Zumbipedia · Desde el Colmenar™
La miel no es el propósito de la colmena: es una consecuencia de su vida
Entender por qué las abejas hacen miel cambia bastante la manera de mirar una colmena. La miel que encontramos dentro no está allí esperando a que llegue el apicultor. Es alimento almacenado por una colonia que necesita disponer de reservas cuando fuera no encuentra suficiente néctar.
Nosotros llegamos después.
Podemos cosechar una parte de esa miel y vivimos, entre otras cosas, de venderla. Eso forma parte de nuestra actividad como apicultores.
Sin embargo, con los años he dejado de mirar una colmena pensando primero en cuántos kilos puede darme.
Primero está la vida de la colonia. La miel aparece como consecuencia de esa vida y de todo lo que ocurre a su alrededor.
Desde el Colmenar™ · Experiencias y observaciones reales de La Colmena de Teo.
Respuesta rápida: ¿por qué las abejas hacen miel?
Las abejas hacen miel para almacenar alimento. Las pecoreadoras recogen néctar de las flores, que después es transformado dentro de la colonia hasta convertirse en miel y almacenarse en las celdas de los panales.
Estas reservas permiten disponer de una fuente de energía cuando el néctar escasea o las condiciones exteriores dificultan el pecoreo.
Por tanto, la miel tiene primero una función dentro de la propia colonia.
El apicultor puede cosechar parte de ella cuando existen reservas suficientes y las condiciones lo permiten. Esa cosecha, sin embargo, ocurre después de todo el trabajo realizado por las abejas.
En este artículo aprenderás:
- Para qué necesita miel una colonia
- Por qué decimos que la miel es consecuencia de su vida
- Cómo conecta la miel el campo con el interior de la colmena
- Por qué una colonia fuerte no siempre significa más miel
- Qué ocurre cuando damos espacio esperando miel y las abejas hacen otra cosa
- Cómo ha cambiado nuestra manera de mirar la cosecha
- Por qué seguimos necesitando cosechar miel
- Qué significa para nosotros poner primero a las abejas
¿Para qué necesita miel una colonia de abejas?
Una colonia necesita energía durante todo el año.
Las abejas adultas necesitan alimentarse. También deben mantener numerosas actividades dentro de la colonia y regular las condiciones del nido.
El problema es que el campo no ofrece néctar de manera constante.
Hay floraciones abundantes y épocas de escasez. La lluvia puede impedir el vuelo durante varios días. El frío también limita la actividad exterior y las plantas cambian con las estaciones.
Las abejas responden a esa irregularidad almacenando alimento cuando existen recursos disponibles.
La miel es, por tanto, una reserva energética de la colonia.
Nosotros vemos panales llenos de miel. Para las abejas, esas celdas representan alimento disponible para otro momento.
DEL CAMPO A LAS RESERVAS
HAY FLORES Y NÉCTAR DISPONIBLE
↓
Las pecoreadoras recogen recursos
↓
EL NÉCTAR ENTRA EN LA COLMENA
↓
Las abejas lo transforman y reducen su contenido de agua
↓
LA MIEL QUEDA ALMACENADA EN LOS PANALES
↓
La colonia dispone de reservas para cuando las necesite.
Por qué decimos que la miel es una consecuencia de la vida de la colmena
La frase puede parecer extraña viniendo de alguien que se dedica precisamente a producir y vender miel.
Pero para mí cada vez tiene más sentido.
Una colonia no empieza la primavera con nuestro objetivo de llenar tarros.
Empieza a desarrollarse según su estado y las condiciones que encuentra. Aumenta la cría, crece la población y miles de pecoreadoras salen al campo cuando existen recursos que pueden aprovechar.
Entran néctar y polen. La colonia utiliza una parte y almacena otra.
Cuando las condiciones son favorables y entra más alimento del que necesita consumir inmediatamente, las reservas pueden aumentar mucho.
Entonces nosotros podemos encontrarnos con panales llenos de miel.
Por eso digo que la miel es una consecuencia. Antes de ella han tenido que ocurrir muchísimas cosas.
