Dolor de espalda en apicultura: carga, posturas y prevención

Una alza pesa.

Una colmena también.

Pero muchas veces el problema no está únicamente en cuánto pesa lo que levantamos, sino en cómo, desde dónde, cuántas veces y en qué postura lo hacemos.

La apicultura combina varias situaciones que pueden exigir bastante a la espalda: levantar cajas, inclinarse sobre las colmenas, transportar material, trabajar sobre terrenos irregulares y repetir determinadas tareas muchas veces durante una jornada.

Por eso la espalda merece una entrada propia dentro de nuestro clúster de Salud y seguridad del apicultor.

No vamos a diagnosticar dolores ni a explicar cómo tratar lesiones. Nuestro objetivo es otro: entender qué situaciones habituales de la apicultura pueden aumentar la carga física sobre la espalda y qué principios preventivos pueden ayudarnos a trabajar con mayor criterio.

Imagen de Salud y seguridad del apicultor de Zumbipedia para una guía sobre espalda, carga física y posturas en apicultura.
La espalda del apicultor está sometida a cargas, inclinaciones y movimientos repetidos durante numerosas tareas del colmenar.

¿Por qué la apicultura puede exigir tanto a la espalda?

Porque raramente hacemos una sola cosa.

Durante una jornada podemos:

  • levantar tapas y alzas;
  • retirar y colocar cuadros;
  • inclinar el tronco sobre las colmenas;
  • mover cajas y material;
  • cargar y descargar vehículos;
  • transportar alimento;
  • empujar o arrastrar elementos;
  • trabajar durante periodos prolongados de pie;
  • caminar cargados por terrenos irregulares.

Algunas de estas tareas pueden combinar manipulación de cargas, posturas forzadas, esfuerzo físico y repetición.

Y esa combinación es precisamente la que merece atención.

No todo depende del peso

Es fácil pensar que una carga es problemática únicamente cuando pesa mucho.

La realidad ergonómica es bastante más compleja.

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo señala que el riesgo asociado a la manipulación manual depende también de factores como la posición de la carga respecto al cuerpo, el agarre, los desplazamientos, las torsiones, la frecuencia de manipulación y las condiciones del entorno.

Eso encaja especialmente bien con el trabajo apícola.

No es lo mismo levantar una caja:

  • desde una altura cómoda que desde muy cerca del suelo;
  • pegada al cuerpo que alejada de él;
  • de frente que mientras giramos el tronco;
  • una vez que repetir la acción durante muchas colmenas;
  • sobre suelo firme que entre piedras, desniveles o vegetación.

Por eso preguntar solamente “¿cuántos kilos pesa?” no cuenta toda la historia.

El gesto muy apícola de inclinarse sobre la colmena

Hay una postura que cualquiera que haya abierto suficientes colmenas reconoce inmediatamente.

Colmena delante.

Pies en el suelo.

Y el tronco inclinado mientras revisamos lo que ocurre dentro.

A veces durante unos segundos.

A veces durante bastante más.

Una inspección aislada probablemente no nos diga demasiado, pero una jornada completa puede implicar repetir esa posición en decenas de colmenas.

Las posturas mantenidas o forzadas forman parte de los factores ergonómicos que deben considerarse cuando se evalúa la carga física del trabajo.

El objetivo preventivo no consiste en buscar una supuesta postura perfecta que podamos mantener eternamente.

Consiste en evitar que una posición desfavorable se convierta innecesariamente en nuestra forma habitual de trabajar.

Una alza llena de miel cambia la película

Durante buena parte del manejo podemos trabajar con cargas relativamente manejables.

Hasta que llega la cosecha.

Una alza cargada de miel puede convertirse en una de las operaciones físicamente más exigentes de la explotación.

Y aparecen varias variables a la vez:

  • peso;
  • volumen de la caja;
  • altura a la que está colocada;
  • calidad del agarre;
  • distancia entre la carga y el cuerpo;
  • necesidad de girarse;
  • número de alzas que deben manipularse.

Por esa razón tendremos dos entradas independientes dentro de Zumbipedia:

¿Cuánto pesa una alza llena de miel?

y

Cómo levantar y mover alzas de forma más segura.

En esta página no vamos a desarrollar esos dos temas para evitar duplicar información.

Aquí nos interesa comprender su relación con la espalda.

Trabajar muy lejos de la carga no suele ser buena idea

Cuando sujetamos una carga alejada del cuerpo, aumenta la exigencia mecánica necesaria para controlarla.

