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Cuando una colmena decide marcharse: cómo vivimos la enjambrazón de las abejas en nuestro colmenar

La enjambrazón de las abejas es uno de esos momentos en los que una colmena te recuerda que no es tuya en el sentido en que a veces imaginamos. Puedes darle espacio, observar las señales e incluso intentar adelantarte. Pero cuando una colonia entra de lleno en fiebre de enjambrazón, no siempre consigues cambiar lo que está preparando.

Nos ha pasado muchas veces. Algunas veces hemos podido formar un nuevo núcleo o recuperar el enjambre. Otras hemos llegado y una parte de la colonia ya se había marchado. Y también hemos visto enjambres que, después de salir, han decidido instalarse por su cuenta en colmenas vacías que teníamos cerca.

La enjambrazón forma parte de la biología de las abejas. Nosotros intentamos trabajar con ella, no fingir que podemos controlarla siempre.

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Desde el Colmenar™ · Experiencias y observaciones reales de La Colmena de Teo.

Respuesta rápida: ¿qué es la enjambrazón de las abejas?

La enjambrazón es el proceso natural mediante el que una colonia de abejas se divide y una parte de ella abandona la colmena junto con la reina para establecer una nueva colonia en otro lugar.

Mientras tanto, en la colmena original quedan abejas y normalmente celdas reales de las que podrá surgir una nueva reina. Si el proceso continúa correctamente, tendremos dos colonias donde antes había una.

Desde el punto de vista de las abejas, por tanto, la enjambrazón no es simplemente “una reina que se escapa”. Es una forma natural de reproducción de la colonia.

Para el apicultor la situación es algo más complicada. Si un enjambre se marcha y no conseguimos recuperarlo, perdemos una parte importante de la población de esa colmena. Además, la colonia que queda atrás tendrá que completar con éxito el proceso de renovación de su reina.

Ahí empieza el equilibrio entre lo que quieren hacer las abejas y lo que nosotros podemos intentar hacer en el colmenar.

La enjambrazón no es un fallo de la colmena

Para entender este proceso hay que cambiar por un momento nuestra forma de mirar una colmena.

Nosotros vemos una caja llena de abejas. Biológicamente, sin embargo, la colonia funciona como una unidad.

Las obreras individuales nacen y mueren continuamente. La colonia, en cambio, puede mantenerse durante años. Y una de las formas que tiene de multiplicarse es precisamente dividirse.

Cuando se produce una enjambrazón, una parte de las abejas abandona la colmena con la reina. Ese grupo buscará un lugar donde establecer una nueva colonia.

En la colmena de origen queda otra parte de la población. Si existen celdas reales viables y el proceso termina correctamente, una nueva reina podrá continuar allí el ciclo.

Para nosotros puede ser una pérdida. Para las abejas es un comportamiento natural.

Entender esa diferencia ha cambiado bastante mi manera de mirar los enjambres.

🐝 Observación del Colmenar™

Cuando pierdes un enjambre, como apicultor piensas inevitablemente en las abejas que se han marchado y en la fuerza que ha perdido esa colmena.

Con los años también aprendes a verlo desde el otro lado: la colonia estaba intentando hacer algo que las abejas llevan haciendo muchísimo antes de que nosotros empezáramos a meterlas en cajas.

¿Cómo sabemos que una colmena puede estar preparándose para enjambrar?

Una de las señales más evidentes es la aparición de celdas reales asociadas a un proceso de enjambrazón.

Pero una celda real no debe interpretarse de forma aislada. Como vimos al hablar de la renovación de la reina, las abejas pueden criar reinas por distintos motivos.

Por eso observamos el conjunto.

Nos fijamos en la cantidad y situación de las celdas reales, en el estado de la colonia, en la población, en el espacio disponible y en si la reina continúa poniendo.

También importa el momento de la campaña. Durante el desarrollo fuerte de primavera, una colonia puede aumentar su población a una velocidad enorme.

En poco tiempo puede pasar de tener espacio suficiente a encontrarse completamente llena de abejas, cría y reservas.

Cuando aparecen varias señales juntas, empezamos a pensar que aquella colonia puede estar preparándose para dividirse.

