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Reforestación en la Sierra del Moralejo: plantar, proteger y observar
La reforestación en la Sierra del Moralejo no consiste en plantar árboles o aromáticas y dar el trabajo por terminado.
Para que una actuación tenga sentido hay que elegir especies adecuadas, observar el suelo, aprovechar bien el agua, proteger las plantas jóvenes y comprobar después cuáles consiguen establecerse.
En pocas palabras: nuestro trabajo de reforestación consiste en realizar pequeñas actuaciones adaptadas al territorio y seguir su evolución durante años, porque plantar es solo el primer paso.
Contenido de esta guía
- Por qué plantamos en el Moralejo
- Qué tenemos en cuenta antes de plantar
- Cómo elegimos las especies
- El momento de plantar
- Proteger las plantas jóvenes
- Agua, suelo y establecimiento
- El seguimiento después de plantar
- Cuando una planta no funciona
- Reforestación y biodiversidad
- Qué relación tiene Honey Box
- Desde el colmenar™
- Preguntas frecuentes
Por qué reforestamos en la Sierra del Moralejo
Nuestra relación con la Sierra del Moralejo no se limita a colocar colmenas.
También intentamos devolver parte de lo que aprendemos y recibimos del territorio mediante pequeñas actuaciones sobre el paisaje.
Entre ellas están las plantaciones y la mejora de algunos espacios.
El objetivo no es convertir el terreno en un jardín ni llenarlo de especies elegidas únicamente por su interés para las abejas.
Buscamos reforzar un paisaje mediterráneo capaz de mantener:
- vegetación adaptada;
- floraciones;
- sombra;
- estructura;
- refugios;
- y recursos para distintas especies.
Reforestar no es llenar huecos de plantas. Es intentar que las plantas elegidas tengan sentido allí dentro de diez o veinte años.
Antes de plantar, primero hay que mirar el terreno
No todas las zonas de una finca tienen las mismas condiciones.
Antes de decidir qué plantar conviene observar:
- tipo de suelo;
- drenaje;
- orientación;
- horas de sol;
- pendiente;
- vegetación que ya crece de forma espontánea;
- disponibilidad de agua;
- y exposición al viento.
Una especie puede funcionar muy bien a pocos metros de distancia y fracasar en otro punto.
Por eso preferimos adaptar la plantación al terreno y no obligar al terreno a adaptarse a la planta.
Cómo elegimos las especies que plantamos
En un entorno mediterráneo como Estepa buscamos principalmente especies compatibles con las condiciones locales.
El interés para abejas y otros polinizadores es importante, pero no es el único criterio.
También valoramos:
- adaptación al clima;
- resistencia a periodos secos;
- tamaño adulto;
- función dentro del paisaje;
- época de floración;
- necesidades de agua;
- y relación con la vegetación existente.
Romeros, tomillos y lavandas
Las aromáticas mediterráneas pueden ofrecer floraciones a distintos polinizadores y encajar bien en terrenos secos cuando el suelo y la exposición son adecuados.
Árboles y arbustos
Especies de mayor porte pueden aportar estructura, sombra, refugio, frutos o semillas además de posibles recursos florales.
Pero necesitan una planificación diferente por su tamaño y desarrollo futuro.
Vegetación espontánea
Reforestar no significa necesariamente plantar todo.
En algunos lugares puede ser más importante conservar o favorecer la vegetación que ya aparece de manera natural.
Para una guía general de especies puedes consultar: plantas que ayudan a las abejas →
El momento de plantar importa
Una planta recién colocada es mucho más vulnerable que una planta ya establecida.
Por eso intentamos aprovechar periodos favorables, especialmente momentos con temperaturas moderadas y mayor probabilidad de lluvia.
Plantar justo antes de los meses más duros puede aumentar mucho la necesidad de riego y reducir la supervivencia.
La fecha exacta depende de:
- la especie;
- el estado de la planta;
- el suelo;
- y las condiciones de ese año.
Plantar es fácil; conseguir que sobreviva es otra cosa
Una de las partes menos visibles de una reforestación es lo que ocurre después.
Las plantas jóvenes pueden verse afectadas por:
- sequía;
- calor;
- animales;
- competencia con otras plantas;
- viento;
- daños físicos;
- o una mala elección del lugar.
Por eso pueden ser necesarias protecciones y revisiones durante los primeros años.
🌱 El plantón no sabe que sale en la foto de la reforestación
Después de plantar empieza la parte difícil: conseguir que siga vivo cuando llegue el verano.
Agua, suelo y establecimiento
Las especies adaptadas a sequía también necesitan ayuda mientras desarrollan raíces suficientes.
Resistir periodos secos una vez establecidas no significa sobrevivir sin agua desde el primer día.
Durante el establecimiento observamos:
- humedad del suelo;
- respuesta después de las lluvias;
- signos de estrés;
- crecimiento;
- y adaptación al lugar.
El suelo también es decisivo.
Una planta mediterránea puede sufrir tanto por falta de agua como por permanecer en un terreno con exceso de humedad.
