Apicultura · Biodiversidad · Manejo · Territorio
Apicultura y biodiversidad: cómo puede el manejo apícola cuidar el paisaje
Las abejas necesitan biodiversidad, pero la relación también funciona en sentido contrario: la manera en que instalamos y manejamos un colmenar puede influir en el territorio. Elegir bien los asentamientos, respetar la flora, no saturar un espacio de colmenas y convivir con otros polinizadores también forma parte del oficio.
Qué relación existe entre apicultura y biodiversidad
La apicultura depende completamente del territorio.
Una colonia necesita encontrar flores, agua y recursos fuera de la caja durante buena parte del año. Por eso ningún colmenar funciona realmente de forma aislada.
Pero aquí queremos mirar la relación desde el otro lado.
No solo importa lo que la biodiversidad aporta a nuestras abejas. También importa cómo trabajamos nosotros dentro de ese paisaje.
La ubicación de las colmenas, la cantidad de colonias que concentramos, el respeto por la vegetación, el agua disponible, la conservación de refugios y la forma en que entendemos a otros polinizadores son decisiones que forman parte de una apicultura integrada en el territorio.
Si quieres entender primero qué significa biodiversidad alrededor de una colmena, tienes la guía principal sobre biodiversidad en el colmenar .
Tener colmenas no equivale a aumentar la biodiversidad
Esta distinción es importante.
Instalar colmenas aumenta el número de abejas melíferas gestionadas presentes en un lugar, pero eso no significa automáticamente que aumente la biodiversidad.
La biodiversidad incluye muchas especies:
- plantas;
- abejas silvestres;
- abejorros;
- sírfidos;
- mariposas;
- escarabajos;
- aves;
- reptiles;
- mamíferos;
- hongos;
- microorganismos;
- y muchas otras formas de vida.
Por tanto, cuidar la biodiversidad no consiste en llenar el campo de colmenas.
Consiste en procurar que nuestra actividad encaje dentro de un paisaje donde existen muchas otras especies.
Qué decisiones del apicultor influyen en el paisaje
Un apicultor no controla un ecosistema.
Pero sí toma decisiones.
Entre ellas:
- dónde instalar un asentamiento;
- cuántas colmenas concentrar;
- cuándo moverlas;
- qué recursos existen alrededor;
- si conservar o eliminar vegetación;
- si favorecer nuevas floraciones;
- cómo gestionar el agua;
- qué refugios conservar;
- y cuánto intervenir sobre el territorio.
Ninguna de estas decisiones convierte por sí sola una explotación en “buena para la biodiversidad”.
Pero tomadas en conjunto sí determinan cómo se integra el colmenar en el paisaje.
Elegir bien dónde colocar un colmenar
Para colocar colmenas no basta con encontrar un terreno libre.
Hay que intentar leer lo que existe alrededor.
Nos interesa saber:
- qué floraciones hay;
- cuándo aparecen;
- cuánto duran;
- si existe agua cercana;
- qué ocurre después de la floración principal;
- qué otros colmenares existen en la zona;
- y qué tipo de hábitat estamos utilizando.
Dos lugares separados por pocos kilómetros pueden comportarse de forma completamente diferente.
Y un lugar excelente en primavera puede ofrecer muy poco durante el verano.
La elección del asentamiento debería partir, por tanto, de los recursos reales del territorio, no solamente de la comodidad para acceder con el vehículo.
Cuántas colmenas puede soportar un territorio
No existe una cifra universal que permita decir cuántas colmenas puede soportar cualquier paisaje.
Depende de factores como:
- abundancia de flores;
- continuidad floral;
- cantidad de néctar y polen disponible;
- estación del año;
- clima;
- otros colmenares existentes;
- y presencia de polinizadores silvestres.
Por eso una densidad que puede funcionar durante una gran floración puede resultar excesiva cuando esa floración termina.
Además, las abejas melíferas no son los únicos insectos que utilizan las flores.
Antes de preguntarnos cuántas colmenas caben físicamente en un terreno, conviene preguntarnos cuántas puede alimentar realmente el paisaje.
