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Nuestra forma de entender la apicultura: primero las abejas, después la miel
Nuestra forma de entender la apicultura no nació de una teoría escrita de antemano. Ha ido cambiando después de más de catorce años trabajando con abejas, observando colmenas, equivocándonos, aprendiendo y descubriendo que muchas veces la colonia tenía otros planes distintos a los nuestros.
Seguimos produciendo miel. La vendemos y necesitamos hacerlo porque esta es nuestra actividad.
Sin embargo, hace tiempo que dejé de medir una colmena solamente por los kilos que puedo sacar de ella.
Ahora intento mirar primero qué está haciendo la colonia, qué necesita y en qué momento de su ciclo se encuentra.
Primero las abejas. Después la miel.
Desde el Colmenar™ · Experiencias y observaciones reales de La Colmena de Teo.
Respuesta rápida: ¿cuál es nuestra forma de entender la apicultura?
Intentamos que la colonia pueda desarrollar su ciclo y que nuestras intervenciones tengan una razón concreta.
Observamos antes de abrir. No sustituimos una reina simplemente porque haya alcanzado una edad determinada. Aceptamos que la enjambrazón forma parte de la biología de las abejas, aunque intentemos manejarla cuando podemos perder una colonia.
Tampoco cosechamos la miel de la cámara de cría y preferimos mantener reservas cuando consideramos que pueden hacer falta.
Intervenimos cuando encontramos una razón para hacerlo.
Todo eso podría resumirse en una idea: la apicultura que practicamos intenta acompañar a la colonia sin convertir cada decisión en una búsqueda del máximo rendimiento posible.
En este artículo aprenderás:
- Por qué no empezamos trabajando de esta manera
- Por qué ahora observamos antes de intervenir
- Qué significa aceptar que las abejas toman sus propias decisiones
- Qué queremos decir con intervenir lo justo y necesario
- Por qué la miel sigue siendo fundamental
- Por qué esta forma de trabajar también tiene que ser viable
- Por qué no presentamos nuestra apicultura como una regla para los demás
- Qué nos queda por aprender después de más de catorce años
No empecé pensando “primero las abejas, después la miel”
Cuando empiezas en apicultura quieres aprenderlo todo.
Yo quería abrir las colmenas, encontrar a la reina, mirar los panales y entender qué estaba ocurriendo.
También quería producir miel.
Era lógico preguntarse cuánto podía dar una colmena, qué podía hacer para aumentar la producción o cómo conseguir que una colonia evolucionara como yo esperaba.
Con el tiempo empecé a descubrir algo que hoy parece evidente.
Las abejas no conocen nuestros objetivos.
Una colonia puede responder a una intervención de una manera diferente a la que habíamos previsto.
Y cuanto más observas esas respuestas, más cambia tu forma de trabajar.
🐝 Observación del Colmenar™
Durante mis primeros años buscaba mucho a la reina. Sacaba panales y quería verla.
Ahora hay muchas visitas en las que ni siquiera necesito encontrarla. A veces tampoco necesito abrir la colmena.
No es que ahora mire menos. En realidad, creo que he aprendido a mirar más cosas antes de levantar la tapa.
Con los años, observar ha ido ocupando más espacio
Cuando llego al colmenar empiezo mirando antes de ponerme el traje.
Observo el asentamiento, las cajas, las tapas y cualquier cosa que resulte diferente.
Después aparecen las piqueras.
El vuelo, la entrada de polen y las diferencias de actividad entre colonias empiezan a aportar información.
Si necesito saber más, abro.
Entonces intento hacerlo con una pregunta concreta: comprobar la cría, valorar el espacio, investigar una señal o realizar algún manejo.
La inspección dejó de ser el punto de partida para convertirse muchas veces en el siguiente paso.
Muchas veces es más mirar las señales que mirar panal por panal
Esta idea resume bastante bien cómo ha cambiado mi trabajo.
No existe una señal mágica que nos diga que todo está bien.
La actividad de la piquera aporta información. La entrada de polen añade otra pieza. El peso puede orientarnos sobre las reservas.
Cuando miramos dentro, la población y la cría completan parte de la historia.
Además, importa cómo estaba esa misma colonia durante la visita anterior.
Intento juntar las señales antes de decidir cuánto necesito intervenir.
Y cuando no tengo información suficiente, entonces sigo mirando.
NUESTRA FORMA DE TRABAJAR
Intentamos entender qué está ocurriendo.
Ponemos las señales en su contexto.
Valoramos si necesitamos intervenir.
↓
HACEMOS LO QUE CONSIDERAMOS NECESARIO Y VOLVEMOS A OBSERVAR
Las abejas tienen una capacidad extraordinaria para cambiar nuestros planes
Podemos intentar anticiparnos a una colonia, pero eso no significa que podamos dirigir todo lo que ocurre dentro.