🐝 Observación del Colmenar™
Cuando miro una colmena llena de miel intento no ver solamente kilos.
Ahí detrás ha habido flores, lluvia o ausencia de ella, temperatura, miles de vuelos, una población capaz de aprovechar la floración y una colonia que ha ido tomando sus propias decisiones.
El tarro es casi el último capítulo de una historia que empezó mucho antes en el campo.
La miel conecta lo que ocurre dentro de la colmena con lo que ocurre fuera
Podemos manejar las colmenas, pero no fabricamos una floración.
No decidimos cuándo va a llover. Tampoco controlamos una semana de viento, una helada tardía o el momento exacto en el que una planta empieza a producir néctar.
Las abejas trabajan dentro de ese entorno cambiante.
Por eso dos años consecutivos pueden ser completamente diferentes.
Una floración que un año produce una entrada extraordinaria puede comportarse de otra manera al siguiente. Incluso colonias del mismo asentamiento pueden evolucionar de forma distinta.
La agricultura y otros cambios del territorio también influyen en los recursos disponibles.
La miel que termina dentro de un panal lleva escrita, de alguna manera, la temporada que ha vivido esa colonia.
Una buena primavera puede transformar una colmena en muy poco tiempo
Esta es una de las cosas que más impresionan cuando trabajas con abejas.
Durante el invierno puedes encontrar una población mucho más reducida. Después llega la primavera y todo empieza a cambiar.
Aumenta la cría. Nacen nuevas generaciones y crece el número de pecoreadoras disponibles.
Si el campo acompaña, la entrada de recursos puede acelerarse muchísimo.
Una colonia que poco antes parecía discreta puede aparecer dos semanas después completamente llena de abejas.
También puede suceder lo contrario. Una colonia que parecía especialmente fuerte puede sufrir un cambio y evolucionar peor de lo esperado.
Por eso intento no convertir una fotografía de un día concreto en una predicción de toda la campaña.
Una colonia fuerte no es una máquina de producir miel
Podemos tener una colonia con una enorme población y pensar que estamos ante una gran cosecha.
Quizá ocurra.
Pero también puede entrar en enjambrazón. Puede dedicar mucho espacio a la cría o atravesar una pausa provocada por las condiciones exteriores.
La floración puede terminar antes de lo esperado o una semana de mal tiempo puede cambiar completamente la entrada de néctar.
Hay demasiadas variables como para pensar en una equivalencia sencilla:
más abejas = más kilos de miel.
Muchas veces será una condición favorable, pero no es una garantía.
Una colonia está respondiendo simultáneamente a reproducción, cría, reservas, espacio y condiciones ambientales.
A veces ponemos un alza esperando miel y la reina sube a poner
Esta es una de esas situaciones que explican mejor que cualquier teoría lo que quiero contar.
Vemos una colonia desarrollándose con fuerza. Tiene mucha población y consideramos que necesita espacio.
Colocamos un alza.
Desde nuestra perspectiva resulta muy fácil imaginar qué ocurrirá después: las abejas subirán, llenarán los panales de miel y llegará la cosecha.
Pero las abejas no han leído nuestro plan.
Alguna vez la reina ha subido y ha comenzado a poner en ese espacio. Donde nosotros imaginábamos miel aparece cría.
La colonia necesitaba espacio para desarrollarse y lo utilizó según sus propias prioridades.
Más adelante esa cría puede nacer y las celdas quedar disponibles. Entonces quizá terminen llenándose de miel.
O quizá la campaña siga otro camino.
NUESTRO PLAN Y EL DE LA COLMENA
Ponemos espacio → las abejas almacenan miel → podremos cosechar.
Ponemos espacio → la colonia necesita ampliar la cría → la reina pone allí.
↓
Nosotros proponemos un espacio. La colonia decide cómo utilizarlo.
También hemos visto a las abejas reorganizar sus propias reservas
La miel tampoco permanece necesariamente donde nosotros esperábamos encontrarla.
En primavera he visto colonias mover recursos y liberar zonas que después terminan formando parte del espacio disponible para la cría.
Desde nuestra mirada puede resultar extraño. Habíamos visto miel en un lugar y, durante una revisión posterior, la distribución ha cambiado.
