas en recorridos.
  • Limpiar rápidamente los derrames.
  • Alternar tareas cuando sea posible.
  • Reducir giros innecesarios con cargas.
  • Acercar recipientes y cuadros al puesto.
  • Mantener las manos fuera de maquinaria en movimiento.
  • Detener el equipo ante comportamientos anormales.
  • Conservar operativos los resguardos y sistemas de seguridad.

Después de la extracción

  • Detener los equipos antes de limpiar zonas peligrosas.
  • Seguir las instrucciones del fabricante para mantenimiento.
  • Revisar posibles daños en herramientas o máquinas.
  • Mantener las zonas de paso libres.
  • Retirar los derrames.
  • Guardar las herramientas cortantes de manera segura.

Errores que podemos evitar

  • Colocar todas las alzas en el suelo para volver a levantarlas después.
  • Desopercular durante horas sobre una mesa demasiado baja.
  • Mantener herramientas utilizadas continuamente fuera de alcance.
  • Introducir la mano en un extractor que todavía está girando.
  • Anular un sistema de seguridad para ahorrar tiempo.
  • Limpiar maquinaria sin detenerla.
  • Dejar miel o agua en las zonas de paso.
  • Transportar manualmente recipientes que podrían desplazarse con ruedas.
  • Llenar recipientes hasta convertirlos en cargas difíciles de manejar.
  • Mantener cables o conexiones eléctricas deterioradas en zonas de lavado.

La sala más rápida no es necesariamente la que tiene la máquina más grande

Una sala funciona bien cuando todo el proceso encaja: entrada, desoperculado, extracción, salida, movimiento de miel y limpieza.

Si una persona necesita levantar, girar y caminar continuamente para alimentar una máquina muy rápida, el cuello de botella puede seguir siendo su cuerpo.

Por eso la ergonomía también puede mejorar la productividad.

Menos movimiento innecesario significa menos esfuerzo y, además, muchas veces un flujo de trabajo más limpio y sencillo.

Desde la sala de miel

En una cosecha grande es fácil empezar pensando en las cajas.

¿Cuántas faltan?

¿Cuántos cuadros quedan?

¿Cuánto llevamos extraído?

Mientras tanto, después de varias horas, el cuerpo también lleva su propia cuenta.

Cada cuadro levantado.

Cada giro.

Cada cubo.

Cada vez que nos inclinamos.

Por eso una buena sala no debería exigir que el apicultor sea cada año un poco más fuerte.

Al contrario, debería exigirle cada año un poco menos de esfuerzo innecesario.

La extracción también forma parte del oficio apícola

La miel no termina en el cuadro cuando sale del colmenar.

Todavía hay que transportarla, desopercularla, extraerla, moverla, decantarla y preparar nuevamente todo el material.

Por eso cuidar la ergonomía de esta parte del proceso también significa cuidar el oficio.

Lo importante en una frase

Una sala de extracción segura y ergonómica debe reducir levantamientos, giros, movimientos repetitivos y recorridos innecesarios, mantener protegida la maquinaria y evitar que miel, agua, herramientas o cargas conviertan el proceso en una fuente de accidentes.


Nota editorial: Este contenido tiene finalidad divulgativa y preventiva. No sustituye una evaluación profesional de riesgos laborales, las instrucciones del fabricante de cada equipo ni los requisitos legales aplicables a instalaciones, maquinaria o seguridad alimentaria.

Además, la organización adecuada depende del volumen de producción, los equipos utilizados, las dimensiones de la sala y las tareas realizadas.

Fuentes y referencias

Continúa en Zumbipedia: Salud y seguridad del apicultor: guía de prevención en apicultura.

Mapa general: Riesgos laborales en apicultura: mapa completo de riesgos.

Ergonomía: Ergonomía en apicultura: cómo reducir esfuerzos y posturas forzadas.

Cargas: Cómo mover colmenas y cargas pesadas en apicultura.

Movimientos repetitivos: Tendinitis y movimientos repetitivos en apicultura.

Fatiga: Fatiga física en apicultura: jornadas, pausas y organización del trabajo.

Accidentes: Caídas, golpes y cortes trabajando en el colmenar.