LO QUE OBSERVAMOS

POBLACIÓN

Una colonia muy desarrollada y con muchísimas abejas.
ESPACIO

Cómo están ocupando la cámara y el espacio disponible.
CELDAS REALES

Su presencia, cantidad y contexto dentro de la colonia.

No interpretamos una señal aislada. Intentamos leer la colonia completa.

Cuando entra la fiebre de enjambrazón

Hay una expresión que utilizamos mucho los apicultores: fiebre de enjambrazón.

No es una enfermedad. Es una manera de describir ese momento en el que una colonia parece haber entrado con fuerza en la dinámica de dividirse.

Y cuando llega a ese punto, la experiencia me ha enseñado que no siempre es fácil hacerla cambiar de idea.

Puedes observarla, darle espacio o realizar determinados manejos. Algunas veces consigues reconducir la situación. Otras, después de hacer lo que pensabas que podía funcionar, vuelves al colmenar y descubres que el enjambre ha salido igualmente.

Nos ha ocurrido.

Por eso intento no hablar de la enjambrazón como si fuese un mecanismo con un botón de encendido y apagado.

Podemos influir en determinadas condiciones. Eso no significa que controlemos completamente la decisión de la colonia.

«Cuando una colmena entra de verdad en fiebre de enjambrazón, es muy difícil decirle que no se vaya. Puedes intentarlo, pero al final la abeja tiene sus propios tiempos.»

— Teo · La Colmena de Teo

Dar espacio puede ayudar, pero no convierte la enjambrazón en algo controlable

Una de las cosas que observamos durante el desarrollo de las colonias es el espacio.

Cuando una colmena está creciendo con fuerza y vemos que empieza a ocupar gran parte de la cámara, podemos colocar un alza o una media alza.

Con ello damos espacio adicional para el desarrollo y para almacenar miel.

Hacerlo a tiempo puede ser importante. Si encontramos cera construida incluso bajo la tapa, por ejemplo, probablemente hemos llegado bastante tarde con ese espacio adicional.

En nuestro manejo utilizamos como referencia práctica el grado de ocupación de la colmena. Cuando vemos una población muy grande y una ocupación cercana a cuatro quintas partes del espacio disponible, empezamos a valorar seriamente añadir espacio.

Pero aquí aparece de nuevo algo que las abejas me han enseñado muchas veces.

Poner un alza no significa que la colonia vaya a utilizarla como nosotros imaginamos ni que automáticamente desaparezca el impulso de enjambrar.

Hay colonias a las que ponemos espacio y lo ocupan rápidamente. Otras pueden pasar semanas prácticamente sin tocarlo.

La meteorología, la entrada de alimento, la población, la cría y el momento biológico de la colonia siguen influyendo.

📓 Cuaderno del apicultor

Lo que podemos hacer
Observar el desarrollo, comprobar el espacio y añadirlo cuando consideramos que la colonia lo necesita.

Lo que podemos intentar
Reducir algunas de las condiciones que pueden acompañar el impulso de enjambrazón.

Lo que no damos por hecho
Que colocar un alza nos permita decidir si esa colonia va a enjambrar o no.

Hay veces que nosotros mismos dividimos la colonia

Que intentemos respetar los procesos de las abejas no significa que nunca hagamos divisiones.

Esta es una distinción importante.

Hay ocasiones en las que abrimos una colonia fuerte y encontramos numerosas celdas reales. Si además comprobamos que la reina sigue allí y continúa poniendo, podemos valorar hacer una división.

Una posibilidad que utilizamos es trasladar la reina con algunos panales de cría a otra caja.

La colonia original queda con las celdas reales y parte de la población. Allí las abejas pueden continuar el proceso de criar una nueva reina.

En la nueva caja queda la reina anterior acompañada de abejas y cría.

Con este manejo intentamos adelantarnos a una situación en la que una parte de la colonia podría terminar marchándose igualmente.

Pero tampoco lo hacemos cada vez que vemos una celda real. Primero intentamos entender qué está ocurriendo.