Pero la colmena no está organizada para que nuestros inventarios sean cómodos.
Cría, alimento y espacio forman parte de un sistema dinámico.
Las necesidades de la colonia cambian y la organización interior puede cambiar con ellas.
Es otra razón por la que intento no interpretar un panal como algo aislado del resto de la colmena.
📓 Cuaderno del apicultor
Nosotros podemos pensar
Aquí quiero miel.
La colonia puede necesitar
Más espacio para la cría.
Nosotros podemos prever
Esta colmena dará una gran cosecha.
El campo puede responder
Con lluvia, viento, calor o una floración diferente a la esperada.
La lección
Una colmena no trabaja siguiendo nuestra previsión de cosecha.
Mi manera de mirar la cosecha ha cambiado con los años
Cuando empiezas a producir miel es lógico fijarse mucho en los kilos.
¿Cuánto ha dado esta colmena? ¿Cuánto ha producido el asentamiento? ¿Ha sido una campaña buena o mala?
Esas preguntas siguen existiendo porque esta es también nuestra actividad económica.
Pero ya no son las únicas.
Con los años he ido prestando más atención a cómo queda la colonia después de la campaña, qué reservas mantiene y cómo continúa su ciclo.
Ya no necesito intentar sacar el máximo posible de cada colmena para considerar que el año ha tenido sentido.
Prefiero cosechar sabiendo que las abejas conservan lo que considero necesario para ellas.
La cantidad que podemos retirar dependerá de la colonia, del año y de las reservas disponibles.
Siempre hay tiempo para extraer la miel
Esta frase resume una decisión que hemos ido incorporando a nuestra forma de trabajar.
Siempre hay tiempo para extraer la miel.
Un panal lleno no tiene que convertirse inmediatamente en un tarro.
En determinadas situaciones dejamos miel almacenada para las propias colonias y esperamos a ver cómo evoluciona la temporada.
Si más adelante comprobamos que las colonias tienen reservas suficientes, esa miel puede terminar cosechándose.
En cambio, si llega un periodo en el que alguna necesita esas reservas, tenerlas disponibles nos da otra posibilidad de manejo.
Esperar no significa renunciar necesariamente a la cosecha.
Significa que la decisión de cosechar puede llegar después.
«Siempre hay tiempo para extraer la miel.»
— Teo · La Colmena de Teo
Pero nosotros también necesitamos cosechar miel
No quiero convertir esta idea en una historia romántica que ignore cómo funciona una explotación apícola.
Nosotros vendemos miel.
Es una parte fundamental de nuestra actividad y necesitamos cosechar para que el proyecto sea económicamente viable.
Si nuestra forma de trabajar hiciera imposible mantener la explotación, tampoco podríamos continuar aplicándola.
La experiencia de estos años me ha demostrado que podemos buscar un equilibrio.
Podemos cosechar miel y, al mismo tiempo, dejar de considerar que el único indicador de una buena colmena es el máximo número de kilos que conseguimos retirar.
La cosecha importa. La colonia que queda después de la cosecha también.
En el campo, un año salva al otro
Quien trabaja dependiendo del campo aprende pronto que no todos los años pueden medirse de manera aislada.
Una temporada puede ser extraordinaria y la siguiente mucho más difícil.
La lluvia, las temperaturas, las floraciones y otros factores cambian constantemente.
Por eso hay una idea muy agrícola que también aplico a la apicultura: un año salva al otro.
Un buen año ayuda a soportar otro peor.
Intentar forzar cada temporada para obtener exactamente el mismo resultado no cambia el clima ni hace aparecer flores donde no las hay.
Trabajamos con esa variabilidad porque forma parte de la propia naturaleza de la actividad.
¿Qué significa entonces poner primero a las abejas?
No significa que nunca cosechemos.
Tampoco significa que dejemos las colmenas sin manejar o que pensemos que cualquier intervención humana es negativa.
Significa algo bastante más práctico.
Cuando tengo que tomar una decisión intento pensar primero qué está ocurriendo en la colonia.
Después viene nuestra cosecha.
