Zumbipedia · Desde el Colmenar™

¿Cuánta miel cosechar de una colmena sin quitarles sus reservas a las abejas?

Decidir cuánta miel cosechar de una colmena no consiste, para nosotros, en aplicar una cifra fija de kilos. Antes de extraer miramos qué miel hay disponible, qué reservas mantiene la colonia, en qué momento del año estamos y cómo viene la campaña.

Hay años en los que una colonia puede acumular mucha miel. En otros, la misma colmena puede necesitar buena parte de lo que ha conseguido almacenar.

Por eso nosotros no cosechamos la miel de la cámara de cría. La cosecha procede de la miel madura que las abejas almacenan en los cuerpos destinados a ese fin.

Además, no siempre retiramos inmediatamente todo lo que podríamos cosechar.

Hay una frase que repito mucho en el colmenar: siempre hay tiempo para extraer la miel.

Sello de Desde el Colmenar™ de La Colmena de Teo

Desde el Colmenar™ · Experiencias y observaciones reales de La Colmena de Teo.

Respuesta rápida: ¿cuánta miel cosechar de una colmena?

No existe una cantidad universal de miel que pueda cosecharse de todas las colmenas sin comprometer sus reservas.

La cantidad disponible depende de la población, las floraciones, el clima, el momento del año, la entrada de recursos y las reservas que haya acumulado cada colonia.

En nuestra forma de trabajar hay una separación muy clara: la miel de la cámara de cría no forma parte de nuestra cosecha.

Cosechamos miel madura de las alzas destinadas al almacenamiento cuando consideramos que existe una cantidad que podemos retirar sin llevarnos las reservas que queremos dejar a las abejas.

Algunas veces incluso dejamos alzas con miel sin cosechar para decidir más adelante qué hacer con ellas.

No tenemos una cifra de kilos que una colmena tenga que darnos

Cuando se habla de producción apícola resulta tentador buscar un número.

¿Cuántos kilos produce una colmena? ¿Cuántos podemos retirar? ¿Cuánto debería quedar dentro?

El problema es que una cifra aislada elimina casi todo lo que importa.

Dos colonias situadas en el mismo asentamiento pueden terminar la temporada con cantidades de miel diferentes. Incluso una misma colonia puede comportarse de forma completamente distinta de un año al siguiente.

También cambia el campo.

Una floración excelente puede generar una entrada abundante. La lluvia, el viento, la sequía o unas temperaturas desfavorables pueden cambiar la situación.

Por eso no empezamos la cosecha pensando en cuántos kilos queremos sacar de cada caja.

🐝 Observación del Colmenar™

Una colmena puede sorprenderte por la cantidad de miel que ha almacenado. La de al lado, aparentemente parecida, puede haber seguido otro camino.

Para mí, la pregunta no es cuánto debería producir una colmena. Primero quiero saber cuánto tiene realmente y qué parte considero que debe quedarse.

La miel de la cámara de cría no forma parte de nuestra cosecha

Esta es una de las reglas más claras de nuestra forma de trabajar.

Nosotros no cosechamos la miel almacenada en la cámara de cría.

Ese espacio forma parte del núcleo de vida de la colonia. Allí encontramos la cría, el alimento próximo a ella y la organización que las abejas mantienen alrededor del nido.

Nuestra cosecha procede de los cuerpos destinados al almacenamiento de miel que añadimos cuando el desarrollo de la colonia y la entrada de recursos lo permiten.

De esa forma establecemos una primera separación muy sencilla.

Hay miel que vemos dentro de la colmena y que, para nosotros, ni siquiera entra en la cuenta de lo que podríamos llevarnos.

Que haya miel dentro no significa que toda sea cosechable

Esta idea conecta directamente con algo que contábamos al explicar por qué las abejas hacen miel.

Las abejas no almacenan miel para nosotros.

La almacenan como alimento.

Cuando encontramos una colonia con reservas, estamos viendo el resultado de miles de vuelos y de un recurso que las abejas han transformado y conservado para utilizarlo cuando lo necesiten.

Nosotros podemos aprovechar una parte de ese resultado.

Pero “miel que existe” y “miel que decidimos cosechar” no significan exactamente lo mismo.

ANTES DE PENSAR EN LA COSECHA

¿DÓNDE ESTÁ ESA MIEL?