UNA SITUACIÓN QUE PODEMOS ENCONTRAR

COLONIA FUERTE + REINA PRESENTE + NUMEROSAS CELDAS REALES

Valoramos el estado completo de la colonia

NUEVA CAJA

Reina anterior + parte de la cría y las abejas.
COLMENA ORIGINAL

Parte de la población + celdas reales para continuar la renovación.

No obligamos a la colonia a no dividirse. Intentamos trabajar con un proceso que ya parece haber comenzado.

Y algunas veces llegamos tarde: el enjambre ya se ha marchado

También hay que contar esta parte porque forma parte de la apicultura real.

Hemos perdido enjambres.

Puedes llegar al asentamiento y darte cuenta de que una colonia que estaba tremendamente poblada ya no tiene la misma cantidad de abejas.

El enjambre ha salido.

Si conseguimos localizarlo posado en una rama, un árbol o algún lugar accesible, podemos intentar recogerlo y alojarlo en otra colmena.

Pero no siempre ocurre así.

Un enjambre puede salir mientras no estamos allí, permanecer temporalmente agrupado y marcharse después hacia el lugar que ha seleccionado.

Cuando eso sucede y no sabemos dónde ha ido, ese enjambre se ha ido.

No hay una historia perfecta que contar ni una técnica secreta que permita recuperar todas las colonias que enjambran.

Forma parte del trabajo con abejas.

🐝 Observación del Colmenar™

Perder un enjambre fastidia. Son miles de abejas que formaban parte de una colonia que llevas cuidando y que podrían haber seguido trabajando allí.

Pero tampoco puedo olvidar qué ha ocurrido realmente: esas abejas no se han marchado porque la colmena haya fracasado. Se han marchado intentando formar otra.

Como apicultor intento evitar perderlas. Como alguien que lleva años observándolas, entiendo por qué ocurre.

A veces se marchan... y aparecen en una colmena vacía

Hay una pequeña costumbre que mantenemos en algunos asentamientos.

Cuando tenemos cajas antiguas vacías que todavía pueden utilizarse, podemos dejarlas cerca con algunos panales viejos.

No significa que todos los enjambres vayan a entrar allí. Ni mucho menos.

Pero nos ha ocurrido encontrar una de esas cajas que estaba vacía y descubrir que un enjambre había decidido instalarse por su cuenta dentro.

No sabemos necesariamente si era uno de nuestros enjambres o uno procedente de otra colonia de la zona.

Simplemente apareció.

Y me gusta especialmente esa escena porque resume bastante bien nuestra relación con las abejas.

Nosotros dejamos una caja.

Ellas deciden si aquello les sirve como casa.

«Alguna vez hemos dejado una colmena vieja vacía con sus panales y, cuando hemos vuelto, había un enjambre viviendo dentro. Tú dejas la posibilidad. Las abejas deciden.»

— Teo · La Colmena de Teo

¿Entonces nosotros no intentamos controlar la enjambrazón de las abejas?

Depende de lo que entendamos por controlar.

No queremos perder todos los enjambres que produzcan nuestras colmenas. Eso sería difícilmente compatible con mantener una explotación.

Observamos las colonias, damos espacio, valoramos su desarrollo y, cuando vemos una situación clara, podemos hacer una división.

Si encontramos un enjambre accesible, intentamos recogerlo.

Todo eso es manejo apícola.

Lo que no hacemos es pensar que esas herramientas nos permiten decidir siempre lo que una colonia va a hacer.

Porque nuestra experiencia nos dice lo contrario.

Hay momentos en los que podemos influir mucho. Otros en los que llegamos tarde. Y también existen ocasiones en las que hacemos lo que creíamos adecuado y las abejas terminan haciendo otra cosa.

Eso no convierte el manejo en inútil.

Simplemente nos recuerda que manejar una colonia y dominar una colonia son dos cosas distintas.

La enjambrazón también nos obliga a mirar más allá de la miel

Desde el punto de vista productivo, una enjambrazón puede llegar en un momento bastante inoportuno.

Una colonia muy fuerte, precisamente cuando se acerca una floración importante, puede perder una parte considerable de su población.

Para alguien que vive de producir miel, evidentemente eso importa.

