Cómo mover colmenas y cargas pesadas en apicultura

En apicultura no solo levantamos alzas.

Movemos colmenas completas.

Transportamos cajas.

Cargamos alimento.

Desplazamos bidones.

Subimos material al vehículo.

Lo volvemos a descargar.

Y muchas de esas operaciones se realizan en lugares donde el suelo no es precisamente el de un almacén perfectamente nivelado.

Por eso mover cargas pesadas en apicultura merece una guía propia.

Esta entrada de Zumbipedia se centra en cómo organizar el transporte, empuje, arrastre y desplazamiento de colmenas y otros materiales reduciendo esfuerzos innecesarios.

No pretende establecer cuánto puede levantar una persona ni sustituir una evaluación profesional de riesgos. El objetivo es entender mejor el trabajo y aplicar principios preventivos.

Forma parte de nuestro clúster de Salud y seguridad del apicultor.

alt="Imagen de Salud y seguridad del apicultor para una guía sobre cómo mover colmenas y cargas pesadas en apicultura." loading="lazy">
Mover colmenas implica mucho más que levantarlas: transporte, empuje, arrastre, terreno y organización también cuentan.

Mover una colmena no es lo mismo que levantar una alza

Una alza suele ser una carga que levantamos, desplazamos una distancia relativamente pequeña y volvemos a depositar.

Una colmena completa puede plantear un escenario bastante diferente.

Puede ser necesario:

  • levantarla parcialmente;
  • inclinarla;
  • subirla a un carro;
  • empujarla;
  • arrastrarla;
  • transportarla entre dos personas;
  • cargarla en un vehículo;
  • descargarla en otro asentamiento.

Son operaciones distintas.

Y desde el punto de vista ergonómico también deben analizarse de forma diferente.

¿Qué se considera manipulación manual de cargas?

La normativa española no limita este concepto al levantamiento.

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo incluye dentro de la manipulación manual operaciones como:

  • levantamiento;
  • colocación;
  • transporte;
  • sujeción;
  • empuje;
  • tracción o arrastre;
  • desplazamiento;
  • descenso.

Esto es especialmente relevante en apicultura porque durante una misma faena podemos combinar varias de estas operaciones.

Una colmena puede empezar siendo una carga que levantamos, convertirse después en una carga que transportamos y terminar como una carga que empujamos dentro del vehículo.

Primera pregunta: ¿es necesario moverla a mano?

Antes de pensar en cómo levantar una carga pesada conviene plantearse otra pregunta:

¿necesitamos realmente levantarla manualmente?

La prevención busca reducir o evitar la manipulación manual cuando existen alternativas razonables.

En apicultura pueden utilizarse, según el tipo de explotación:

  • carretillas;
  • carros específicos para colmenas;
  • plataformas;
  • elevadores;
  • transpaletas en zonas de almacén;
  • rampas;
  • sistemas de carga en vehículos;
  • maquinaria específica para explotaciones grandes.

No todas estas soluciones son posibles en todos los colmenares.

Pero la lógica debería ser siempre la misma:

si podemos sustituir esfuerzo físico repetido por una ayuda adecuada, merece la pena estudiarlo.

El peso de una colmena completa puede cambiar enormemente

No tiene demasiado sentido dar una cifra universal.

Una colmena puede encontrarse:

  • con un solo cuerpo;
  • con varias alzas;
  • con poca reserva;
  • cargada de miel;
  • con alimentadores;
  • con diferentes tipos de madera y material.

Por eso dos colmenas aparentemente similares pueden tener pesos muy distintos.

Además, el centro de gravedad y la estabilidad también pueden cambiar cuando existen varios cuerpos superpuestos.

Antes de mover una colmena conviene valorar su configuración real y no asumir que pesa lo mismo que la última.

Reducir peso antes de mover puede ser mejor que mover más peso

Dependiendo de la tarea y de las condiciones del manejo, puede resultar posible dividir una carga antes de desplazarla.

Por ejemplo, en determinadas operaciones podría ser razonable retirar previamente algunos elementos en lugar de intentar mover todo el conjunto como una única unidad.

Eso no siempre será posible ni apropiado.

Pero representa un principio preventivo importante:

si una carga puede dividirse de forma segura y razonable, reducir el peso individual puede facilitar la manipulación.

La contrapartida es que aumentará el número de movimientos.

Por eso hay que valorar ambas cosas.

Mover entre dos no consiste simplemente en añadir otra persona

Hay cargas que pueden controlarse mejor entre dos personas.

Pero para que el trabajo en equipo funcione hace falta coordinación.

Antes de mover una colmena conviene acordar:

  • quién inicia la maniobra;
  • hacia dónde nos desplazamos;
  • qué recorrido seguiremos;
  • dónde se depositará;
  • qué ocurre si una persona necesita detenerse.

Los movimientos inesperados son especialmente problemáticos cuando dos personas comparten una misma carga.

Por eso una instrucción sencilla como:

“levantamos a la de tres”

puede evitar bastante improvisación.

Transportar una carga es diferente de levantarla

Levantar puede durar unos segundos.