Convivencia con los polinizadores silvestres
Abejas melíferas y polinizadores silvestres pueden visitar muchas de las mismas flores.
Eso no significa que exista siempre una competición importante.
Pero tampoco deberíamos afirmar que la presencia de colmenas nunca afecta a otros polinizadores.
La investigación científica ha encontrado situaciones donde una concentración elevada de abejas gestionadas puede aumentar la competencia por recursos florales, especialmente cuando esos recursos son limitados.
El efecto depende del contexto:
- densidad de colmenas;
- cantidad de flores;
- época del año;
- tipo de hábitat;
- distancia entre asentamientos;
- y comunidad de polinizadores presente.
Esto cambia la manera de mirar el oficio.
Los abejorros, abejas solitarias, sírfidos, mariposas y otros insectos no son invitados en “nuestro” campo.
Nosotros estamos trabajando en el suyo también.
Puedes conocer mejor esa comunidad en polinizadores silvestres del colmenar .
Flora, lindes y vegetación espontánea
No toda planta que crece alrededor del colmenar necesita ser eliminada.
Lindes, márgenes, pequeñas zonas de vegetación espontánea, arbustos y árboles pueden aportar floración, refugio o estructura al paisaje.
Por supuesto, hay que mantener accesos seguros y gestionar la vegetación cuando exista riesgo de incendio u otros problemas.
Pero entre abandonar completamente un terreno y mantenerlo como una superficie sin vida existe mucho margen.
Antes de desbrozar todo, merece la pena observar:
- qué plantas están creciendo;
- cuáles florecen;
- qué insectos las visitan;
- y qué zonas realmente necesitamos mantener despejadas.
Plantar sí, pero plantar con sentido
Plantar especies melíferas puede ser útil, pero no cualquier planta es adecuada para cualquier lugar.
Conviene priorizar especies adaptadas al clima, suelo y disponibilidad de agua del territorio.
También es más interesante pensar en un calendario de floraciones que en una única especie espectacular.
Una planta que florece cuando ya existen miles de flores alrededor quizá aporte menos que otra capaz de cubrir un periodo con pocos recursos.
Agua y otros recursos
Las colonias también necesitan agua.
Si el entorno no dispone de fuentes adecuadas, el apicultor puede proporcionar puntos de agua.
Deben diseñarse de manera que las abejas puedan posarse y beber sin ahogarse.
Pero el agua no es únicamente una cuestión de las abejas.
Charcas, pequeñas zonas húmedas y otros puntos naturales pueden ser utilizados por multitud de especies.
Por eso, cuando existen, conservarlos puede tener mucho más valor que sustituirlos por una solución exclusivamente pensada para las colmenas.
Refugios y hábitats para otras especies
La biodiversidad necesita alimento, pero también lugares donde vivir, reproducirse y refugiarse.
Dependiendo del territorio, pueden ser importantes:
- árboles;
- arbustos;
- muros de piedra;
- madera muerta;
- suelo desnudo para determinados insectos;
- huecos naturales;
- vegetación densa;
- cajas nido;
- y refugios específicos cuando tengan sentido.
No se trata de instalar estructuras porque quedan bien en una fotografía.
Primero hay que preguntarse qué especies existen realmente en ese lugar y qué les falta.
Manejo dentro de la colmena y biodiversidad
Buena parte del trabajo apícola ocurre dentro de la caja, pero también puede tener consecuencias fuera de ella.
Mantener colonias sanas, vigilar enfermedades, evitar prácticas innecesarias y aplicar correctamente los tratamientos autorizados forma parte de una apicultura responsable.
La salud de las colonias gestionadas no debería contemplarse separada de la salud general del entorno.
Por eso las buenas prácticas apícolas no terminan cuando cerramos la tapa de la colmena.
Apicultura regenerativa y biodiversidad
Aquí es donde la biodiversidad conecta especialmente con nuestra manera de entender la apicultura regenerativa .
Sostener las colmenas es importante.
Pero si queremos mirar más allá de la producción, también tenemos que observar el territorio que permite que esas colonias existan.
