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Un año dentro de una colmena: cómo cambia con las estaciones
Una colmena a lo largo del año puede parecer varias colmenas diferentes. La población cambia, la superficie de cría aumenta o disminuye, aparecen los zánganos, varía la entrada de alimento y las reservas se llenan o se consumen. Todo ocurre siguiendo el ritmo de la colonia y de lo que está pasando fuera.
Después de más de catorce años trabajando con abejas, una de las cosas que más me sigue impresionando es la velocidad de algunos de esos cambios.
Una colonia que parece discreta puede estar rebosando de abejas dos semanas después. Otra que parecía fortísima puede evolucionar en la dirección contraria.
Por eso una revisión es solamente una fotografía. La colmena es la película completa.
Desde el Colmenar™ · Experiencias y observaciones reales de La Colmena de Teo.
Respuesta rápida: ¿cómo cambia una colmena a lo largo del año?
Una colonia de abejas adapta continuamente su actividad a las condiciones de cada momento. Cambian la cantidad de cría, la población adulta, la presencia de zánganos, el pecoreo y el uso de las reservas.
En primavera suele producirse una fuerte expansión de la colonia cuando las condiciones son favorables. Durante el verano, el comportamiento dependerá mucho del clima y de los recursos disponibles.
Al avanzar el otoño, la colonia se prepara para periodos con menos recursos y modifica progresivamente su dinámica. Durante el invierno, la actividad exterior disminuye y las reservas almacenadas adquieren una importancia especial.
No existe, sin embargo, una fecha exacta en la que todas las colmenas cambien de fase. El clima, el territorio, las floraciones y el estado de cada colonia también escriben el calendario.
En este artículo aprenderás:
- Por qué una colmena no funciona como un calendario
- Qué ocurre durante el invierno
- Por qué la primavera puede transformar una colonia
- Qué nos dice la aparición de zánganos
- Cómo puede cambiar una colmena en solo dos semanas
- Qué ocurre durante el verano
- Cómo cambia la colonia al llegar el otoño
- Por qué las reservas conectan unas estaciones con otras
- Por qué ningún año es exactamente igual al anterior
La colmena no sabe qué día marca nuestro calendario
Nosotros dividimos el año en invierno, primavera, verano y otoño.
Para las abejas importan las condiciones reales que acompañan a esas estaciones.
La temperatura influye en su actividad. También importan las horas de luz, las lluvias y, sobre todo, los recursos que ofrece el entorno.
Una primavera temprana no se comporta igual que otra fría y lluviosa. Del mismo modo, un verano seco puede plantear una situación diferente a otro con recursos disponibles durante más tiempo.
Por eso las estaciones sirven para entender el ciclo general, pero no para convertirlo en cuatro compartimentos cerrados.
Las abejas responden a lo que encuentran, no al nombre que nosotros hemos puesto al mes.
🐝 Observación del Colmenar™
Dos primaveras pueden empezar en las mismas fechas del calendario y ser completamente distintas para las abejas.
Por eso intento mirar menos el número del día y más lo que me están diciendo el campo y las propias colmenas.
Invierno: la colonia cambia de ritmo
La imagen de una colmena durante el invierno puede ser muy diferente de la que encontraremos meses después.
En climas templados como el nuestro, hablar de invierno no significa necesariamente imaginar una colonia completamente inmóvil durante meses. Puede haber actividad exterior en jornadas favorables y la dinámica depende de las condiciones concretas.
Sin embargo, la población y la extensión de la cría suelen estar muy lejos del desarrollo que veremos en plena primavera.
Las reservas cobran entonces una importancia enorme.
Cuando fuera hay pocos recursos disponibles, la colonia depende en mayor medida de lo que consiguió almacenar anteriormente.
Lo que quedó dentro de la colmena durante meses anteriores forma parte de cómo llegará a la siguiente etapa.
Desde fuera, un día de invierno también puede contar cosas
Durante esta época no necesito abrir constantemente para recordar que las abejas siguen allí.
Una jornada templada puede mostrar actividad en la piquera. También podemos comprobar desde fuera que las cajas siguen correctamente colocadas y observar diferencias entre colonias.
El peso puede aportar una orientación sobre las reservas cuando necesitamos valorar esa cuestión.
Además, la meteorología condiciona mucho nuestras decisiones.
Si hace frío, llueve o sopla viento fuerte, una revisión que puede esperar normalmente espera.
