Desde el Colmenar™ · La vida de la colonia

Hay una forma de mirar la miel que cambia bastante lo que vemos dentro de un tarro: una colonia puede transformar unas semanas de abundancia en alimento disponible mucho después de que aquellas flores hayan desaparecido.

Dicho de otra manera:

La miel es la forma que tienen las abejas de guardar la primavera para cuando ya no quede primavera.

Una floración dura poco. La colonia tiene que durar mucho más.

En primavera puede ocurrir algo extraordinario alrededor de una colmena. El campo cambia casi de una semana para otra. Aparece una floración, las temperaturas acompañan y miles de abejas salen a trabajar aprovechando un recurso que no estará disponible para siempre.

Las flores no esperan.

El azahar termina. El romero termina. Las flores silvestres se secan. Llegan días de calor, lluvia, viento o simplemente momentos del año en los que fuera hay mucho menos que recoger.

La colonia vive dentro de ese calendario.

Y una de sus respuestas más extraordinarias consiste en hacer algo que nosotros conocemos muy bien, aunque pocas veces miramos de esta manera:

transformar la abundancia de hoy en alimento para mañana.

Eso que nosotros llamamos miel, para las abejas es una reserva

Cuando vemos miel almacenada en un panal es fácil pensar inmediatamente en la cosecha. Es lógico: somos apicultores y una parte de nuestro trabajo consiste precisamente en recoger miel.

Pero la miel estaba allí antes de que llegáramos nosotros.

Las abejas recolectan néctar o mieladas, los transforman dentro de la colonia, reducen su humedad y almacenan el resultado en las celdillas del panal. Cuando la miel alcanza un grado adecuado de maduración, las celdas pueden quedar selladas con cera.

Ese proceso permite convertir un recurso temporal del entorno en un alimento concentrado que la colonia puede conservar y utilizar posteriormente.

Si quieres conocer ese proceso paso a paso, lo explicamos con detalle en cómo hacen las abejas la miel .

Pero hay algo todavía más sorprendente: las abejas que hicieron esa miel pueden no ser las que la consuman

Aquí es donde la historia se vuelve mucho más interesante.

Una colonia de abejas no está formada siempre por los mismos individuos. Mientras la colonia continúa, nacen nuevas obreras y mueren otras.

Además, la duración de la vida de una obrera cambia mucho según la época y las condiciones. Las obreras activas de las generaciones de primavera y verano pueden vivir apenas unas semanas, mientras que las abejas de invierno presentan una fisiología diferente y pueden vivir varios meses.

Esto significa que parte del alimento almacenado durante un periodo de abundancia puede terminar siendo utilizado más adelante por otras generaciones de abejas.

Algunas de las recolectoras que participaron en aquellos vuelos ya no estarán.

La colonia, sin embargo, continúa.

La abeja es temporal. La colonia necesita continuidad.

Y esa diferencia entre mirar a una abeja y mirar a la colonia entera merece una historia propia. En ¿por qué una abeja trabaja para otras que todavía no han nacido? veremos por qué una colmena se entiende mucho mejor cuando dejamos de pensar únicamente en individuos y empezamos a observar el conjunto.

La colmena no vive al ritmo de una abeja

Esta es una de las cosas que más impresionan cuando pasas años trabajando con ellas.

Nosotros vemos abejas entrando y saliendo por la piquera y tendemos a seguir con la mirada a cada individuo. Pero muchas de las cosas importantes que ocurren dentro de una colmena solo empiezan a tener sentido cuando observamos la colonia completa.

Hay división del trabajo, cuidado cooperativo de la cría, regulación de la temperatura, almacenamiento de alimento y generaciones que se solapan.

Por eso en biología se utiliza el concepto de superorganismo para estudiar determinadas características de las colonias de abejas: miles de individuos coordinados realizando funciones que permiten mantener al conjunto.

No significa que una colonia sea literalmente un único animal gigante. Es una forma científica de comprender hasta qué punto la supervivencia y el funcionamiento del grupo dependen de la cooperación entre sus miembros.

Y cuando la miramos así, la miel adquiere otro significado.

La miel permite trasladar abundancia de una estación a otra

Pensemos por un momento en lo que sucede fuera de la colmena.

Una planta florece.

Durante un periodo limitado produce un recurso que las abejas pueden aprovechar. Las recolectoras salen, encuentran esas fuentes, regresan y el trabajo continúa dentro del panal.

Después la floración termina.

Pero parte de aquella energía sigue dentro de la colmena.

No porque las abejas hayan detenido el tiempo, claro. Sino porque han transformado y almacenado un recurso perecedero del entorno de una forma que permite utilizarlo posteriormente.

Por eso decir que las abejas guardan la primavera es una metáfora.

