Desde el Colmenar™ · Extracción de la miel

¿Se calienta la miel al centrifugarla?

Un cliente nos hizo hace poco una pregunta muy concreta: si la velocidad a la que gira un extractor puede calentar la miel. La respuesta empieza por entender para qué sirve realmente esta máquina.

Respuesta rápida: nosotros no utilizamos el extractor para calentar ni enfriar la miel. Su función es sacarla de las celdillas mediante fuerza centrífuga. Trabajamos nuestras cosechas a temperatura ambiente y adaptamos las revoluciones del extractor a las características de cada miel.

Una pregunta que nos hizo un cliente

Hay preguntas que parecen muy técnicas y que, sin embargo, tienen una respuesta bastante sencilla cuando has trabajado muchas cosechas.

Hace poco un cliente nos preguntó:

«¿Alguna vez has medido la temperatura del extractor centrífugo? ¿Se calienta la miel debido a la velocidad a la que gira?»

La pregunta tenía sentido. Si una máquina gira, es fácil imaginar que esa velocidad pueda generar calor y que ese calor termine llegando a la miel.

Pero un extractor de miel no funciona como una máquina que tritura, cocina o transforma el producto. Su trabajo es mucho más sencillo: utilizar la fuerza centrífuga para sacar la miel de las celdillas.

Cómo funciona realmente un extractor de miel

Cuando una cosecha está preparada para extraerse, llevamos los cuadros con la miel operculada a nuestras instalaciones.

Primero retiramos los opérculos de cera que cierran las celdillas. Después colocamos los cuadros dentro del extractor.

Al girar, la fuerza centrífuga hace que la miel salga de las celdillas y vaya quedando en el interior del extractor. Desde allí la recogemos para continuar con el proceso de decantación.

No hay que triturar el panal ni exprimirlo para sacar la miel. El cuadro puede conservar su estructura de cera y volver posteriormente a la colmena.

Es una forma sencilla y respetuosa de separar la miel del panal.

No todas las cosechas salen igual del panal

Aquí entra algo que conocemos bien los apicultores y que muchas veces no se ve desde fuera: cada cosecha se comporta de una manera.

Hay mieles de primavera que salen de las celdillas con mucha facilidad. Otras cosechas, especialmente algunas de verano u otoño, pueden presentar una consistencia diferente y necesitar otro manejo.

Por eso las revoluciones del extractor son regulables.

No ponemos los cuadros dentro y hacemos girar la máquina siempre de la misma manera. Adaptamos la extracción a la cosecha que tenemos delante.

El objetivo no es hacer girar el extractor cuanto más rápido mejor. Es utilizar la velocidad necesaria para que la miel salga correctamente de las celdillas.

Entonces, ¿la miel se calienta al centrifugarla?

En nuestro proceso no aplicamos calor ni frío durante la extracción. Trabajamos a temperatura ambiente y el extractor se utiliza únicamente para separar la miel del panal mediante fuerza centrífuga.

Tampoco trabajamos buscando que la miel alcance una temperatura determinada. Para nosotros la cuestión importante no es perseguir una cifra concreta en un termómetro, sino no someter la cosecha a un tratamiento destinado a modificarla o facilitar artificialmente su manejo.

Además, conviene distinguir dos cosas que a veces se mezclan: la temperatura del ambiente y la temperatura de la propia miel no son necesariamente la misma.

Que un día haga calor no significa que la miel adopte automáticamente esa misma temperatura. Y tampoco es lo mismo la temperatura exterior al sol que las condiciones dentro de unas instalaciones de trabajo.

Por eso preferimos explicar nuestro proceso antes que convertir una temperatura concreta en una especie de frontera entre una miel respetada y otra que no lo está.

La miel tampoco vive dentro de la colmena a una temperatura fija

A veces hablamos de la miel como si hubiera una temperatura exacta que debiera acompañarla desde la celdilla hasta el tarro.