Alguna vez hemos colocado un alza pensando en el almacenamiento de miel y la reina ha subido a poner.
Nosotros veíamos espacio para una futura cosecha.
La colonia necesitaba espacio para cría.
También he visto colonias que parecían flojas y que dos semanas después estaban rebosando de abejas.
Otras que parecían fortísimas han evolucionado en la dirección contraria.
Conocer a las abejas ayuda a interpretar lo que puede ocurrir. No significa controlar lo que van a hacer.
La colmena tiene sus propias prioridades
Nosotros pensamos en producción, revisiones, espacio y cosechas.
La colonia responde a otras necesidades.
Cría, almacena alimento, regula el nido y responde al campo que encuentra fuera.
También puede entrar en enjambrazón.
Ese proceso puede estropear nuestros cálculos productivos, pero forma parte de la reproducción natural de las colonias.
Por eso intento recordar algo cuando nuestras previsiones no se cumplen.
Que las abejas no hagan lo que esperábamos no significa necesariamente que estén haciendo algo mal.
«Yo soy un compañero de trabajo más. La abeja es la que manda.»
— Teo · La Colmena de Teo
Eso tampoco significa que nunca intentemos cambiar lo que está ocurriendo
Somos apicultores y manejamos nuestras colmenas.
Si vemos una enjambrazón clara, podemos hacer una división.
Cuando una colonia queda sin reina en una época adecuada, podemos aportar un panal con huevos o larvas jóvenes para darle la posibilidad de criar otra.
Si una caja se vuelca por el viento, la levantamos.
Ante una fuerte presión de avispas podemos reducir la piquera. También retiramos panales afectados por polilla de la cera cuando consideramos que perjudican a una colonia ya debilitada.
Dejar que la colmena fluya no significa abandonarla.
Significa intentar distinguir entre una intervención necesaria y otra que hacemos simplemente porque podemos hacerla.
Intervenir lo justo y necesario
Probablemente esta sea otra de las frases que mejor resume nuestra forma de entender la apicultura.
Intervenir lo justo y necesario.
No significa intervenir poco por obligación.
Habrá situaciones en las que tengamos que actuar varias veces y otras en las que la mejor decisión sea dejar tranquila la colonia.
La cantidad de intervenciones no es el objetivo.
Lo importante es intentar que exista una razón detrás de cada una.
Por eso un día puedo abrir una colmena y revisar varios panales. Otro día puedo llegar al mismo asentamiento, observar y decidir que no necesito abrirla.
📓 Cuaderno del apicultor
No abrir por sistema
Una visita al colmenar no obliga a revisar todas las cajas.
No dejar de abrir por sistema
Cuando necesitamos información interior, la buscamos.
No intervenir por costumbre
Intentamos saber qué queremos conseguir con cada manejo.
No confundir mínima intervención con abandono
Cuando una colonia necesita nuestra actuación, intervenimos.
No marcamos las reinas ni decidimos sustituirlas al cumplir una edad
Esta es otra decisión que ha ido formando parte de nuestra manera de trabajar.
Nosotros no marcamos las reinas.
Eso significa que tampoco llevamos una cuenta exacta de la edad de cada una.
No tenemos un calendario que diga cuándo debe ser sustituida una reina solamente porque haya cumplido determinados años.
La colonia puede realizar procesos naturales de renovación cuando cambia la situación de su reina.
En otros sistemas de manejo se marcan y sustituyen reinas de manera planificada. Es una práctica apícola que responde a otros objetivos y formas de organización.
Nosotros hemos elegido observar la evolución de la colonia y actuar cuando encontramos una razón concreta.
Con la enjambrazón ocurre algo parecido
Hemos perdido enjambres.
Cualquiera que trabaje con colonias en época de fuerte desarrollo sabe lo difícil que puede resultar anticiparse a todas.
Intentamos dar espacio y podemos realizar divisiones cuando encontramos una situación clara.
Aun así, algunas colonias enjambrazan.
Si podemos recuperar el enjambre, lo instalamos en otra caja.
También dejamos algunas colmenas vacías con panales usados en lugares adecuados y alguna vez un enjambre ha decidido ocuparlas.
No controlar completamente la enjambrazón forma parte de aceptar que existe un límite a nuestra capacidad de dirigir la colonia.
Y después está la miel
La miel es fundamental para La Colmena de Teo.
La cosechamos, la envasamos y la vendemos.
Gracias a esa actividad podemos mantener el proyecto y seguir dedicándonos a las abejas.
Pero existe una diferencia importante entre necesitar una cosecha y considerar que toda la vida de una colonia debe estar orientada a maximizarla.
Con los años he ido separando esas dos ideas.
Necesitamos producir miel. No necesitamos convertir cada decisión en una búsqueda del máximo número posible de kilos.