En el colmenar esto puede ocurrir, por ejemplo, cuando intentamos alcanzar una caja desde una posición incómoda o cuando el propio diseño del asentamiento obliga a trabajar con obstáculos entre nosotros y la colmena.

Desde un punto de vista preventivo, una de las ideas generales más útiles es sencilla:

organizar el trabajo para evitar alcances innecesarios y manipulaciones desde posiciones desfavorables.

No siempre podremos hacerlo.

Las abejas no acostumbran a pedirnos permiso para elegir dónde está la piedra, la pendiente o la rama.

Pero muchas otras cosas sí dependen de cómo organizamos el asentamiento y el material.

Girar con una carga en las manos

Otra situación frecuente es levantar una caja y girarnos inmediatamente para colocarla en otro sitio.

La combinación de carga e inclinación o torsión del tronco es uno de los factores que se consideran al evaluar riesgos musculoesqueléticos asociados al manejo manual.

Siempre que la tarea lo permita, organizar previamente:

  • dónde vamos a recoger la carga;
  • dónde vamos a depositarla;
  • por dónde nos vamos a mover;
  • y qué obstáculos existen entre ambos puntos;

puede evitar movimientos improvisados.

Muchas veces la ergonomía empieza antes de tocar la caja.

El terreno también cuenta

En una fábrica puede diseñarse un suelo plano.

En un colmenar manda bastante más la geografía.

Piedras.

Pendientes.

Barro.

Vegetación.

Surcos.

Desniveles.

Todo esto condiciona la forma en que levantamos y transportamos una carga.

Además, un apoyo inesperado puede obligarnos a realizar movimientos bruscos para mantener el equilibrio.

Por eso, antes de mover una carga pesada, merece la pena mirar algo aparentemente obvio:

dónde vamos a poner los pies.

La repetición convierte pequeños esfuerzos en una jornada exigente

Una de las particularidades de la apicultura es la escala.

Levantar una tapa.

No parece gran cosa.

Levantar una caja.

Tampoco necesariamente.

Pero repetir operaciones similares durante 20, 50, 100 o más colmenas cambia completamente la carga acumulada de una jornada.

Los riesgos musculoesqueléticos relacionados con el trabajo no dependen únicamente de movimientos excepcionales. También pueden estar relacionados con repetición, duración de la exposición, aplicación de fuerza y posturas desfavorables.

Eso explica por qué la organización del trabajo resulta tan importante como el movimiento individual.

¿Qué dice la investigación sobre los apicultores?

Durante mucho tiempo, buena parte de lo que sabíamos sobre ergonomía podía extrapolarse de otros trabajos agrícolas.

Pero ya existen investigaciones específicas sobre apicultura.

Un estudio publicado en 2023 en el International Journal of Industrial Ergonomics analizó trastornos musculoesqueléticos y posturas de trabajo en 33 apicultores activos.

En aquella muestra, la espalda y la zona lumbar estuvieron entre las regiones donde se comunicaron más molestias. El análisis postural detectó además tareas en las que espalda y extremidades superiores requerían atención desde el punto de vista ergonómico.

El número de participantes era reducido, por lo que no sería correcto convertir sus porcentajes en una estadística aplicable a todos los apicultores.

Pero el estudio aporta algo importante:

los problemas musculoesqueléticos del apicultor no son solamente una sensación transmitida entre compañeros; también constituyen un ámbito real de investigación ergonómica.

Imagen identificativa del clúster Salud y seguridad del apicultor de Zumbipedia de La Colmena de Teo.
En Salud y seguridad del apicultor analizamos los riesgos del oficio desde la prevención, la experiencia apícola y fuentes técnicas fiables.

Entonces, ¿qué podemos hacer desde la prevención?

No existe una única técnica que elimine todos los riesgos de espalda.

Además, las condiciones cambian entre explotaciones, personas, tipos de colmena y tareas.

Pero sí existen algunos principios generales que podemos trasladar al trabajo apícola.

1. Reducir manipulaciones que no aportan nada

Si una caja puede colocarse directamente donde finalmente se va a necesitar, moverla tres veces antes difícilmente aporta una ventaja.

Planificar el trabajo puede reducir el número total de manipulaciones.

2. Utilizar ayudas mecánicas cuando tengan sentido

Carros, carretillas, elevadores y otros sistemas pueden reducir determinadas operaciones manuales.

No siempre serán viables en todos los colmenares, pero cuando una ayuda mecánica evita manipular repetidamente cargas pesadas merece ser valorada.