La miel de la cámara de cría no la cosechamos

¿QUÉ RESERVAS TIENE LA COLONIA?

Valoramos qué queremos dejar disponible para las abejas

¿CÓMO VIENE LA TEMPORADA?

Miramos el momento del año y la situación de las colonias

DESPUÉS DECIDIMOS QUÉ PODEMOS COSECHAR

Para cosechar también esperamos a que la miel esté madura

No basta con encontrar néctar almacenado en los panales.

Durante la elaboración de la miel, las abejas transforman el néctar y reducen progresivamente su contenido de agua.

Cuando el proceso avanza suficientemente, las celdas pueden ser operculadas con una fina capa de cera.

En el colmenar, el grado de maduración forma parte de lo que valoramos antes de extraer.

Los panales ampliamente operculados son una señal muy útil de que la miel ha alcanzado un estado adecuado para su almacenamiento.

No tenemos prisa por retirar un panal solamente porque ya contenga miel.

La cosecha empieza también sabiendo esperar.

Las reservas son el seguro alimentario de la colonia

El campo no ofrece alimento de manera constante.

Una floración puede terminar. Pueden llegar días de lluvia, viento o temperaturas que reduzcan el pecoreo.

Más adelante aparecerán periodos con muchos menos recursos disponibles.

Las abejas almacenan miel precisamente porque la entrada de alimento no es continua.

Por eso las reservas tienen valor aunque en el momento de nuestra visita exista abundancia fuera.

Lo almacenado hoy puede ser utilizado por la colonia mucho tiempo después.

Cuando decidimos cosechar intentamos tener presente esa continuidad.

La colonia que queda después de cosechar es parte de la cosecha

Durante años he ido cambiando la manera de valorar una campaña.

Naturalmente miro cuánta miel hemos conseguido.

Vivimos de venderla y necesitamos una cosecha.

Pero ahora también miro qué queda detrás cuando terminamos.

Me importa cómo están las colonias, qué reservas conservan y cómo afrontan la siguiente etapa del año.

Un gran número de kilos no me cuenta por sí solo toda la campaña.

Para mí también importa la situación de las abejas después de retirar nuestra parte.

Algunas veces dejamos alzas llenas sin cosechar

Esta es una decisión que puede resultar extraña si pensamos que toda miel disponible debe extraerse cuanto antes.

Nosotros podemos dejar una o varias alzas con miel sin retirar.

La razón es sencilla: esa miel sigue estando disponible.

Conforme avanza el verano y después llega el otoño, podemos observar cómo evolucionan las colonias y qué reservas mantienen.

Si alguna necesita más alimento, disponer de miel de las propias abejas nos da margen para manejar la situación.

Cuando las colonias llegan bien y esas reservas adicionales no resultan necesarias, todavía podemos valorar su cosecha.

Dejar miel hoy no significa que necesariamente hayamos renunciado a cosecharla.

«Siempre hay tiempo para extraer la miel.»

— Teo · La Colmena de Teo

Esperar también nos da información

Una decisión tomada en junio no tiene por qué ser exactamente la misma que tomaríamos meses después.

La colonia continúa cambiando.

También cambian el campo y las reservas.

Por eso dejar miel disponible durante un tiempo nos permite decidir con más información.

Quizá llegue otra floración y las colonias acumulen nuevas reservas. Puede ocurrir también que la temporada se complique y aquello que habíamos dejado resulte útil.

Esperar mantiene abiertas ambas posibilidades.

La miel continúa en el colmenar y nosotros todavía podemos decidir más adelante.

Las reservas también pueden ayudarnos cuando formamos una nueva colonia

Hay momentos en los que una colonia nueva o una división atraviesa una fase especialmente delicada.

Puede estar desarrollándose mientras nace o comienza a trabajar una nueva reina.

Durante ese periodo, disponer de alimento suficiente es importante.

Por eso conservar panales de miel dentro de nuestra gestión puede resultar útil en determinadas situaciones.

La forma concreta de utilizarlos depende del tipo de colmena y de la situación que tengamos delante.

Lo importante aquí no es una receta de manejo, sino la idea de conservar recursos propios del colmenar antes de decidir que todo excedente aparente debe salir hacia la sala de extracción.

