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Cuándo abrir una colmena y cuándo decidimos dejarla tranquila
Saber cuándo abrir una colmena también significa aprender cuándo no hacerlo. En nuestro caso, una visita al colmenar no implica automáticamente levantar todas las tapas y revisar todos los panales. Primero observamos, pensamos qué necesitamos comprobar y valoramos si intervenir tiene sentido ese día.
Hay momentos en los que necesito ver la cría, comprobar el desarrollo de una colonia, valorar si necesita espacio o investigar una señal que me preocupa. Entonces abro.
En cambio, si el tiempo no acompaña, la colonia está tranquila y no tengo nada concreto que comprobar, puedo decidir dejarla seguir con su trabajo.
No abrir no significa olvidarse de la colmena. Para mí significa que ese día no he encontrado una razón suficiente para molestarla.
Desde el Colmenar™ · Experiencias y observaciones reales de La Colmena de Teo.
Respuesta rápida: ¿cuándo abrir una colmena?
Nosotros abrimos una colmena cuando tenemos un motivo para obtener información o realizar un manejo que no podemos resolver observando solamente desde fuera.
Puede ser necesario comprobar la cría, valorar el espacio disponible, investigar una posible orfandad, seguir un proceso de enjambrazón o revisar una colonia cuyo comportamiento nos ha llamado la atención.
La meteorología también importa. Con lluvia, viento fuerte, frío o calor extremo podemos aplazar una revisión normal si no existe una urgencia.
Por eso no utilizamos una regla del tipo “hoy toca abrir todas”. El momento del año, el estado de la colonia, las condiciones ambientales y el objetivo de la visita forman parte de la decisión.
En este artículo aprenderás:
- Por qué intentamos abrir una colmena con un motivo
- Qué situaciones pueden justificar una revisión
- Cómo influye la meteorología
- Por qué procuramos no tenerla abierta más de lo necesario
- Cómo preparamos el trabajo antes de levantar la tapa
- Cuándo preferimos dejar tranquila una colonia
- Por qué intervenir lo justo no significa no intervenir
- Cómo ha cambiado nuestra forma de revisar las colmenas
Intentamos no abrir una colmena simplemente porque hemos llegado al colmenar
Durante una visita hay muchas razones posibles para abrir.
Lo importante para mí es saber qué estoy buscando.
Si quiero valorar el desarrollo de una colonia, tendré que mirar dentro. Cuando sospecho que necesita más espacio, también puedo necesitar comprobar su ocupación.
Una situación relacionada con la reina, la cría o la enjambrazón puede requerir una revisión más detallada.
Otras veces la razón aparece antes de abrir. Una piquera con un comportamiento extraño, una diferencia importante respecto a las demás colonias o alguna señal exterior puede hacer que quiera investigar.
Abrir tiene entonces una pregunta detrás.
Eso cambia mucho la manera de trabajar, porque ya no saco panales solamente para “ver cómo está”. Intento saber qué necesito comprobar y llegar hasta donde sea necesario para responderlo.
🐝 Observación del Colmenar™
Hace años abrir una colmena era casi el principio de la visita. Quería mirar cuadros, encontrar la reina y comprobar muchas cosas directamente.
Ahora intento que ocurra al revés: primero aparece la pregunta y después decido si necesito abrir para responderla.
¿Qué podemos necesitar comprobar dentro?
Hay situaciones que difícilmente pueden valorarse por completo desde la piquera.
Una de ellas es el estado de la cría. También podemos necesitar comprobar cuánto espacio está ocupando la colonia, cómo evoluciona su población o qué está ocurriendo después de una intervención anterior.
Durante la época de enjambrazón, por ejemplo, las celdas reales y el estado general de la colonia pueden ser información importante para decidir qué hacemos.
Si sospechamos que una colonia ha perdido a su reina, también puede ser necesario buscar puesta o cría joven y valorar la situación.
En otros momentos queremos comprobar las reservas o decidir si la colonia necesita espacio adicional.