Pero si solo mirásemos la colmena pensando en cuántos kilos queremos sacar de ella, sería difícil entender lo que está ocurriendo.

La colonia no conoce nuestro calendario de cosecha.

No sabe qué variedad de miel esperábamos recoger ni cuántos tarros necesitamos vender.

Está respondiendo a su propia biología y a las condiciones que percibe.

Nosotros tenemos que encontrar un equilibrio entre ambas cosas: trabajar con una explotación que tiene que ser viable y recordar que la materia con la que trabajamos está viva.

Hay una lección que se repite una y otra vez

La enjambrazón me ha enseñado prácticamente la misma lección que muchas otras situaciones del colmenar.

Al principio quieres encontrar la técnica que te permita anticiparlo todo.

Con los años aprendes técnicas, reconoces mejor las señales y eres capaz de tomar decisiones con mucha más información.

Pero también descubres los límites de esa capacidad.

Quizá puedas saber que una colonia tiene muchas posibilidades de enjambrar.

Quizá puedas hacer algo para intentar evitar perderla.

Lo que no puedes hacer es convertir una colonia en una máquina que responde siempre igual cuando pulsas el mismo botón.

Y probablemente por eso, después de tantos años, las abejas todavía consiguen sorprenderme.

LA FIRMA DEL COLMENAR

Cuando una colmena decide marcharse, nosotros podemos intentar adelantarnos. Pero no siempre podemos convencerla de que se quede.

Damos espacio, observamos las señales, hacemos divisiones cuando creemos que tiene sentido y recogemos los enjambres que podemos recuperar.

Los que se marchan sin que podamos encontrarlos siguen su camino. Porque trabajar con abejas también consiste en aceptar que no todo lo que ocurre dentro de una colmena está bajo nuestro control.

Teo · La Colmena de Teo
Desde el Colmenar™

Para seguir entendiendo la enjambrazón y la vida de la colonia

Esta entrada cuenta cómo vivimos nosotros la enjambrazón en el colmenar. Si quieres profundizar en la biología que hay detrás del proceso, puedes continuar por estas guías de Zumbipedia:

Preguntas frecuentes sobre la enjambrazón de las abejas

¿Qué es la enjambrazón de las abejas?

Es un proceso natural mediante el que una colonia se divide. Una parte de las abejas abandona la colmena con la reina y busca otro lugar donde establecerse, mientras la colonia de origen puede continuar con una nueva reina.

¿Por qué enjambran las abejas?

La enjambrazón es una forma natural de reproducción de la colonia. Su aparición está relacionada con el estado y desarrollo de la colonia y puede verse favorecida por distintos factores, entre ellos una población elevada y determinadas condiciones internas y ambientales.

¿Poner un alza evita que una colmena enjambre?

No necesariamente. Dar espacio puede formar parte del manejo de una colonia en crecimiento, pero no garantiza que desaparezca un proceso de enjambrazón que ya se esté desarrollando.

¿Se puede impedir siempre la enjambrazón?

No existe un manejo que garantice que una colonia nunca vaya a enjambrar. El apicultor puede observar señales y utilizar distintas técnicas para intentar reducir las pérdidas o gestionar el proceso, pero la enjambrazón forma parte de la biología de las abejas.

¿Qué hacéis en La Colmena de Teo cuando una colonia quiere enjambrar?

Depende de lo que observemos. Podemos dar espacio cuando la colonia lo necesita y, en determinadas situaciones con una colonia fuerte, reina presente y numerosas celdas reales, podemos realizar una división. Si un enjambre ya ha salido y podemos recuperarlo, intentamos recogerlo.

¿Un enjambre puede entrar solo en una colmena vacía?

Sí. Nos ha ocurrido encontrar enjambres instalados espontáneamente en cajas vacías que habíamos dejado con panales antiguos. Eso no garantiza que una caja vacía vaya a ser ocupada, pero un enjambre que busca alojamiento puede elegir una cavidad disponible.

LO IMPORTANTE EN UNA FRASE

La enjambrazón de las abejas nos recuerda que podemos observar, anticiparnos e intervenir, pero una colmena sigue siendo un organismo vivo con un ciclo que no siempre coincide con nuestros planes.