Eso significa pasar de preguntarnos únicamente:
¿Qué puede producir aquí una colmena?
a añadir otra pregunta:
¿Qué podemos hacer para que este lugar siga teniendo vida dentro de diez años?
Esa segunda pregunta cambia muchas decisiones.
Desde el colmenar: Sierra del Moralejo
En Sierra del Moralejo llevamos años intentando que nuestro trabajo no termine en las cajas.
Hemos ido incorporando plantaciones y reforestación, cajas nido, compost y refugios para murciélagos, además de conservar y observar la vegetación que ya forma parte del terreno.
Algunas actuaciones funcionan bien.
Otras nos enseñan que intervenir más no siempre significa mejorar más.
Hay plantas que prosperan. Otras no sobreviven. Hay refugios que se ocupan. Otros permanecen vacíos.
El campo termina poniendo cada idea a prueba.
Cuidar un paisaje no consiste en llenarlo de cosas. Muchas veces consiste en observar qué necesita y dejar de estorbar lo que ya funciona.
La trashumancia también enseña a leer el territorio
Trabajar con colmenas en distintos puntos de Andalucía permite comparar paisajes muy diferentes.
Cambian las flores. Cambia el clima. Cambia la duración de los recursos. Cambia la fauna. Y cambia también la respuesta de las colonias.
Esa experiencia hace difícil pensar que exista una receta universal.
Lo que funciona en un asentamiento puede no tener ningún sentido en otro.
Por eso una apicultura integrada en la biodiversidad empieza observando el lugar antes de decidir qué hacer con él.
Lo que un apicultor no puede arreglar solo
También conviene evitar otro extremo: pensar que un colmenar puede regenerar por sí solo un territorio degradado.
La biodiversidad depende de procesos mucho mayores:
- uso del suelo;
- agricultura;
- urbanización;
- disponibilidad de agua;
- incendios;
- cambio climático;
- gestión forestal;
- contaminación;
- y conservación de hábitats.
Un apicultor puede mejorar determinadas cosas dentro de su ámbito.
Pero no controla todo el paisaje.
La apicultura puede formar parte de un territorio vivo. No puede sustituir a un territorio vivo.
Fuentes para ampliar
Preguntas frecuentes sobre apicultura y biodiversidad
¿La apicultura beneficia siempre a la biodiversidad?
No necesariamente. Su efecto depende de cómo se gestione el colmenar, de la densidad de colonias, de los recursos disponibles y de las características del territorio.
¿Poner colmenas aumenta la biodiversidad?
No por sí solo. Las abejas melíferas son una especie gestionada, mientras que la biodiversidad incluye muchas plantas, animales, polinizadores silvestres, hongos y microorganismos.
¿Las abejas melíferas compiten con las abejas silvestres?
Puede existir competencia por recursos florales en determinados contextos, especialmente cuando existe una elevada concentración de colmenas o pocos recursos disponibles. El efecto depende del paisaje, la época y la comunidad de polinizadores.
¿Existe un número ideal de colmenas por hectárea?
No existe una cifra universal aplicable a todos los lugares. La capacidad de un territorio depende de las floraciones, su duración, el clima, otros colmenares presentes y los recursos disponibles en cada momento.
¿Qué puede hacer un apicultor para favorecer la biodiversidad?
Conservar vegetación y lindes, favorecer flora adecuada, evitar concentraciones innecesarias de colmenas, mantener puntos de agua, respetar otros polinizadores y conservar o crear refugios cuando exista una necesidad real.
¿Apicultura regenerativa y biodiversidad son lo mismo?
No. La biodiversidad describe la variedad de vida de un territorio. La apicultura regenerativa es una forma de entender el manejo intentando que el trabajo con las colmenas también tenga en cuenta el paisaje que las sostiene.
¿Las colmenas pueden regenerar por sí solas un ecosistema?
No. Pueden formar parte de un manejo más amplio, pero la conservación de la biodiversidad depende también del uso del suelo, agricultura, agua, vegetación, clima y conservación de hábitats.