Pero describe una realidad biológica preciosa: la colonia aprovecha los periodos de abundancia y crea reservas para atravesar los periodos en los que los recursos escasean.

Si quieres profundizar precisamente en la función de esas reservas, puedes leer por qué las abejas hacen miel .

Un tarro de miel también contiene un paisaje que ya ha cambiado

Hay otra consecuencia de todo esto que a mí me resulta fascinante.

Cuando meses después abrimos un tarro, la floración que ayudó a producir aquella miel probablemente ya no existe.

El paisaje ha cambiado.

Puede que donde había flores ahora haya semillas, hojas secas, tierra mojada o simplemente otra estación.

Sin embargo, aquella cosecha conserva características relacionadas con el origen botánico, el entorno y las condiciones de aquella campaña.

Por eso dos cosechas no tienen por qué ser idénticas. Cambian las floraciones, cambia el clima y cambia el campo.

Lo explicamos con más detalle en por qué cada miel es diferente .

Y quizá esa sea una de las mejores formas de entender lo que tenemos delante:

Una miel no es solamente un alimento. También es el resultado de un lugar y de un momento que no volverán a repetirse exactamente igual.

Nosotros llegamos después

Esta forma de mirar la miel también cambia nuestra manera de trabajar como apicultores.

Cuando abrimos una colmena y encontramos cuadros llenos no pensamos que todo lo que vemos nos pertenece automáticamente.

Hay miel que forma parte de las reservas de la colonia.

En nuestro caso, por ejemplo, no cosechamos la miel almacenada en la cámara de cría. Cuando valoramos una cosecha observamos qué tiene la colonia, dónde está almacenado, qué momento de la temporada atravesamos y qué reservas consideramos que deben permanecer.

Lo contamos de forma transparente en cuánta miel cosechar de una colmena sin quitar sus reservas .

Vivimos de la miel.

Necesitamos cosecharla y venderla para que este proyecto pueda existir.

Pero precisamente porque vivimos de las abejas, hay algo que los años en el colmenar terminan enseñándote: antes del tarro estaba la colonia.

Entonces, ¿la miel es realmente “primavera guardada”?

Científicamente, la miel es un alimento producido por las abejas a partir del néctar o de otras fuentes azucaradas vegetales, que transforman, maduran y almacenan en el panal.

Esa es la explicación biológica.

Pero después de verla año tras año desde dentro de una colmena, hay otra forma de explicarla.

Durante unas semanas el campo ofrece abundancia.

Miles de abejas trabajan con ella.

La floración termina.

Pasan las semanas.

Cambian las generaciones.

Y parte de aquel alimento continúa almacenado en el panal.

Así que no: las abejas no guardan literalmente la primavera.

Hacen algo bastante más extraordinario:

convierten la abundancia de un momento en alimento para un futuro que todavía no ha llegado.

DESDE EL COLMENAR™

La próxima vez que abras un tarro de miel, prueba a mirarlo de otra manera.

Ahí hubo flores que ya desaparecieron.
Hubo vuelos que terminaron.
Hubo abejas que probablemente ya no están.
Y hubo una colonia trabajando para continuar cuando aquel momento de abundancia terminara.

La miel es la forma que tienen las abejas de guardar los días buenos para cuando lleguen los difíciles.

Por eso, para nosotros, la miel nunca empieza en el tarro.

Empieza mucho antes.

Teo · La Colmena de Teo

Preguntas frecuentes

¿Por qué almacenan miel las abejas?

Las abejas almacenan miel como reserva de alimento. Esto permite a la colonia disponer de una fuente energética cuando fuera hay menos néctar disponible o las condiciones dificultan la recolección.

¿Las abejas que producen la miel son siempre las mismas que después la consumen?

No necesariamente. Las generaciones de obreras se suceden dentro de una colonia. Especialmente durante las épocas de gran actividad, muchas obreras viven solo unas semanas, por lo que una parte de las reservas que ayudaron a almacenar puede ser utilizada posteriormente por otras abejas.

¿Cuánto vive una abeja obrera?

Depende mucho de la época del año y de su función. Las obreras de las generaciones activas de primavera y verano suelen vivir unas semanas, mientras que las abejas adaptadas a pasar el invierno pueden vivir varios meses.

¿Qué significa que una colonia de abejas sea un superorganismo?

Es un concepto utilizado en biología para estudiar colonias altamente cooperativas. En una colmena existe división del trabajo, cuidado colectivo de la cría, regulación del ambiente y generaciones solapadas. El funcionamiento del conjunto depende de la coordinación de miles de individuos.

¿La miel refleja realmente el paisaje del que procede?

Su composición, aroma, color y comportamiento están influidos por factores como el origen botánico, las floraciones disponibles, el entorno y las condiciones de cada campaña. Por eso las mieles pueden cambiar de un lugar a otro y también de un año a otro.

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