La colonia no deja de existir porque nosotros no estemos viendo sus panales.
Primavera: una colmena puede transformarse delante de nosotros
La primavera es probablemente el momento en el que más evidente resulta la capacidad de crecimiento de una colonia.
Empieza a aumentar la cría y, con ella, las generaciones de abejas que irán incorporándose a la población.
En una colonia que durante el invierno mantenía una superficie reducida de cría podemos encontrar después muchos más panales ocupados.
En nuestras colmenas he visto pasar de unas pocas zonas de cría durante la época más tranquila a siete, ocho, nueve o incluso más panales con cría durante momentos de fuerte desarrollo.
Es una observación de nuestro colmenar, no una cifra que todas las colonias tengan que alcanzar.
Lo importante es la magnitud del cambio.
Donde meses antes había una población contenida, ahora pueden aparecer miles de nuevas abejas y una actividad exterior completamente diferente.
UNA COLONIA EN DESARROLLO
AUMENTA LA CRÍA
↓
Nacen nuevas generaciones de abejas
↓
CRECE LA POBLACIÓN
↓
Aumenta la capacidad de pecoreo y las necesidades de la colonia
↓
LA COLMENA QUE VIMOS HACE UNAS SEMANAS YA PUEDE SER OTRA
La aparición de zánganos también forma parte del cambio
Durante el desarrollo de la temporada aparece otro habitante de la colmena que puede ser mucho menos visible durante otros periodos: el zángano.
La presencia de cría de zángano y de machos adultos está relacionada con la fase reproductiva de las colonias.
Esto tiene sentido dentro de un ciclo en el que también pueden criarse nuevas reinas y producirse enjambrazones.
Los zánganos son necesarios para el apareamiento de las reinas vírgenes.
Por eso su presencia no es un detalle independiente del resto de la temporada. Forma parte de un momento en el que las colonias pueden estar creciendo y entrando en una fase reproductiva.
La primavera no significa solamente más miel. Significa también más cría, más población y reproducción.
Más población también significa más necesidades
Es fácil ver una colmena rebosando de abejas y pensar únicamente en su capacidad para recoger néctar.
Pero esa población también tiene que alimentarse.
Además, una gran superficie de cría necesita atención y recursos. El polen adquiere una importancia especial como fuente de nutrientes para el desarrollo de las larvas y las abejas jóvenes.
Al mismo tiempo, las pecoreadoras pueden aprovechar las floraciones disponibles.
Cuando las condiciones acompañan, la cantidad de recursos que entra en la colmena puede ser extraordinaria.
La colonia crece porque existe un equilibrio entre muchas necesidades y muchas actividades, no porque tenga un único objetivo.
Dos semanas pueden cambiar completamente lo que pensábamos de una colmena
Esta es una de las lecciones que más veces me han dado las abejas.
Revisas una colonia y parece bastante más floja que sus vecinas.
Te vas con esa imagen.
Cuando vuelves un par de semanas después puedes encontrarla llena de abejas.
También he vivido la situación contraria. Una colonia que parecía especialmente fuerte puede evolucionar peor de lo esperado.
Entre ambas visitas han ocurrido muchas cosas. Ha nacido cría, ha cambiado el tiempo, han avanzado las floraciones y la propia dinámica interna ha continuado.
Una revisión me cuenta cómo estaba la colonia ese día. No me garantiza cómo estará dentro de dos semanas.
«Una colmena que hoy parece floja puede estar rebosando de abejas dos semanas después. Y una que parecía fortísima puede sorprenderte en sentido contrario.»
— Teo · La Colmena de Teo
La primavera también puede terminar en un enjambre
El crecimiento tiene otra cara.
Una colonia muy desarrollada puede entrar en dinámica de enjambrazón.
Entonces parte de la población puede marcharse con la reina para iniciar otra colonia.
Desde el punto de vista productivo, eso puede alterar completamente lo que imaginábamos unas semanas antes.
Aquella colonia enorme que asociábamos con una posible gran cosecha puede perder una parte importante de sus abejas.
Para la colonia, sin embargo, la enjambrazón forma parte de su reproducción natural.
Otra vez aparece la misma lección: nuestro calendario de cosecha y el ciclo de las abejas no siempre tienen las mismas prioridades.
Verano: la historia depende mucho de lo que haya ocurrido antes
No todas las colonias llegan al verano de la misma manera.