Hay momentos en los que podemos retirar miel con tranquilidad. En otros preferimos esperar.
También existen campañas en las que una colonia produce mucho y otras en las que produce bastante menos.
No necesito exigirle a cada colmena el mismo resultado para considerar que está haciendo lo que tiene que hacer.
🐝 Observación del Colmenar™
Hace años miraba mucho más los kilos que podía producir una colmena.
Hoy sigo necesitando esos kilos porque vivimos de esto, pero mi primera pregunta ha cambiado.
Antes de pensar cuánto puedo sacar, intento mirar qué necesita quedarse dentro.
La miel que llega al tarro es solamente una parte de la historia
Cuando alguien abre uno de nuestros tarros ve el resultado final.
No ve la primavera en la que aquella colonia creció. Tampoco los días de lluvia en los que las abejas apenas pudieron salir.
No ve las flores que había alrededor, el momento en que colocamos espacio o las reservas que decidimos no cosechar.
Todo eso ha ocurrido antes.
Por eso para nosotros hablar de miel termina llevando inevitablemente a hablar de abejas, territorio, estaciones y decisiones en el colmenar.
La miel no puede separarse completamente de la vida que la produjo.
LA FIRMA DEL COLMENAR
La miel no es el propósito de la colmena. Es una consecuencia de su vida.
Las abejas almacenan alimento para ellas. Nosotros llegamos después y podemos cosechar una parte cuando las condiciones y las reservas lo permiten.
Vivimos de esa cosecha y necesitamos que exista. Pero los años me han enseñado a mirar primero la colonia y después los kilos.
Teo · La Colmena de Teo
Desde el Colmenar™
Para seguir entendiendo por qué las abejas hacen miel
Esta entrada habla del significado que tiene la miel dentro de la vida de una colonia. Si quieres profundizar en cómo se produce y en nuestra manera de trabajar, puedes continuar por estas entradas:
- Cómo hacen las abejas la miel
- Cómo trabajamos la miel en La Colmena de Teo
- ¿Quién manda realmente en una colmena? Cuanto más sabemos de abejas, más nos sorprenden
- Cuándo abrir una colmena y cuándo decidimos dejarla tranquila
Preguntas frecuentes sobre por qué las abejas hacen miel
¿Por qué las abejas hacen miel?
Las abejas producen y almacenan miel como reserva de alimento. Esa energía puede ser utilizada por la colonia cuando disminuye la disponibilidad de néctar o las condiciones exteriores limitan el pecoreo.
¿Las abejas hacen miel para el invierno?
Las reservas resultan especialmente importantes durante periodos en los que no pueden obtener suficiente alimento en el exterior, incluido el invierno en muchos climas. Sin embargo, la colonia puede recurrir a sus reservas siempre que exista una diferencia entre sus necesidades y los recursos disponibles fuera.
¿Toda la miel de una colmena es excedente?
No. La miel almacenada forma parte de las reservas de alimento de la colonia. La cantidad que puede considerarse cosechable depende del estado de las reservas, del desarrollo de la colonia, del momento de la temporada y del manejo realizado.
¿Una colmena fuerte siempre produce mucha miel?
No necesariamente. Una población abundante puede favorecer una gran entrada de recursos, pero la cosecha también depende de las floraciones, el clima, el estado de la colonia, la enjambrazón y otros factores.
¿La Colmena de Teo cosecha toda la miel disponible?
No. Nosotros no cosechamos la miel de la cámara de cría y podemos dejar reservas sin retirar cuando consideramos que las colonias pueden necesitarlas. La decisión final depende de cada situación y de cómo evolucione la temporada.
¿Por qué decís que la miel es una consecuencia de la vida de la colmena?
Porque antes de que exista una cosecha tiene que existir una colonia capaz de desarrollarse, pecorear, transformar el néctar y almacenar reservas en unas condiciones ambientales determinadas. Nosotros podemos cosechar después una parte de ese resultado.
LO IMPORTANTE EN UNA FRASE
Entender por qué las abejas hacen miel también significa entender que, antes de convertirse en nuestra cosecha, esa miel es una reserva creada por la colonia para su propia vida.