Cada una de esas revisiones tiene un objetivo diferente.
Por eso tampoco todas requieren sacar el mismo número de panales.
ANTES DE LEVANTAR LA TAPA
¿QUÉ NECESITO SABER?
↓
Necesito comprobar qué está ocurriendo en la cámara.
Quiero valorar el desarrollo y si necesita ampliación.
Algo observado fuera necesita una comprobación interior.
↓
Abrimos para responder una pregunta, no simplemente para tener la colmena abierta.
Hay días en los que el tiempo nos dice que es mejor esperar
La decisión empieza incluso antes de salir de casa.
Yo miro la meteorología antes de ir al colmenar. Si las condiciones son malas, una revisión normal puede dejar de tener sentido.
La lluvia es un ejemplo evidente. El viento fuerte también puede hacer incómodo el trabajo y dificultar una inspección tranquila.
Con temperaturas bajas somos prudentes al abrir. En el otro extremo, los días de calor muy intenso también condicionan tanto a las abejas como a la persona que trabaja con ellas.
Eso no significa que nunca vayamos al asentamiento cuando hace mal tiempo.
Puede haber algo que queramos comprobar desde fuera. Una tormenta o un episodio de viento, por ejemplo, pueden justificar una visita para asegurarnos de que las colmenas siguen en su sitio y no han sufrido daños.
Ir al colmenar y abrir una colmena son dos decisiones distintas.
No todos los problemas pueden esperar a que llegue el día perfecto
También existe la situación contraria.
Podemos encontrar algo que necesita nuestra intervención aunque las condiciones no sean las que habríamos elegido para una revisión normal.
Una colmena volcada por el viento, por ejemplo, no se queda en el suelo esperando a que llegue una jornada ideal.
Si detectamos un problema que puede comprometer a la colonia, valoramos qué podemos hacer en ese momento.
La diferencia está en el objetivo.
No es lo mismo abrir veinte colmenas para una revisión rutinaria que realizar una intervención concreta porque una de ellas tiene un problema.
La meteorología condiciona nuestro manejo, pero la situación real de las abejas también.
Una vez abierta, intentamos no alargar la revisión sin necesidad
Abrir una colmena modifica temporalmente las condiciones que las abejas mantienen dentro.
Quitamos la tapa, separamos elementos y podemos extraer panales. Mientras trabajamos, la colonia también está respondiendo a nuestra presencia.
Por eso procuro tener claro qué voy a hacer.
Si necesito comprobar dos o tres cosas, intento hacerlo de forma ordenada. Cuando ya tengo la información que buscaba, no continúo sacando cuadros solamente porque todavía quedan cuadros por mirar.
Una revisión no tiene que terminar necesariamente en el último panal.
Puede terminar cuando hemos respondido la pregunta que justificaba abrir la colmena.
«Muchas veces es más mirar las señales que mirar panal por panal.»
— Teo · La Colmena de Teo
Antes de abrir intento tener cerca lo que voy a necesitar
Hay una parte muy sencilla del manejo que también ayuda a no prolongar innecesariamente una revisión: prepararse antes.
Cuando voy a trabajar intento tener cerca el ahumador, la palanca y el material que previsiblemente voy a utilizar.
Si sé que una colonia puede necesitar espacio, tiene sentido tener preparado ese material antes de dejarla abierta.
También intento seguir un orden de trabajo.
De esa forma evito abrir una colmena, cerrarla y descubrir después que tenía que volver a abrirla porque olvidé hacer algo.
No siempre sale todo exactamente como estaba previsto. Las abejas se encargan bastante bien de recordarnos eso.
Sin embargo, llegar preparado reduce movimientos innecesarios y hace el trabajo más tranquilo.
📓 Cuaderno del apicultor
Antes de abrir
Observo la colonia y tengo claro qué quiero comprobar.
Preparo el trabajo
Ahumador, palanca y el material que probablemente voy a necesitar están cerca.
Durante la revisión
Busco la información que motivó la apertura y presto atención a cualquier señal inesperada.