Transportar implica mantener la carga mientras caminamos.

Por eso empiezan a importar otras variables:

  • distancia;
  • duración;
  • agarre;
  • visibilidad;
  • obstáculos;
  • características del terreno;
  • frecuencia de los desplazamientos.

El INSST dispone incluso de metodologías específicas para valorar el transporte manual porque no puede analizarse exactamente igual que un levantamiento.

Acercar el vehículo puede ser una medida ergonómica

A veces pensamos en ergonomía como si fuera únicamente una cuestión de postura.

Pero imaginemos dos situaciones.

En la primera, transportamos cada colmena 40 metros hasta el vehículo.

En la segunda, el vehículo puede situarse a 5 metros.

No hemos cambiado la colmena.

No hemos cambiado nuestra técnica.

Pero hemos reducido enormemente la distancia total de transporte.

Eso también es ergonomía.

Por eso los accesos al colmenar forman parte de la organización preventiva del trabajo.

El terreno puede convertirse en parte de la carga

Una caja de determinado peso no se comporta igual sobre:

  • hormigón;
  • tierra firme;
  • grava;
  • barro;
  • una pendiente;
  • un terreno con piedras.

Con ruedas ocurre exactamente lo mismo.

Empujar un carro sobre una superficie lisa no exige la misma fuerza que moverlo sobre suelo irregular.

Por eso elegir una ayuda mecánica no consiste únicamente en comprobar cuánto peso soporta.

También debemos preguntarnos:

¿funcionará realmente sobre el terreno donde la vamos a utilizar?

Empujar y arrastrar tampoco son esfuerzos iguales

El INSST distingue específicamente las operaciones de empuje y arrastre o tracción.

En ambos casos influyen factores como:

  • la fuerza necesaria para iniciar el movimiento;
  • la fuerza necesaria para mantenerlo;
  • la altura a la que aplicamos la fuerza;
  • la distancia recorrida;
  • la frecuencia;
  • las características del suelo.

Por eso no podemos decir simplemente que “empujar siempre es seguro” o que “arrastrar siempre es peor”.

Depende de las condiciones concretas.

Poner una carga en movimiento suele exigir más que mantenerla

Esta diferencia es especialmente importante con carros, plataformas y otros equipos con ruedas.

La fuerza necesaria para iniciar el movimiento puede ser mayor que la necesaria para mantenerlo una vez que el sistema está rodando.

Además, ruedas pequeñas, deterioradas, bloqueadas o inadecuadas para el terreno pueden aumentar considerablemente la fuerza necesaria.

Por eso el mantenimiento del equipo también forma parte de la ergonomía.

Una carretilla con una rueda que apenas gira puede acabar convirtiéndose en otra forma de esfuerzo manual.

No confundir kilos de carga con kilos de fuerza

Cuando se habla de empuje o arrastre aparecen a veces cifras expresadas en kilogramos-fuerza o newtons.

Eso no significa que una recomendación sobre fuerza de empuje pueda interpretarse directamente como “puedo mover una carga que pesa tantos kilos”.

Son conceptos diferentes.

Una carga muy pesada sobre ruedas adecuadas y suelo favorable puede requerir relativamente poca fuerza para desplazarse.

La misma carga sobre ruedas defectuosas o terreno irregular puede exigir muchísimo más.

Por eso evitaremos convertir referencias técnicas de fuerza en supuestos límites universales de peso.

Cargar y descargar el vehículo es otra operación distinta

Una parte importante del esfuerzo puede aparecer precisamente aquí.

Durante la carga pueden combinarse:

  • levantamiento;
  • altura;
  • torsión;
  • desplazamiento;
  • espacio reducido;
  • repetición.

Una caja situada en el suelo debe elevarse hasta la plataforma del vehículo.

Después puede ser necesario desplazarla hacia el interior.

Y al llegar al destino hacemos la operación inversa.

Por eso una buena solución de carga y descarga puede ahorrar muchos esfuerzos durante una campaña.

Las rampas pueden ayudar, pero cambian el tipo de esfuerzo

Una rampa puede permitir sustituir un levantamiento por un empuje o arrastre.

Eso puede resultar favorable en determinadas circunstancias.

Pero una pendiente también aumenta la fuerza necesaria para controlar la carga.

Por tanto hay que considerar:

  • inclinación;
  • superficie;
  • agarre;
  • sistema de ruedas;
  • estabilidad de la carga.

Una ayuda mal diseñada puede simplemente cambiar un problema por otro.

Estabilizar la colmena antes de transportarla

Una colmena no es una caja maciza.

Puede estar formada por varios cuerpos superpuestos.

Por eso, además del peso, importa que el conjunto permanezca estable durante el desplazamiento.

Según el sistema utilizado y la operación que vayamos a realizar, puede ser necesario asegurar adecuadamente los diferentes elementos para evitar desplazamientos inesperados.

La estabilidad forma parte tanto de la seguridad del apicultor como de la propia colonia.

Una carga que impide ver el suelo añade otro problema

Si una caja es voluminosa puede bloquear parcialmente nuestra visión.