Pero antes de que nosotros intervengamos, esa miel ha estado dentro de una colmena, sometida a las condiciones propias de la colonia, de la época del año y del entorno.

Por eso, cuando hablamos de respetar una cosecha, para nosotros tiene más sentido fijarnos en qué hacemos deliberadamente con ella después de extraerla.

En nuestro caso: no la calentamos para hacerla más fluida, no la enfriamos para facilitar el proceso y no la atemperamos para conseguir que todas las cosechas se comporten igual.

¿Qué hacemos con la miel después del extractor?

Cuando la miel sale de los panales, nuestro trabajo sigue siendo bastante poco espectacular.

Y precisamente nos gusta que sea así.

La trasladamos manualmente al bidón de decantación. Allí la dejamos reposar para que la diferencia de densidades haga su trabajo de forma natural.

Después la envasamos por gravedad.

Sin bombas de trasiego para moverla de un sitio a otro, sin bombas de envasado y sin aplicar calor para hacer que corra más fácilmente.

Extraer, dejar reposar y envasar.

¿Y qué tiene todo esto que ver con la miel cruda?

Mucho, pero no porque el extractor convierta una miel en cruda ni porque exista una velocidad concreta que lo determine.

Cuando hablamos de miel cruda nos interesa el conjunto del proceso que ha seguido la cosecha desde que sale del panal hasta que llega al tarro.

La centrifugación es simplemente una de esas etapas.

Si quieres entender qué significa realmente ese concepto, cómo diferenciamos miel cruda, miel pura y miel sin filtrar y cuál es nuestro proceso completo, lo explicamos en nuestra guía sobre qué es realmente la miel cruda.

Desde el colmenar

Durante mucho tiempo la miel también se obtuvo rompiendo o estrujando los panales para separarla de la cera.

Hoy tenemos extractores que nos permiten sacar la miel mediante fuerza centrífuga y conservar los panales.

A veces una máquina hace que un proceso parezca mucho más complicado de lo que realmente es.

En este caso gira un tambor, la miel sale de las celdillas y nosotros seguimos trabajando con la cosecha.

No somos alquimistas. Somos apicultores.

Y sí: también hubo un tiempo en que se iba en burro a las colmenas. Pero no por eso tenemos que seguir yendo en burro. 😂

— Teo, La Colmena de Teo

Preguntas frecuentes sobre la extracción de miel

¿Qué es un extractor de miel?

Es una máquina que permite extraer la miel de las celdillas mediante fuerza centrífuga. Los cuadros se colocan en su interior y, al girar, la miel sale del panal.

¿El extractor calienta la miel?

En nuestro proceso no utilizamos el extractor para aplicar calor a la miel. Extraemos a temperatura ambiente y su función es separar la miel de las celdillas mediante fuerza centrífuga.

¿Cuántas revoluciones necesita un extractor de miel?

No trabajamos con una única velocidad para todas las cosechas. Regulamos las revoluciones según cómo se comporte la miel que estamos extrayendo. Algunas cosechas salen con mayor facilidad que otras.

¿Hay que romper los panales para extraer la miel?

No cuando se utiliza un extractor centrífugo. Se desoperculan las celdillas y la fuerza centrífuga permite sacar la miel conservando la estructura del panal.

¿La miel sale directamente del extractor al tarro?

En nuestro caso no. Después de la extracción la trasladamos al bidón de decantación, donde reposa de forma natural. Posteriormente la envasamos por gravedad.

¿Centrifugar una miel significa que deja de ser cruda?

No definimos una miel como cruda por utilizar o no un extractor. Lo importante es el conjunto del proceso. En nuestro caso extraemos a temperatura ambiente y después dejamos decantar la miel de forma natural, sin calentarla, atemperarla ni filtrarla.

El extractor no está para transformar la miel. Está para sacarla del lugar donde las abejas la dejaron: las celdillas del panal.

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