Cuando termino
Cierro la colmena y la dejo continuar con su actividad.
¿Cuándo decidimos dejar tranquila una colmena?
A veces la respuesta es muy sencilla: cuando no encuentro un motivo suficiente para abrirla.
He observado la actividad exterior, conozco el objetivo de la visita y no hay ninguna señal que me haga pensar que necesito investigar dentro.
Quizá además las condiciones meteorológicas aconsejen no intervenir.
En esa situación puedo seguir adelante y dejar esa colonia tranquila.
Eso no significa que yo sepa con absoluta certeza todo lo que ocurre dentro.
En apicultura rara vez tenemos ese nivel de certeza sin mirar.
Lo que significa es que, con la información disponible, no considero que abrir vaya a aportarme algo que justifique la intervención en ese momento.
Dejarla tranquila tampoco significa olvidarnos hasta dentro de meses
La decisión de no abrir pertenece a ese momento concreto.
Las colonias cambian.
Una que hoy presenta una actividad completamente normal puede encontrarse en una situación diferente durante la siguiente visita.
También cambia el campo. Avanza la floración, suben las temperaturas, puede llegar una semana de lluvia o aparecer una época de escasez.
Por eso seguimos observando.
No abrir hoy no significa haber decidido que esa colonia no necesita atención. Significa que hoy, con las señales que tenemos, preferimos no intervenir.
Intervenir lo justo y necesario no significa dejar que ocurra cualquier cosa
Esta distinción es importante para entender nuestra manera de trabajar.
Preferir pocas intervenciones innecesarias no significa abandonar las colonias a su suerte.
Si una colmena se vuelca, la levantamos y comprobamos los daños.
Cuando las avispas presionan mucho a determinadas colonias en otoño, podemos reducir la entrada hasta dejar un paso pequeño que las abejas puedan defender mejor.
Si una colonia debilitada tiene panales afectados por polilla de la cera y consideramos que esos panales empeoran la situación, los retiramos.
Ante una posible orfandad en una época adecuada, podemos aportar un panal con huevos o larvas suficientemente jóvenes para darle la posibilidad de criar una nueva reina.
Además, durante una situación clara de enjambrazón podemos valorar una división.
Todo eso es intervenir.
La diferencia es que intentamos que exista un motivo detrás de la intervención.
NUESTRA FORMA DE DECIDIR
OBSERVAMOS
↓
¿Hay algo que necesite nuestra atención?
↓
Valoramos qué necesitamos comprobar o hacer.
La dejamos continuar con su actividad.
↓
INTERVENIR CUANDO HACE FALTA · NO INTERVENIR POR RUTINA
También hay que saber cuándo parar una inspección
A veces abres buscando una cosa y encuentras otra.
Eso forma parte del trabajo y puede obligarte a ampliar la revisión.
Sin embargo, también ocurre lo contrario. Encuentras rápidamente lo que necesitabas saber y la colonia no muestra nada que justifique continuar.
En ese momento puedo cerrar.
No necesito encontrar siempre a la reina. Si el objetivo de la revisión queda resuelto mediante la cría, la puesta u otras señales suficientes para lo que estoy comprobando, buscarla físicamente puede no aportarme nada.
Saber cuándo terminar también forma parte de saber cuándo abrir una colmena.
Con los años he pasado de buscar cosas a buscar razones
Cuando empecé tenía mucha curiosidad.
Quería encontrar la reina. Miraba muchos panales y cada apertura era una oportunidad para descubrir algo.
Eso también forma parte del aprendizaje.
Después de más de catorce años sigo aprendiendo. De hecho, cuanto más tiempo paso con las abejas, más consciente soy de todo lo que todavía pueden enseñarme.
Pero mi forma de mirar ha cambiado.
Hoy muchas veces puedo llegar a una colonia, observarla y no sentir la necesidad de abrirla. En otras ocasiones una pequeña señal hace que quiera mirar dentro inmediatamente.