La miel no es el propósito de la colmena
Las abejas almacenan miel como alimento.
Nosotros podemos cosechar una parte de esas reservas cuando la situación lo permite.
Por eso no cosechamos la miel de la cámara de cría.
Además, hay momentos en los que dejamos alzas con miel disponibles para las propias colonias y decidimos más adelante si podemos extraerlas.
No toda la miel que vemos tiene que convertirse inmediatamente en nuestra cosecha.
Siempre hay tiempo para extraer la miel.
Esa frase ha terminado cambiando bastante mi manera de mirar un panal lleno.
🐝 Observación del Colmenar™
Hace años veía un alza llena y pensaba mucho más rápido en la cosecha.
Ahora puedo verla y pensar primero en otra cosa: todavía está ahí.
Si las abejas la necesitan, tenemos una reserva. Si no la necesitan y podemos cosecharla después, siempre habrá tiempo para hacerlo.
Nuestra forma de trabajar también tiene que ser viable
Esta parte me parece importante porque no quiero presentar una imagen romántica de la apicultura.
Tenemos gastos.
Necesitamos material, desplazarnos a los asentamientos, mantener las colmenas, cosechar, envasar y vender nuestros productos.
La miel es una actividad económica.
Si nuestra manera de trabajar hiciera imposible mantener el proyecto, tarde o temprano tendríamos que cambiarla.
Sin embargo, los años me han demostrado que, a día de hoy, podemos trabajar así.
Y si algo funciona para las abejas y también permite que la explotación continúe, no encuentro una razón para cambiarlo solamente porque exista otra forma de hacerlo.
«Si como yo lo hago no fuese viable, no podría hacerlo. Los años me han demostrado que a día de hoy lo es. ¿Para qué cambiar lo que he observado y veo que funciona?»
— Teo · La Colmena de Teo
La gente que compra nuestra miel también forma parte de esta historia
La Colmena de Teo no empezó como una gran explotación diseñada sobre un papel.
Empezó con abejas, curiosidad y ganas de aprender.
Después hubo miel y personas que empezaron a preguntar si podían comprarla.
Poco a poco el proyecto fue creciendo.
Compartir lo que hacíamos permitió que más gente nos conociera y que aquella actividad pudiera seguir avanzando.
Por eso existe una relación muy sencilla entre las dos partes.
Intentamos poner primero a las abejas, pero necesitamos a las personas que valoran nuestra miel para poder seguir trabajando con ellas.
Esta es nuestra apicultura, no una regla para todos los apicultores
Hay muchas formas de manejar una explotación.
Otros apicultores marcan reinas, realizan renovaciones programadas, utilizan otros sistemas de alimentación o siguen calendarios de inspección diferentes.
También existen explotaciones con tamaños, climas, objetivos y necesidades muy distintos a los nuestros.
No necesito decir que esas formas de trabajar están equivocadas para explicar la nuestra.
Esta serie de Desde el Colmenar™ intenta precisamente hacer otra cosa.
No queremos decir “así se debe hacer apicultura”. Queremos contar “así la hacemos nosotros y estas son las razones que nos han llevado hasta aquí”.
No hemos llegado a esta forma de trabajar de una vez
Ha sido un proceso.
Una temporada te enseña una cosa y la siguiente pone a prueba lo que creías haber aprendido.
Ves una colonia reaccionar de una manera y otra aparentemente similar hacer algo diferente.
Aprendes a interpretar señales que al principio pasaban desapercibidas.
También descubres que algunas certezas eran menos firmes de lo que parecían.
Después de muchos años, la experiencia empieza a cambiar no solo lo que haces.
Cambia las preguntas que haces cuando llegas delante de una colmena.
Después de más de catorce años, todavía queda muchísimo por aprender
Esta es quizá la conclusión más importante de toda esta serie.
Podría parecer que acumular años de experiencia debería hacer que cada vez tuviéramos más respuestas definitivas.
En parte ocurre.
Reconoces situaciones antes, interpretas mejor determinadas señales y sabes resolver problemas que al principio parecían enormes.
Pero sucede otra cosa al mismo tiempo.
Empiezas a comprender la cantidad de variables que intervienen en la vida de una colonia.
Mientras más sabes de abejas, menos sientes que conoces completamente el mundo de las abejas.
Mañana una colmena todavía puede enseñarnos algo nuevo
Esa posibilidad sigue siendo una de las razones por las que me gusta este trabajo.
Puedes haber visto cientos de colmenas y miles de panales.
Aun así, un día levantas una tapa y encuentras algo que no esperabas.
Entonces vuelves a observar.
Intentas entender qué ha ocurrido y añades otra pequeña pieza a todo lo aprendido anteriormente.
Quizá años después tengas que volver a corregir esa interpretación.