📓 Cuaderno del apicultor

Primero
La cámara de cría queda fuera de nuestra cosecha.

Después
Valoramos la miel madura almacenada en los cuerpos destinados a cosecha.

También miramos
Las reservas, el estado de las colonias y el momento de la temporada.

Si tenemos dudas
Podemos dejar miel disponible y volver a decidir más adelante.

La idea
No necesitamos convertir inmediatamente cada panal lleno en miel cosechada.

La misma colmena no nos permite cosechar lo mismo todos los años

Las campañas apícolas son variables.

Una primavera con buenas condiciones puede permitir un desarrollo extraordinario y una gran entrada de néctar.

Otro año puede llegar la lluvia en el momento menos oportuno. También puede faltar agua, adelantarse una floración o aparecer un periodo de viento.

La propia colonia añade más variables.

Puede enjambrar, desarrollarse más despacio de lo esperado o dedicar recursos a necesidades diferentes de las que nosotros habíamos imaginado.

Por eso la cantidad cosechable no pertenece solamente a la caja. Pertenece a la historia de esa colonia durante esa campaña.

Hay años de llenar y años de guardar

Quien trabaja dependiendo del campo termina aprendiendo esto.

No todos los años producen el mismo resultado.

Una campaña muy buena puede compensar otra bastante más floja.

En casa utilizamos una idea sencilla: un año salva al otro.

Eso también influye en cómo entiendo la cosecha.

No necesito intentar obligar a cada colonia a producir una cantidad predeterminada para que las cuentas encajen exactamente igual todos los años.

Gestionamos una actividad económica, pero esa actividad depende de seres vivos y de un campo que cambia.

No preferimos la miel de las abejas porque el azúcar sea una palabra prohibida

En apicultura existen diferentes formas de manejar la alimentación de las colonias y cada explotación trabaja según sus circunstancias.

Nuestra preferencia, cuando tenemos la posibilidad, es conservar miel de las propias colonias para disponer de ella como reserva.

Eso no convierte automáticamente cualquier otro manejo en incorrecto.

Tampoco necesitamos afirmar que una alimentación con jarabe debilite necesariamente a una colonia para explicar nuestra decisión.

La razón es mucho más sencilla.

Si ya tenemos alimento producido y almacenado por nuestras abejas, preferimos mantener parte de ese recurso disponible antes de cosecharlo todo.

Entonces, ¿cómo encontramos el equilibrio entre reservas y cosecha?

No utilizamos una fórmula matemática.

Miramos las colonias.

Tenemos en cuenta lo que hay en la cámara de cría, la cantidad de miel almacenada en las alzas, el momento del año y la evolución de la temporada.

También valoramos cómo están las demás colonias del asentamiento.

Después decidimos qué retirar y qué preferimos mantener disponible.

En algunas campañas podremos cosechar más. Otras nos pedirán ser más prudentes.

El equilibrio no es una cifra que podamos imprimir y utilizar durante los próximos veinte años.

Es una decisión que vuelve a plantearse cada temporada.

¿COSECHAR O DEJAR?

MIEL MADURA

Valoramos la miel disponible para cosecha.
RESERVAS

Miramos qué queremos mantener para la colonia.
TEMPORADA

Tenemos en cuenta lo que ha ocurrido y lo que puede venir.

PODEMOS COSECHAR

Retiramos la parte que consideramos disponible.
PREFERIMOS ESPERAR

La miel permanece disponible en el colmenar.

Cosechar menos de una colmena no significa necesariamente que haya ido peor

Esta idea me parece especialmente importante.

Si valoramos una colonia únicamente por los kilos extraídos, podemos perder de vista todo lo demás.

Quizá ha enjambrado y ha completado su ciclo reproductivo.

Puede haber utilizado buena parte de los recursos en desarrollar una población enorme. También es posible que haya atravesado una temporada con menos néctar disponible.

Otra colonia puede haber almacenado mucho más.

Eso forma parte de la variabilidad del colmenar.

La cantidad de miel que nos llevamos es un dato importante para nosotros, pero no resume por sí sola la vida de una colonia.

La miel tiene valor también cuando no sale del colmenar

Un panal de miel que no hemos cosechado no es necesariamente una cosecha perdida.

Para la colonia sigue siendo alimento.