La experiencia no me ha enseñado a abrir menos por sistema. Me ha enseñado a intentar saber por qué abro.
🐝 Observación del Colmenar™
Hay visitas en las que haces mucho sin abrir demasiado. Has observado el asentamiento, has comprobado piqueras, has visto qué colonias destacan y has detectado dónde puede haber un problema.
A veces el trabajo consiste en intervenir. Otras veces consiste en saber que, por ahora, no hace falta.
Las abejas no necesitan que abramos la colmena para seguir trabajando
Esto parece evidente, pero para mí resume bastante bien el cambio de perspectiva.
Las abejas llevan toda su vida dentro de esa colonia.
Regulan su actividad, atienden la cría, almacenan recursos, mantienen el nido y responden a los cambios del exterior sin esperar nuestra visita.
Nosotros intervenimos porque gestionamos las colmenas y porque hay situaciones en las que nuestro manejo puede resultar necesario o útil.
Pero nuestra presencia no es el motor que mantiene funcionando la colonia.
La colmena debe poder fluir por sí misma.
Mi trabajo consiste, en buena medida, en intentar reconocer cuándo necesita algo de mí y cuándo soy yo quien debería apartarse.
LA FIRMA DEL COLMENAR
No abrimos una colmena para recordarles a las abejas que estamos allí.
Abrimos cuando queremos comprobar algo, cuando observamos una señal, cuando necesitamos realizar un manejo o cuando creemos que nuestra intervención puede ser necesaria.
Si no encuentro esa razón, puedo cerrar el ahumador, mirar la piquera una vez más y seguir andando hacia la siguiente colmena.
Teo · La Colmena de Teo
Desde el Colmenar™
Para seguir entendiendo cómo trabajamos en el colmenar
Esta entrada explica cuándo decidimos abrir. Para entender qué información utilizamos antes de tomar esa decisión y cómo hemos llegado a esta forma de trabajar, puedes continuar por estas entradas:
- Antes de abrir una colmena: todo lo que podemos saber mirando la piquera
- ¿Quién manda realmente en una colmena? Cuanto más sabemos de abejas, más nos sorprenden
- ¿Qué ocurre cuando una abeja reina envejece?
- Cuando una colmena decide marcharse: cómo vivimos la enjambrazón en nuestro colmenar
Preguntas frecuentes sobre cuándo abrir una colmena
¿Cuándo se debe abrir una colmena?
Depende del objetivo de la revisión, del estado de la colonia, de la época del año y de las condiciones ambientales. Nosotros intentamos abrir cuando necesitamos comprobar algo o realizar un manejo concreto.
¿Hay que abrir todas las colmenas en cada visita?
No necesariamente. Una visita puede comenzar observando el asentamiento y las piqueras. Según lo que encontremos y el objetivo del día, algunas colonias pueden necesitar una revisión interior y otras no.
¿Es bueno abrir una colmena cuando llueve?
Para una revisión normal preferimos evitar la lluvia y otras condiciones meteorológicas desfavorables. Sin embargo, una situación urgente, como una colmena dañada o volcada, puede requerir una actuación concreta.
¿Se puede abrir una colmena con mucho calor?
El calor extremo también condiciona el manejo. Tenemos en cuenta tanto el efecto de la intervención sobre la colonia como las condiciones de trabajo del apicultor y evitamos revisiones innecesarias en momentos desfavorables.
¿Hay que revisar todos los panales cuando se abre una colmena?
No siempre. Depende de lo que necesitemos comprobar. Si obtenemos la información necesaria sin revisar toda la cámara y no aparece ninguna otra señal preocupante, podemos terminar la inspección.
¿No abrir una colmena significa dejarla abandonada?
No. En nuestra forma de trabajar significa que hemos observado la colonia y no encontramos en ese momento una razón suficiente para intervenir. Seguiremos observándola en las visitas posteriores.
LO IMPORTANTE EN UNA FRASE
Saber cuándo abrir una colmena es importante; aprender cuándo no hace falta abrirla también forma parte del oficio.