Las abejas no han terminado de enseñarnos porque nosotros llevemos muchos años trabajando con ellas.
DESPUÉS DE MÁS DE 14 AÑOS
MENOS NECESIDAD DE CONTROLAR
↓
MÁS ATENCIÓN A LAS SEÑALES
↓
INTERVENIR CUANDO ENCONTRAMOS UNA RAZÓN
↓
COSECHAR SIN OLVIDAR LAS RESERVAS
↓
SEGUIR APRENDIENDO
Primero las abejas, después la miel
Después de todo lo contado, esta frase ya no necesita demasiada explicación.
No significa que la miel importe poco.
Importa muchísimo.
Tampoco significa que nunca intervengamos o que dejemos que cada situación siga su curso sin actuar.
Significa que cuando miro una colmena intento verla primero como una colonia de abejas y no como una cantidad futura de kilos.
Después llegará la cosecha.
Algunas veces será grande y otras mucho menor.
Pero para que exista miel mañana, primero tiene que seguir existiendo la vida que la hace posible.
LA FIRMA DEL COLMENAR
Primero las abejas. Después la miel.
No porque la miel no importe. Vivimos de ella y necesitamos cosecharla.
Sino porque antes del tarro están la colonia, el campo, las estaciones, las reservas y miles de decisiones que las abejas toman sin preguntarnos.
Yo intento observar, entender todo lo que pueda e intervenir cuando considero que hace falta.
Al final soy un compañero de trabajo más. La abeja es la que manda.
Teo · La Colmena de Teo
Desde el Colmenar™
Desde el Colmenar™: diez historias para contar nuestra forma de trabajar
Esta entrada cierra una serie en la que hemos intentado enseñar algo que normalmente queda detrás del tarro de miel: cómo observamos y tomamos decisiones cuando estamos delante de las colmenas.
- Aprender de las abejas: cuanto más sabemos, más nos sorprenden
- Qué ocurre cuando una abeja reina envejece
- Cómo vivimos la enjambrazón en nuestro colmenar
- Todo lo que podemos saber antes de abrir una colmena
- Cuándo abrimos una colmena y cuándo la dejamos tranquila
- La miel no es el propósito de la colmena
- Un año dentro de una colmena
- Cómo sabemos si una colmena está bien
- Cuánta miel podemos cosechar sin quitar sus reservas
Y, si quieres conocer cómo empezó el proyecto y quién está detrás de él, puedes visitar Quiénes somos en La Colmena de Teo.
Preguntas frecuentes sobre nuestra forma de entender la apicultura
¿Cuál es la forma de entender la apicultura de La Colmena de Teo?
Intentamos observar primero la colonia y realizar las intervenciones que consideramos necesarias según su situación. La producción de miel es fundamental para nosotros, pero no buscamos que todas las decisiones estén orientadas a maximizar los kilos cosechados.
¿Practicar esta apicultura significa no intervenir?
No. Intervenimos cuando encontramos una razón para hacerlo. Podemos realizar divisiones, aportar cría joven a determinadas colonias sin reina, reducir piqueras, retirar panales problemáticos o actuar ante daños físicos, entre otros manejos.
¿Por qué La Colmena de Teo no sustituye las reinas por edad?
No marcamos nuestras reinas ni llevamos una renovación basada únicamente en su edad. Preferimos observar la evolución de la colonia y permitir sus procesos de renovación mientras no encontremos una razón concreta para intervenir.
¿Dejáis que las colmenas enjambren?
Reconocemos la enjambrazón como parte de la reproducción de las colonias, pero eso no significa que nunca intentemos manejarla. Podemos aportar espacio o realizar divisiones cuando la situación lo permite. Aun así, algunos enjambres terminan marchándose.
¿Primero las abejas significa que la producción de miel no importa?
No. La miel es una parte fundamental de nuestra actividad económica. La diferencia está en que intentamos compatibilizar la cosecha con las necesidades que observamos en las colonias y con las reservas que queremos mantener.
¿Consideráis que vuestra forma de hacer apicultura es mejor que otras?
No planteamos esta forma de trabajo como una regla universal. Otros apicultores trabajan con sistemas y objetivos diferentes. Desde el Colmenar™ documenta la manera a la que nosotros hemos llegado a partir de nuestra experiencia.
¿Después de más de catorce años seguís cambiando vuestra forma de trabajar?
Sí. La experiencia nos ayuda a tomar decisiones, pero seguimos observando situaciones nuevas. Si lo que vemos en las colmenas nos da razones para modificar una práctica, seguimos aprendiendo y adaptándonos.
LO IMPORTANTE EN UNA FRASE
Nuestra forma de entender la apicultura puede resumirse así: observar antes de intervenir, intervenir cuando encontramos una razón y recordar que antes de la miel siempre están las abejas.