Para nosotros puede ser además una reserva disponible ante situaciones posteriores.

Ese valor es menos visible porque no aparece inmediatamente como tarros preparados para vender.

Sin embargo, sigue existiendo.

Con los años he aprendido a mirar esos panales de otra manera.

No toda la miel tiene que salir del colmenar para ser útil.

🐝 Observación del Colmenar™

Cuando empecé, un alza llena se parecía mucho a una cosecha esperando a ocurrir.

Ahora también puedo verla como una posibilidad.

Puede terminar en nuestros tarros o puede terminar siendo necesaria para las propias abejas. No siempre necesito decidirlo ese mismo día.

Necesitamos cosechar porque vivimos de la apicultura

Nada de esto significa que la producción sea secundaria para una explotación que necesita mantenerse.

La miel que cosechamos es una parte fundamental de nuestro trabajo y de nuestros ingresos.

Gracias a quienes compran esa miel podemos continuar manteniendo las colmenas y dedicándonos a ellas.

Por eso buscamos un equilibrio que también tiene que ser económicamente viable.

Después de más de catorce años, esta forma de trabajar ha ido tomando forma precisamente a partir de lo que hemos observado campaña tras campaña.

Si una manera de trabajar no fuese viable para nosotros, no podríamos mantenerla durante años.

Hasta hoy, lo que vemos nos permite seguir haciéndolo así.

LA FIRMA DEL COLMENAR

Siempre hay tiempo para extraer la miel.

Antes de llevarnos un panal podemos dejarlo donde está y observar cómo continúa la temporada.

Si las abejas no necesitan esas reservas y podemos cosecharlas después, siguen ahí. Si las necesitan, también.

Para nosotros, decidir cuánto cosechar empieza precisamente por recordar que no toda la miel que vemos tiene que salir de la colmena.

Teo · La Colmena de Teo
Desde el Colmenar™

Para seguir entendiendo cuánta miel cosechar de una colmena

Esta entrada explica cómo decidimos qué parte de la miel puede convertirse en cosecha y qué preferimos mantener disponible. Puedes continuar por estas entradas de Desde el Colmenar™:

Preguntas frecuentes sobre cuánta miel cosechar de una colmena

¿Cuánta miel se puede cosechar de una colmena?

No existe una cantidad universal. La miel disponible depende de la colonia, las floraciones, el clima, las reservas y el momento de la temporada. Nosotros decidimos la cosecha después de valorar esas circunstancias.

¿La Colmena de Teo cosecha miel de la cámara de cría?

No. En nuestra forma de trabajar, la miel almacenada en la cámara de cría queda fuera de la cosecha. Extraemos miel madura de los cuerpos destinados a su almacenamiento.

¿Cómo sabemos si una miel está lista para cosechar?

Valoramos su grado de maduración. Los panales ampliamente operculados son una señal útil de que las abejas han avanzado suficientemente en el proceso de transformación y reducción de humedad.

¿Dejáis miel a las abejas después de cosechar?

Sí. La cámara de cría no se cosecha y, dependiendo de la situación, también podemos mantener miel adicional disponible. Algunas veces dejamos incluso alzas con miel mientras observamos cómo evoluciona la temporada.

¿Por qué no cosecháis inmediatamente todas las alzas llenas?

Porque esperar nos permite valorar posteriormente las necesidades de las colonias. Si esas reservas adicionales no son necesarias y la situación lo permite, todavía podemos decidir cosecharlas más adelante.

¿Hay que dejar una cantidad exacta de kilos de miel a las abejas?

Las necesidades dependen del clima, la duración de los periodos sin recursos, el tamaño y estado de la colonia y el manejo. Por eso nosotros no utilizamos una única cifra válida para todas las colmenas y todas las campañas.

¿Cosechar menos significa que una colmena ha funcionado peor?

No necesariamente. La producción depende de muchos factores y una colonia tiene necesidades distintas de nuestra cosecha. Los kilos extraídos son importantes para la explotación, pero no describen por sí solos todo lo ocurrido durante la temporada.

LO IMPORTANTE EN UNA FRASE

Decidir cuánta miel cosechar de una colmena no empieza preguntándonos cuánto podemos sacar, sino cuánto queremos dejar disponible para que la colonia continúe su ciclo.