Y en un terreno irregular eso importa.

Transportar una carga que no permite ver:

  • piedras;
  • agujeros;
  • ramas;
  • desniveles;

puede aumentar el riesgo de tropiezo o pérdida de equilibrio.

Por eso el volumen de una carga importa además de su peso.

Bidones, alimento y material también cuentan

No todo lo pesado tiene abejas dentro.

En una explotación podemos mover:

  • bidones;
  • sacos;
  • garrafas;
  • cajas de material;
  • alimentadores;
  • cera;
  • herramientas;
  • envases.

Algunos objetos tienen además formas poco cómodas para el agarre.

Por eso los principios de manipulación manual afectan a toda la explotación, no solamente al colmenar.

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Reducir distancias, utilizar ayudas adecuadas y organizar la carga puede evitar muchas manipulaciones innecesarias.

¿Cómo podemos organizar mejor una jornada con cargas?

1. Preparar el recorrido

Antes de empezar, comprobar por dónde pasarán personas, carros y cargas.

2. Acercar el vehículo cuando sea posible

Reducir distancia puede ser más efectivo que intentar perfeccionar cada levantamiento.

3. Agrupar material

Evitar ir varias veces a buscar objetos que podrían transportarse conjuntamente con una ayuda adecuada.

4. Evitar mover dos veces lo mismo

Siempre que sea posible, llevar la carga directamente a su ubicación final.

5. Elegir la ayuda adecuada al terreno

Una solución excelente sobre hormigón puede ser inútil en una pendiente pedregosa.

6. Mantener carros y ruedas

Menor resistencia al movimiento suele significar menor fuerza necesaria.

7. Coordinar los levantamientos en equipo

Especialmente cuando el peso o volumen aconsejen manipulación entre varias personas.

8. Tener en cuenta la fatiga

La misma carga puede resultar más difícil después de horas de trabajo.

¿Existe un peso máximo que podamos mover?

No existe un único número que responda correctamente a todas las situaciones.

Hay que distinguir entre:

  • levantar;
  • transportar;
  • empujar;
  • arrastrar.

Y dentro de cada operación intervienen otras variables.

El INSST utiliza metodologías específicas precisamente porque el riesgo no puede determinarse simplemente mirando el peso total de la carga.

Por eso este artículo no establecerá un supuesto límite personal de kilos.

¿Cuándo conviene mecanizar?

No existe una frontera universal.

Pero hay señales que deberían hacernos plantear una ayuda:

  • cargas elevadas;
  • muchas repeticiones;
  • distancias largas;
  • trabajo frecuente con colmenas completas;
  • carga y descarga repetida de vehículos;
  • necesidad habitual de trabajar entre varias personas únicamente por el peso.

Cuando una operación forma parte permanente del flujo de trabajo, mejorarla puede tener mucho más impacto que solucionar cada día el mismo problema de forma improvisada.

Una explotación bien organizada mueve menos kilos a mano

Esta podría ser la idea central de toda la guía.

No podemos hacer que una colmena deje de pesar.

Pero sí podemos cambiar:

  • cuántos metros la cargamos;
  • cuántas veces la levantamos;
  • qué ayuda utilizamos;
  • qué recorrido seguimos;
  • cómo cargamos el vehículo;
  • cuántas personas intervienen.

Eso significa que la solución no siempre está en ser más fuerte.

A menudo está en diseñar mejor el trabajo.

¿Cómo se relaciona con el resto del clúster?

Si el problema es específicamente una alza de miel, consulta:

Cómo levantar y mover alzas de forma más segura.

Si quieres conocer sus pesos aproximados:

¿Cuánto pesa una alza llena de miel?.

Y para entender la organización global del puesto de trabajo:

Ergonomía en apicultura: cómo reducir esfuerzos y posturas forzadas.

La mejor carga pesada es la que no tenemos que llevar a pulso

En apicultura probablemente nunca podremos eliminar el esfuerzo físico.

Forma parte del oficio.

Pero existe una enorme diferencia entre esfuerzo necesario y esfuerzo evitable.

Acercar un vehículo.

Utilizar una carretilla.

Mejorar una rueda.

Preparar una rampa.

Dividir una carga.

Trabajar entre dos.

Cada decisión puede parecer pequeña.

Pero repetida durante una campaña puede representar muchos cientos de kilos que nuestra espalda, hombros y manos no han tenido que transportar innecesariamente.

Eso también es buena apicultura.


Nota editorial: Este contenido tiene finalidad divulgativa y preventiva. No establece límites individuales de peso o fuerza ni sustituye una evaluación profesional de riesgos laborales. La manipulación de cargas debe valorarse considerando peso, fuerza necesaria, postura, frecuencia, distancia, terreno, equipos utilizados y características de la persona que realiza la tarea.

Fuentes y referencias

Continúa en Zumbipedia: Salud y seguridad del apicultor: guía de prevención en apicultura.

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Relacionado: Cómo levantar y mover alzas de forma más segura.

Relacionado: ¿Cuánto pesa una alza llena de miel?.

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