Una puede haber aprovechado muy bien las floraciones anteriores. Otra puede haber enjambrado o estar recuperándose de algún problema.
También cambia el campo.
En nuestro entorno, el calor y la disponibilidad de recursos pueden modificar mucho la actividad de las abejas conforme avanza la estación.
Hay periodos con entrada de alimento y otros en los que el campo ofrece bastante menos.
Las reservas acumuladas anteriormente adquieren entonces una nueva importancia.
El verano no empieza de cero. La colonia llega hasta él con la historia de todo lo que ha sucedido durante la primavera.
El calor también cambia la actividad de la colonia
Una colmena tiene que mantener unas condiciones adecuadas en la zona de cría.
Cuando las temperaturas exteriores son elevadas, las abejas participan activamente en la regulación del ambiente interno.
Podemos observar cambios en su comportamiento, incluida una mayor presencia de abejas en la entrada o en el exterior en determinadas circunstancias.
El agua también adquiere importancia para la termorregulación de la colonia.
Desde nuestro lado, el calor condiciona igualmente el manejo.
No tiene sentido ignorar una jornada extrema y trabajar como si la temperatura no existiera.
Las estaciones cambian a las abejas, pero también cambian nuestra manera de acercarnos a ellas.
Otoño: la colonia empieza a mirar hacia otra etapa
Conforme avanza la temporada, la dinámica vuelve a cambiar.
Las grandes expansiones de primavera quedan atrás y la disponibilidad de recursos puede disminuir.
La extensión de la cría y la población se ajustan progresivamente a las condiciones.
En esta época prestamos mucha atención a cómo llegan las colonias y a sus reservas.
También pueden aparecer problemas propios del momento.
En nuestro caso, por ejemplo, la presión de las avispas puede ser importante sobre algunas colonias. Cuando una está especialmente acosada, podemos reducir la piquera para dejar un acceso más pequeño y defendible.
Lo que me interesa es que la colonia llegue a la siguiente etapa con capacidad para continuar su ciclo.
📓 Cuaderno del apicultor
Invierno
Menor actividad exterior y una gran importancia de las reservas, con una dinámica condicionada por el clima.
Primavera
Expansión de la cría, crecimiento de la población, zánganos, floraciones y posibilidad de enjambrazón.
Verano
La colonia continúa respondiendo al calor, los recursos disponibles y todo lo ocurrido durante los meses anteriores.
Otoño
La dinámica se reduce progresivamente y volvemos a mirar con especial atención reservas, población y preparación para los meses siguientes.
Las reservas conectan una estación con la siguiente
Cuando hablamos de estaciones parece que una termina y comienza otra completamente nueva.
Dentro de la colmena no funciona así.
La miel almacenada durante una época puede ser utilizada meses después.
Una colonia que ha llegado con buenas reservas a un periodo de escasez parte de una situación diferente a otra que dispone de muy poco alimento.
Por eso las decisiones de cosecha también tienen consecuencias posteriores.
Nosotros no cosechamos la miel de la cámara de cría y, en determinadas situaciones, dejamos reservas adicionales sin retirar.
Más adelante podemos valorar nuevamente qué necesitan las colonias.
Lo que decidimos dejar hoy puede formar parte de la vida de la colmena mañana.
La población también conecta unas estaciones con otras
Las abejas individuales no viven todo el año acompañándonos dentro de la misma colonia.
Se suceden generaciones.
La longevidad de las obreras varía según la época y las funciones que desempeñan. Las abejas que atraviesan periodos de menor actividad pueden vivir considerablemente más que muchas obreras nacidas durante la fase de trabajo intenso.
Eso permite entender mejor la colonia como algo distinto de cada abeja individual.
Los individuos cambian continuamente, pero la colonia permanece.
Cuando volvemos meses después, estamos viendo el mismo organismo colectivo formado en buena parte por otras abejas.
Y después llega otro año que no se parece exactamente al anterior
Esta es quizá la razón por la que sigo diciendo que todavía me queda muchísimo por aprender.
Puedes conocer el ciclo general. También puedes acumular años de experiencia en los mismos asentamientos.
Pero nunca controlas todas las variables.
Un invierno puede ser distinto. Las lluvias cambian y una floración puede adelantarse, retrasarse o comportarse de otra manera.
La agricultura del entorno también evoluciona.
Además, cada colonia llega a la temporada con su propia historia.