Puedes ampliar esta parte en: plantas melíferas para sequía →
El seguimiento es parte de la reforestación
Contar cuántas plantas se colocaron sirve de poco si nunca se vuelve a comprobar qué ocurrió con ellas.
Para nosotros tiene más sentido observar:
- cuántas sobreviven;
- cuáles crecen mejor;
- qué zonas dan mejores resultados;
- qué especies necesitan más ayuda;
- y cuáles consiguen integrarse prácticamente sin intervención.
Esta información permite corregir decisiones futuras.
Una reforestación no se mide el día que se planta. Se empieza a entender varios veranos después.
Cuando una planta no funciona, también aprendemos
No todas las plantaciones salen bien.
Algunas plantas no arraigan.
Otras sufren más de lo esperado.
Y algunas demuestran simplemente que ese lugar no era adecuado.
No consideramos útil ocultar esos fallos.
Precisamente sirven para aprender:
- qué especies funcionan mejor;
- qué momento de plantación fue adecuado;
- dónde falta protección;
- dónde el suelo responde peor;
- y qué actuaciones no merece la pena repetir.
El objetivo no es presumir de número de plantas colocadas.
El objetivo es conseguir que cada año sobrevivan y se integren mejor.
Qué relación tiene la reforestación con la biodiversidad
Una actuación de restauración puede crear o reforzar recursos para distintos organismos.
Una planta puede aportar:
- flores;
- polen o néctar;
- semillas;
- frutos;
- sombra;
- estructura;
- y refugio.
Pero plantar una especie no aumenta automáticamente la biodiversidad.
El resultado depende de:
- qué se planta;
- dónde;
- si consigue sobrevivir;
- cómo se integra con la vegetación existente;
- y qué otras especies utilizan después ese espacio.
Para conocer específicamente la biodiversidad del territorio: biodiversidad de la Sierra del Moralejo →
Qué relación tiene Honey Box con estas actuaciones
Honey Box nació como una forma de conectar la actividad de La Colmena de Teo con acciones realizadas sobre el territorio.
A través del proyecto hemos vinculado pedidos con actuaciones como plantaciones y otras mejoras ambientales.
Pero en esta página nos interesa especialmente la parte práctica:
qué se planta, cómo se protege y qué ocurre después.
La historia completa del proyecto está en: Honey Box →
Reforestar para las abejas no significa plantar solo “plantas de miel”
Esta distinción es importante.
Una planta puede ser interesante para el paisaje aunque no sea una gran fuente de néctar.
Puede ofrecer:
- sombra;
- refugio;
- protección del suelo;
- alimento para otras especies;
- o estructura al ecosistema.
Además, una floración útil para las abejas no tiene por qué convertirse posteriormente en una cosecha.
Parte de esos recursos son utilizados por las propias colonias.
Por eso no entendemos la reforestación como una plantación destinada a “fabricar miel”.
Desde el colmenar™: plantar es la parte rápida
Soy Teo.
El día que plantas todo queda muy bonito.
Tienes los plantones colocados, haces una foto y parece que ya está hecho.
Pero no.
Ahí empieza de verdad.
Después llega el calor.
Alguna planta tira bien.
Otra se queda parada.
Otra no supera el verano.
Y alguna te sorprende y acaba funcionando mucho mejor de lo que esperabas.
El campo no te pregunta cuántas plantas pusiste. Te enseña cuántas consiguieron quedarse.
Por eso cada año intentamos aprender un poco más antes de volver a plantar.
— Teo, La Colmena de Teo
Preguntas frecuentes sobre la reforestación en la Sierra del Moralejo
¿Por qué reforestáis en la Sierra del Moralejo?
Porque es uno de los territorios vinculados a nuestro trabajo apícola y queremos realizar actuaciones que ayuden a conservar o mejorar vegetación, refugios y recursos del paisaje.
¿Qué especies plantáis?
Utilizamos distintas especies mediterráneas y plantas adecuadas al territorio. La elección depende del suelo, la exposición, el agua disponible y la función que buscamos.
¿Plantáis solo especies que producen néctar?
No. También valoramos especies que aportan sombra, refugio, semillas, frutos, estructura o protección del suelo.
¿Una planta resistente a la sequía necesita riego?
Puede necesitar riego de apoyo durante su establecimiento. Resistir la sequía una vez arraigada no significa que un plantón recién colocado pueda vivir sin agua.
¿Cómo sabéis si una reforestación funciona?
Observando la supervivencia, crecimiento y adaptación de las plantas durante varios años, especialmente después de periodos secos.
¿Todas las plantas sobreviven?
No. Algunas no arraigan o resultan poco adecuadas para un punto concreto. Esos resultados también sirven para mejorar actuaciones posteriores.
¿Reforestar significa automáticamente aumentar la biodiversidad?
No. El resultado depende de las especies utilizadas, su supervivencia, su integración con el hábitat y de cómo las utilicen después otros organismos.
¿Qué relación tiene Honey Box con la reforestación?
Honey Box conecta parte de nuestra actividad con actuaciones sobre el paisaje, entre ellas plantaciones y otras iniciativas ambientales.
Si quieres puedes ampliar informacion aqui.