3. Evitar cargas innecesariamente alejadas

La disposición del material y del espacio de trabajo puede facilitar que muchas operaciones se realicen sin tener que alcanzar objetos desde posiciones incómodas.

4. Reducir torsiones evitables

Preparar el punto donde vamos a depositar una caja antes de levantarla puede evitar improvisaciones con la carga ya en las manos.

5. Tener en cuenta la fatiga

La misma tarea puede ejecutarse de forma diferente al comenzar la mañana que después de varias horas de trabajo.

Las pausas, la organización de las faenas y el reparto de esfuerzos forman también parte de la prevención.

6. Revisar cómo está organizado el asentamiento

La altura de las colmenas, la distancia entre ellas, el acceso del vehículo, los soportes y las zonas donde dejamos temporalmente las cajas condicionan nuestros movimientos.

Un asentamiento pensado únicamente para las abejas puede funcionar.

Uno pensado también para el apicultor puede funcionar mejor para ambos.

¿Existe una forma correcta de levantar una alza?

Existen principios ergonómicos aplicables a la manipulación manual de cargas, pero reducir todo el asunto a frases como “dobla las rodillas y mantén la espalda recta” puede simplificar demasiado un problema que depende de muchas variables.

La altura de la carga, su peso, el agarre, el terreno, el espacio disponible y la frecuencia de manipulación importan.

Por eso desarrollaremos este tema en una guía independiente sobre cómo levantar y mover alzas.

Aquí nos quedamos con un principio más importante:

antes de intentar perfeccionar cómo levantamos una carga, debemos preguntarnos si podemos reducir su peso, mejorar su posición o evitar tener que levantarla manualmente.

No todas las molestias de espalda están causadas por la apicultura

Que una persona sea apicultora y tenga dolor de espalda no demuestra que una cosa sea necesariamente consecuencia de la otra.

El dolor de espalda puede tener multitud de causas y circunstancias individuales.

Por eso este artículo no pretende enseñar a diferenciar lesiones, identificar patologías ni realizar diagnósticos.

La función de Zumbipedia aquí es mucho más concreta:

identificar factores del trabajo apícola que pueden aumentar la carga musculoesquelética y divulgar medidas generales de prevención.

¿Cuándo deja de ser un asunto de ergonomía?

Cuando existe dolor persistente, limitación funcional, pérdida de fuerza, alteraciones de sensibilidad, síntomas importantes o cualquier situación que genere preocupación, corresponde a un profesional sanitario realizar la valoración.

No tiene sentido intentar decidir por Internet si una molestia es muscular, articular, neurológica o de cualquier otro origen.

Una cosa es aprender a trabajar de una manera más razonable.

Otra muy distinta es diagnosticar por qué duele una espalda.

La ergonomía no empieza cuando duele

Este probablemente sea el mensaje más importante de toda la entrada.

Si esperamos a que aparezca un problema para preguntarnos cómo estamos trabajando, estamos utilizando la ergonomía demasiado tarde.

Podemos observar nuestras faenas antes:

  • ¿Cuántas veces movemos la misma caja?
  • ¿Tenemos que inclinarnos más de lo necesario?
  • ¿Podríamos acceder mejor con el vehículo?
  • ¿Estamos levantando cosas que podrían desplazarse con una ayuda?
  • ¿Hay cargas que podemos dividir?
  • ¿El material está colocado donde realmente lo necesitamos?
  • ¿Nos obliga el asentamiento a adoptar posiciones incómodas constantemente?

No existe un colmenar perfecto.

Pero casi siempre existe alguna pequeña mejora posible.

Cuidar la espalda también es cuidar la explotación

En apicultura dedicamos mucho tiempo a mantener aquello que necesitamos para trabajar.

Reparamos cajas.

Cambiamos cuadros.

Revisamos herramientas.

Mantenemos vehículos.

Organizamos el material.

La espalda tiene una peculiaridad bastante importante:

no tenemos otra de repuesto en el almacén.

Por eso reducir esfuerzos innecesarios, organizar mejor las tareas y prestar atención a las posturas no tiene nada que ver con trabajar menos.

Tiene que ver con intentar trabajar mejor.

Y, sobre todo, con poder seguir abriendo colmenas durante muchos años.


Nota editorial: Este contenido tiene una finalidad divulgativa y preventiva y no constituye diagnóstico, tratamiento ni consejo médico individual. El dolor de espalda puede tener numerosas causas. Si existe dolor persistente, limitación funcional, pérdida de fuerza, alteraciones de sensibilidad u otros síntomas preocupantes, debe consultarse con un profesional sanitario.

Fuentes y referencias

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