Por eso la experiencia ayuda muchísimo, pero no convierte el siguiente año en una repetición del anterior.
Las abejas siguen teniendo capacidad para sorprendernos.
En apicultura, un año salva al otro
Dependemos del campo y eso implica aceptar cierta variabilidad.
No todas las campañas pueden producir lo mismo.
Hay años mejores y otros bastante más difíciles.
Una buena temporada puede compensar otra en la que las condiciones no acompañaron.
Por eso utilizo muchas veces una expresión que sirve para casi cualquier actividad agrícola o ganadera: un año salva al otro.
No significa resignarse ni dejar de trabajar.
Significa entender que nuestra actividad ocurre dentro de ciclos que no controlamos completamente.
🐝 Observación del Colmenar™
Después de tantos años puedo imaginar bastante bien qué debería ocurrir cuando llega cada época.
Pero sigo evitando pensar que sé exactamente qué va a hacer una colonia.
Conocer el ciclo ayuda a interpretar lo que vemos. No convierte a las abejas en algo predecible al cien por cien.
La misma caja puede contener colmenas completamente diferentes durante el año
La madera puede ser la misma.
La ubicación también.
Sin embargo, lo que encontramos dentro cambia constantemente.
Varían la población, la cría, las reservas y las necesidades. También cambia la relación de la colonia con el campo que la rodea.
Por eso intento no pensar en una colmena como una estructura fija.
La caja permanece. La colonia está siempre cambiando.
Quizá esa sea una de las mejores formas de entender lo que significa trabajar con un organismo vivo.
LA FIRMA DEL COLMENAR
Una colmena no es la misma en enero que en abril, ni la misma en abril que al terminar el verano.
Cambian las abejas, la cría, las reservas, el campo y las necesidades de la colonia.
Nosotros intentamos acompañar esos cambios observando qué está ocurriendo en cada momento, sabiendo que el siguiente año puede volver a enseñarnos algo diferente.
Teo · La Colmena de Teo
Desde el Colmenar™
Para seguir entendiendo una colmena a lo largo del año
Esta entrada muestra cómo cambia la colonia con las estaciones. Para profundizar en algunos de esos procesos puedes continuar por estas entradas:
- Antes de abrir una colmena: todo lo que podemos saber mirando la piquera
- Cuándo abrir una colmena y cuándo decidimos dejarla tranquila
- Cuando una colmena decide marcharse: cómo vivimos la enjambrazón en nuestro colmenar
- La miel no es el propósito de la colmena: es una consecuencia de su vida
Preguntas frecuentes sobre una colmena a lo largo del año
¿Cómo cambia una colmena durante el año?
Cambian la población, la cantidad de cría, la presencia de zánganos, la actividad de pecoreo y las reservas. La evolución depende tanto del ciclo biológico de la colonia como de las condiciones ambientales y los recursos disponibles.
¿Qué ocurre en una colmena durante la primavera?
Cuando las condiciones son favorables suele aumentar la cría y crecer rápidamente la población. También aparecen zánganos, aumenta la actividad de pecoreo y puede comenzar la época de enjambrazón.
¿Qué hacen las abejas durante el invierno?
La actividad cambia y depende mucho del clima. En periodos fríos disminuye el vuelo y las reservas almacenadas son fundamentales. En zonas de inviernos relativamente suaves puede existir actividad exterior durante jornadas favorables.
¿Todas las colmenas evolucionan igual durante la primavera?
No. Dos colonias del mismo asentamiento pueden desarrollarse a ritmos distintos. Influyen su población, el estado de la reina, la cría, las reservas, los recursos disponibles y otros factores.
¿Puede cambiar mucho una colmena en dos semanas?
Sí. Durante periodos de fuerte desarrollo puede emerger una gran cantidad de cría en poco tiempo. En nuestro colmenar hemos visto colonias aparentemente flojas convertirse en colonias muy pobladas entre una visita y la siguiente.
¿Por qué ningún año apícola es exactamente igual?
Porque cambian la meteorología, las lluvias, las temperaturas, las floraciones y las condiciones del territorio. Además, cada colonia comienza la temporada desde una situación diferente.
LO IMPORTANTE EN UNA FRASE
Observar una colmena a lo largo del año nos enseña que la caja puede permanecer en el mismo sitio, pero la colonia que vive dentro está cambiando continuamente con las estaciones.